¿Cómo pedir un aumento de salario?

Escrito por jason belasco | Traducido por alejandro schaller
¿Cómo pedir un aumento de salario?

Juega tus cartas de forma correcta y podrás obtener un aumento.

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Así que luego de semanas, meses o (Dios no lo permita) años de esforzarte, te das cuenta que mereces un aumento. Quizás precisas el dinero para mudarte fuera del sótano de la casa de tus padres antes de cumplir los 30 años. O quizás necesitas comprar un riñón nuevo para compensar las bebidas que consumiste durante tus años de estudio en la Universidad. O quizás quieres simplemente un reconocimiento por salvar el pellejo a la compañía una y otra vez. No nos importa tu motivación; simplemente queremos ayudarte a conseguir el aumento. La situación es la siguiente: tu jefe no te inundó voluntariamente con recompensas de seis dígitos y ni siquiera te ofreció un aumento mayor al costo de vida anual. De modo que depende de ti tomar la iniciativa. Y sin importar cuán bueno eres en las negociaciones duras, cuando llega el momento de pedir un aumento, hacerlo bien constituye definitivamente un arte.

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Asegura que lo mereces

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Antes de poder pedir un aumento, tienes que tener lo que hace falta. “Lo que hace falta” significa que mereces tu aumento y lo sabes. Ten seguridad en ti mismo Antes de hacer nada, debes vencer cualquier reticencia que tengas para pedir un aumento. A veces los empleados simplemente aceptan el aumento insignificante del 2 por ciento anual debido a que tienen demasiado temor como para defender sus derechos. Tú no deberías. Si sabes que mereces un aumento, ve a por él. Lo peor que puede pasar es que tu jefe diga que no (sigue leyendo para ver las estrategias para frustrar esa respuesta). Haz una lista de lo que has hecho Si eres un representante de ventas, lista los ingresos que generaste este año comparados con los del año pasado. Si eres un gerente de un departamento, muestra exactamente qué porcentaje ahorraste a la compañía reduciendo costos e incentivando a tus empleados para lograr una mayor eficiencia. Si eres un arquitecto, demuestra cómo condujiste el diseño de un proyecto y trabajaste para entregarlo en tiempo, a pesar de los aparentemente insuperables problemas. Si eres un periodista, especifica las historias que escribiste que destaparon una corrupción de larga duración, o aquellas que generaron la mayor respuesta de los lectores. Si eres un afeitador de cabras, detalla el número de cabras que afeitaste en los últimos meses, cuántos más suéteres se tejieron gracias a tu contribución, y cómo asumiste un rol de liderazgo entre los demás afeitadores. Sin importar cuál sea tu profesión, siempre puedes mostrar cómo contribuiste de una manera que fue más allá de lo esperado. Recuerda que a los jefes les gusta ver resultados. Sé específico y detallado así no puede objetar tus logros. Cuanto más vago seas, menos probable será que el jefe se emocione por tu participación. Muestra que tu talento especial fue el que lo hizo posible. Haz que otro lea tu lista El tercer paso es que un colega en la misma especialidad, de tu confianza pero que no trabaje contigo, lea la lista (comparar salarios con un camarada es algo que no debemos hacer, lo cual veremos más adelante). Una esposa o miembro familiar también puede ayudar. El punto es lanzar tus logros hacia alguien que te conozca bien y pueda ayudarte a poner tus tareas en perspectiva. Ella también puede mencionar algunos logros que no has pensado. Una vez que tengas una lista de logros, el paso siguiente es diseñar una estrategia de comunicación exitosa. Tener la mercadería solo te lleva una parte del camino; la sincronización y comunicación sellará el acuerdo o te devolverá a tu cubículo sin cruzar la meta.

