Perder anticongelante sin fuga aparente

Escrito por chris stevenson | Traducido por natalia navarro
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Perder anticongelante sin fuga aparente
El refrigerante puede cambiar su estructura molecular y desaparecer sin dejar rastro. (Jupiterimages/Photos.com/Getty Images)

Cuando un vehículo pierde anticongelante, también conocido como refrigerante, la expectación usual lleva al dueño a comprobar si hay pruebas de fugas en todas las conexiones y componentes del refrigerante. Las fugas obvias pueden encontrarse normalmente en forma de charcos en el pavimento. Un problema de pérdida de refrigerante más misterioso implica que no haya pruebas de fugas o de charcos, aunque se muestre una definitiva reducción en los niveles de refrigerante del radiador.

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Escape

Si la junta de cabeza en el vehículo se ha debilitado o se ha quemado, puede agrietarse o abrirse una chaqueta de agua que se asiente en la proximidad de la parte superior de la cámara de combustión. El refrigerante que entra en la cámara de combustión se comprimirá con la mezcla de aire-combustible y después saldrá por el colector del escape. El refrigerante, que ahora se ha presurizado y convertido en vapor, viaja a través de los tubos de escape y del sistema del silenciador, donde mucho de él se condensa y se evapora. El refrigerante restante sale por detrás en forma de vapor, que se disipa en la atmósfera.

Tapa de radiador

Los radiadores mantienen el refrigerante presurizado en una zona confinada. Una tapa de radiador, que tiene una junta circular debajo, evita que el refrigerante presurizado escape por la conexión superior del cuello. Una junta de tapa de radiador defectuosa permitirá que el refrigerante escape en forma de vapor. Éste se dispersa dentro del compartimento del motor. Con altas temperaturas en el motor, el vapor se disipa o se recoge en humedad en el cortafuegos del compartimento del motor y en las defensas. El resultado es una pérdida de refrigerante, sin signos obvios de charcos.

Reservorio de sobreflujo

Cuando un vehículo se calienta en exceso, o después de que el motor haya sido apagado tras un largo viaje, se abre una válvula de expansión dentro de la tapa del radiador para dejar que el refrigerante presurizado entre al reservorio de sobreflujo. Si la válvula se atasca abierta, permite un flujo constante de refrigerante que entra al reservorio, donde se convierte en vapor. Éste, con refrigerante en él, se fuerza a salir por el agujero de ventilación de la tapa del reservorio o afloja la tapa. El vapor y el refrigerante son liberados en el compartimento del motor.

Cigüeñal

Una junta de cabeza con un agujero de chaqueta de agua fundido puede dejar que entre el agua en la cámara de combustión en grandes cantidades. El agua que no pasa a través de la válvula de escape y del colector es comprimida por el pistón. El refrigerante es forzado pasadas las anillas del pistón y entra en el cigüeñal del aceite. El refrigerante se mezcla con el aceite en una consistencia espumosa marrón o de color crema. El nivel del refrigerante del radiador caerá perceptiblemente, mientras que el nivel de aceite en el cigüeñal aumentará. En este punto, se mostrarán los signos de una fuga exterior de agua.

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