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Introducción
Una cena romántica siempre es una experiencia total: estimula todos los sentidos y concentra todo lo positivo en las dos personas que comparten la mesa. Independientemente de si es el hombre, la mujer, o los dos quienes la organizen, la importancia está en los detalles. Sobre todo impera la intención de pasar tiempo juntos en un ambiente personal para crear una aventura romántica.
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Crea el ambiente
Un ambiente romántico no siempre es aquel que tiene velas, pétalos de rosa y luz tenue. Es importante que tomes en cuenta los gustos de tu pareja para adecuar la sala a sus preferencias. La tiniebla que la velas crean pueden fastidiar a tu pareja, o pueden ayudar a crear el ambiente ideal --es simplemente cuestión de gustos. Las decoraciones sobrias, cálidas y con detalles crean un ambiente agradable.
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Escoge la música
Sabemos que música evitar pero, ¿existe una melodía perfecta? El oído es un sentido muy importante a la hora de estar cómodo en la mesa, es por eso que evitamos a toda costa esos restaurante ruidosos o aquellos que tienen la televisión a todo volumen. Una selección de música tranquila que sepas que les gusta a los dos será el mejor acompañante de la noche. Considera un poco de jazz, bossa nova, o boleros para amenizar la noche.
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Prepara el menú
Sobre este tema necesitas tomar varias cosas en cuenta. Primero debes preparar platos que hayas practicado antes, que no requieran mucho de tu tiempo y que sepas que tu pareja come. Nada sería peor que pasar toda la noche en los fogones preparando un plato al que tu pareja sea alérgica. La sofisticación no es sinónimo de romantancismo sino de mucho trabajo. Un entrante, plato principal y postre es la medida justa para acompañar la noche. Además considera crear un menu que cree maridaje con el vino de tu elección.
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Considera una entrada
Considera comenzar con una ensalada crujiente para abrir el apetito. Le puedes dar un toque diferente coronando una selección de lechugas (escarola, canónigos, etc) con nueces de la india (anacardos) y frutos rojos deshidratados. No requiere cocción, es barato y puedes prepararla antes de que llegue tu invitada. En caso de que las lechugas no sean de tu gusto, puedes preparar una ensalada caprese (compuesta de tomate, queso mozzarela, albahaca y aceite de olivo).
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Prepara el plato principal
Aunque la idea de un salmón, filete de res o un magret de pato con salsa de ciruela siempre es tentadora, no pierdas de vista que una cena romántica es para estar juntos, y si la coccion del plato fuerte te mantendrá mucho tiempo en la cocina y te dejará oliendo a grasa de pato, no es una buena opción. Algo frío como una quiche, carne a la vinagreta o un couscous son opciones cómodas, fáciles de preparar y no te mantendrán con un ojo en el horno y otro en la mesa.
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Endulza con un postre
Este podría ser el momento de llevar la cena a una instancia más compleja, pero cuidado con la repostería --es alquimia pura y la ejecución puede meterte en problemas. Una opción es comprar un pastel o una tarta muy especial en algún local dedicado a la repostrería. Lo ideal sería hacerlo con tus propias manos, pero debido al grado de difcultad que presentan algunos postres, tal vez dejar a los expertos lograr la tarta perfecta sea la mejor opción.
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Elige el vino
Escoger el vino es muchas veces un verdadero dilema. Por lo general nos guiamos por marcas y denominaciones de origen afamadas, lo que deriva en la compra de un caldo costoso y no tan bueno. Recuerda que no porque un vino sea caro significa que será bueno. Considera buscar páginas web especilizadas y seguir sus consejos. O solicita una recomendación al enólogo encargado de la vinoteca que visites. Te encontrarás con sorpresas como el cava catalán, vino espumoso parecido al champagne de muy alta calidad y más barato que su homólogo frances.
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Tres vinos son mejor que uno
Existen muchos supuestos sobre el vino (tinto con carne, blanco con pescado) y su maridaje, y si bien es indudable que ciertos alimentos saben mejor con determinados vinos, cada paladar es único. De todas maneras es recomendable servir un vino con la entrada (un blanco con tonos herbales o frutales), uno diferente con el plato fuerte (madurados en barrica o algún blanco seco) y uno especial para el postre (un tokaji húngaro o cualquiera de cosecha tardía). Esto no solo resaltará cada platillo, sino que otorgará a la cena una experiencia para todos los sentidos.
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Vístete para la ocasión
A todos nos gusta vestir bien en las ocasiones especiales, pero también nos gusta estar cómodos y no tener que estar preocupados por detalles de la ropa. Lo ideal es vestir formal, pero relajado. Para el hombre un saco, pantalón de vestir con una camisa sencilla pero de reciente compra debería ser suficiente. Para la mujer un vestido o blusa con detalles puede funcionar. Importante es recalcar que al final si tu crees que esa vestimenta vieja es la prenda adecuada, nada está por encima de tus deseos y comodidad.
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