Prepara tu estrategia

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Diseñar una estrategia consiste en investigar y prepararse. Debes saber cuál es el nivel de salario para tu industria, qué objeciones puede mencionar tu jefe, y cómo comunicar tu discurso sin echarte atrás demasiado antes. Conoce los niveles para tu industria Los relevamientos generales de salarios son útiles si necesitas una idea aproximada de lo esperable en tu área, pero pueden no ser específicos, tales como tu grado de responsabilidad o experiencia. Ser un contador en una firma no implica las mismas tareas (y por lo tanto dinero) como ser un contador en una compañía más grande. La ubicación, demanda y habilidad inciden en tu salario. Aquí hay algunos sitios gratuitos para comenzar: JobStar: es conducido por una biblioteca pública en California, y te dará relevamientos salariales en 50 áreas, desde contador hasta junta papeles, con una concentración de salarios en California. También ofrece enlaces con 300 sitios de relevamiento salarial, según se listan debajo: Bureau of Labor Statistics: El BLS tiene actualizaciones recientes de salarios. “The Wall Street Journal”: aquí también hay relevamientos sobre numerosas carreras. Otra manera de establecer tu valía es mirando los avisos clasificados. Conoce exactamente lo que quieres También debes considerar qué otras opciones existen además de un único aumento. Ésto te ayudará cuando llegue el momento de negociar. La compensación no se limita únicamente al dinero: las ventajas pueden ser grandiosas también. Puedes querer pensar un poco sobre más tiempo de vacaciones, clases, opciones de bolsa, una bonificación única, obtener un teléfono celular sin costo de la compañía o una computadora laptop, cuidado de los niños o un horario laboral más flexible. No te enfoques demasiado en el aumento como para no ver otras recompensas posibles. También debes conocer cuál es la política de aumentos de tu compañia. Los aumentos, ¿están basados en el mérito? ¿Son los aumentos fijos por incremento del costo de vida que todos obtienen? ¿Existe un rango porcentual dependiendo de la eficiencia? De ese modo puedes lograr una discusión más productiva una vez que el tema esté sobre el tapete. Una vez que conoces tu valía, comienza tu diversión en descifrar qué pedir (y cómo gastar tu aumento una vez que lo obtengas). Nuevamente el sentido común predomina. Si tu salario está en el medio de la escala, puedes apuntar por el valor más alto. Si ya estás en el valor más alto de la escala, comienza a pensar qué otras responsabilidades puedes solicitar para aumentar tu capacidad de ingreso salarial, o si es el momento de una completamente nueva posición. Prepara varios paquetes de aumento que te hagan feliz. Haz “Plan A” el mayor aumento que esperas y “Plan D” algo con lo cual puedes vivir, que es mejor que el aumento habitual por costo de vida. Predice las objeciones de tu jefe Si tu jefe dice que la compañía no tiene dinero en el presupuesto en este momento, pregunta cuándo puedes ver el aumento que esperas. Mejor aún, si ahorraste a tu compañía gran cantidad de dinero o generaste pilas de billetes gracias a tus habilidades como vendedor o gerente, diseña un modo de compartir las ganancias que lograste. A veces, se necesita mostrar a los jefes que el aumento puede pagarse con los ingresos que tú has logrado. Si tu jefe no concuerda con tu valía, puedes necesitar sacar el menos deseable “Plan D” como un último recurso. O puedes pedir una retroalimentación sobre lo que necesitas hacer para obtener el aumento que quieres y obtener un cronograma escrito de las metas para que ambos recuerden lo acordado. Si tu jefe te ofrece un paquete de compensación completamente diferente del que pensaste (y puede ser uno mejor) pide pensarlo antes de llegar a un acuerdo. Si no te es familiar, el plan puede tener una desventaja que no advertiste. Si tu jefe te dice lisa y llanamente “¡No!” como respuesta, no debes desmoralizarte. Naturalmente, esta no es la respuesta que quieres escuchar, pero existen formas para manejarla. Prueba tu espectro de opciones de compensación, pide una retroalimentación y finalmente transmite tu sentido de decepción por la respuesta. Siempre puedes decirle a tu jefe que quisieras llevar la discusión al siguiente nivel y apuntar a alguien superior en la cadena de comando que puede concordar contigo y desautorizar a tu supervisor inmediato. Pero estate preparado para soportar si utilizas este camino, ya que es esencial que no lo hagas a las espaldas de tu jefe. Él de cualquier manera se enterará. También obtener un no por respuesta puede ser tu aviso de que no hay espacio para crecer en esa compañía, y que es tiempo de seguir adelante. Una sugerencia que tienen los consejeros laborales es practicar estos escenarios potenciales con un amigo. Crear y practicar tu guión te preparará bien para el escenario real.

Conoce cuándo golpear

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La sincronización es una parte esencial para jugar al juego de obtener un aumento. Frecuentemente, los empleados enfrentan el dilema de esperar su informe de rendimiento anual o pedir el aumento directamente. Hay varias condiciones que considerar cuando te decidas por una opción. Una es cuánto falta para la revisión anual. Si faltan varios meses, puedes querer golpear cuando tengas un éxito resonante. De ese modo, tu logro no perderá su brillo, y tu jefe no puede alegar amnesia cuando lo menciones dentro de un año. Si decides discutir tu aumento cuando tu jefe no lo esté esperando, o si tu compañía no tiene revisiones anuales agendadas regularmente, dile que quieres dejar de lado el cronograma para sentarte y hablar sobre tu rendimiento y compensación. Dependiendo del estilo de tu jefe, puedes hacer el pedido personalmente o enviarle un memo o un correo electrónico. El punto es evitar sorprender a tu jefe (ya que habitualmente da por resultado que se ponga a la defensiva). Otro tiempo oportuno es pedirlo cuando hayas incorporado más responsabilidad a tu trabajo, o una posición completamente nueva. Aunque parezca que un aumento de dinero es una consecuencia natural, a veces tienes que mostrarlo tú mismo. También otro momento para requerir un aumento es cuando notas que las responsabilidades de tu trabajo han mutado gradualmente hacia una bestia de carga pero tu salario se ha quedado detrás. No dejes que la compañía se salga con la suya, sino que realice un completo reembolso. Por el otro lado, si se aproxima tu revisión, puede ser un momento perfecto, debido a que tu jefe y tú estarán en el tema. Más aún, tendrás tiempo para hacerte de buenos argumentos y armar el caso. Pide más trabajo del que sabes que puedes realizar, no temas trabajar más allá de las 5 p.m., y deja que te vean comiendo tu almuerzo en el escritorio. En general, el tiempo ideal para hablar de dinero es inmediatamente después de mostrar tu valía a la compañía. Si es una compañía pública, puedes obtener la información financiera actualizada de su oficina de relaciones con los inversores o puedes mirarla por Internet. Un método sencillo es ir a Finance.yahoo.com y pulsar “Buscar símbolo”. Presiona el nombre de la compañía, y se mostrará el precio de sus acciones del día, junto a enlaces a sus noticias e historia financiera. Si tu compañía es privada, no podrás obtener tal información financiera, pero debes utilizar el sentido común. Si recientemente despidió empleados, es una señal de que el los ingresos financieros están sufriendo y tendrás problemas para obtener un aumento. También es esencial ser sensible a las presiones externas, tales como la economía general y cómo tu compañía se desenvuelve financieramente. Si la economía se encuentra en una importante recesión o tu compañía está muy exigida, no es un momento adecuado para exigir un aumento, sin importar cuán bueno seas. Espera tu turno, y con suerte la compañía reconocerá tus esfuerzos más tarde.

Conoce a tu jefe

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Conocer la personalidad y el estilo de negociación de tu jefe te ayudará a transmitir tu mensaje con precisión. Si toma decisiones de manera expeditiva, no pronuncies un parloteo lento; más bien ve al grano y muestra tus alternativas para que tome la decisión. Por el otro lado, si a tu jefe le gusta socializar y toma su tiempo para las decisiones, ve con la corriente. Se (suave) firme, déjale tus ideas y agenda una nueva reunión para continuar el tema. Solo si conoces bien a tu jefe, y existen jefes totalmente inescrutables, intenta escoger un estilo que crees que funcionará bien con su personalidad y modus operandi. Escoger un momento en el que tu jefe esté de buen humor es ideal, independientemente de su forma de ser. La ciencia ha probado que los jefes felices dan aumentos más a menudo que los jefes cascarrabias (el jurado no ha dictaminado aún sobre los jefes dormilones, mareados, que estornudan y tímidos).

Evita errores estúpidos

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Aquí va una lista de qué evitar cuando solicites un aumento: No digas para qué necesitas el dinero. No digas que precisas unos dólares para comprar una casa nueva, para pagar la Universidad, para pagar tu tomador de apuestas o para financiar un viaje a Europa. Tu jefe creerá que te estás quejando. Y ¿a quién no le viene bien un poco más de dinero? Probablemente a tu compañía no le interesen tus necesidades, pero le interesa tu valía. Muestra que has merecido el aumento. No seas poco razonable, inmaduro o poco profesional. Tu jefe lo negará inmediatamente. A diferencia de cuando te detiene la policía por una falta de tránsito, las lágrimas no ayudan. En cambio, encara la discusión cómo un socio, con ambas partes interesadas en lograr un compromiso conveniente. No exijas que te paguen tanto como María López que se sienta al lado tuyo. Tu jefe pensará que eres increíblemente entrometido y no te confiará información importante y confidencial en el futuro. Esa estratagema enoja a los empleadores más que nada. Tu jefe no querrá explicar porqué María López gana más (posiblemente por tener habilidades, experiencia o educación de la cual tú careces, a pesar de hacer el mismo trabajo). No actúes como si estuvieras nominado para el aumento. Tu jefe pasará a la defensiva y estará menos propenso en apoyarte para hacerte feliz. No amenaces con irte si realmente no quieres irte. Alardear es para el póquer, así que si amenazas con irte, está preparado para actuar en consecuencia. Es probable que tu jefe te diga que sigas tus sueños en otra parte. Y aún si tu compañía hace una contraoferta, mostraste la hilacha y tu jefe sabe que estás buscando empleo, lo cual resulta en que te darán todos los proyectos que nadie quiere. En el peor de los casos, la compañía sabe que no tienes lealtad, y puedes ser el primero en irte cuando el corte presupuestario afecte a tu departamento.

Ve y pide el aumento

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Ahora que investigaste, debes sentirte capaz de manejar cualquier resultado de manera competente y elegante. Aquí van unos consejos: Vístete agradable, date una ducha, cepilla tus dientes y no luzcas descuidado. Estate preparado para cuando la conversación no siga tu guión. Si estás bien dispuesto, tendrás la respuesta a cualquier objeción preparada. Puedes conducir la conversación, comienza explicando porqué sientes que mereces un aumento. Lleva una lista de tus logros para entregar a tu jefe. Enfatiza sin sobre actuar (aburrir al jefe tampoco obra en tu mejor interés). Deja que tu jefe diga primero lo que la compañía tiene para ofrecer; de ese modo, si excede tus expectativas, no pisaste la manguera tú mismo al iniciar la conversación. Pero puedes adentrarte al tema de la compensación mostrando cuánto cobran otros que realizan una tarea similar. Nuevamente, no te compares con camaradas de la misma compañía, sólo la tarea en general. Cuando llegue la hora de negociar, pide más de lo que realmente quieres, pero no requieras montos ridículos: el personal de seguridad te retirará del local. Pide un par de por ciento más de aumento de lo que realmente esperas, y observa qué sucede. Aquí es donde viene a mano el ensayar el rol y puedes neutralizar todas las razones por las cuales la compañía no accede al aumento. Si tienes suerte, tu jefe estará tan impresionado por tu habilidad lingüística que se rajará como una cáscara de huevo y entregará el aumento. Aún si la respuesta es no, piensa en esto como el comienzo de una conversación, y agenda un nuevo encuentro sobre el tema una vez que hayas recorridos una trayectoria mayor en la compañía. Sobre todo, ten confianza en ti mismo sin ser audaz. Y no olvides: si tu compañía actual no lo entiende, siempre eres libre de llevar tu talento a otro parte. (Una nota final: Resources.monster.com/tools tiene un centro de recursos de carreras donde puedes hacer un cuestionario para ver si mereces un aumento. Está listo a responder preguntas tales como “¿si dejas la compañía, cuan fácil o difícil será reemplazarte?”).

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