Planificación de una dieta baja en proteínas para enfermedades renales

Escrito por leigh a. zaykoski | Traducido por natalia manzelli
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Planificación de una dieta baja en proteínas para enfermedades renales
Las carnes rojas tienen niveles altos de proteínas. (Fresh pork, piece of gentile meat, protein food image by Fanfo from Fotolia.com)

Una persona con una enfermedad en el riñón o insuficiencia renal crónica puede llevar una dieta baja en proteínas para controlar su ingesta. Esto involucra realizar una investigación y planificación cuidadosa para determinar cuántas proteínas hay en las comidas que consumes diariamente. Seguir el plan estrictamente puede ayudarte a reducir la carga de trabajo para tus riñones y retrasar la progresión de la enfermedad.

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Ingesta de proteínas

Tu médico o dietista renal puede ayudarte a determinar tu ingesta proteínica diaria. La Asociación de Pacientes del Riñon de Estados Unidos reporta que para alguien con una enfermedad renal, ésta debe ser de 0,6 gramos por kilo. Esto significa que una mujer que pesa 120 libras (54,43 kg) podría consumir 32,7 gramos de proteína por día. Alguien que pese 200 libras (90,72 kg) podría ingerir, en cambio, 54,6 gramos diarios. Una vez que hayas determinado cuanta proteína deberías consumir, puedes aprender acerca del contenido proteínico de las comidas y seleccionar los elementos que quieres comer cada día.

Investigación sobre comidas

Cuando comienzas una dieta renal baja en proteínas, necesitas investigar tus alimentos favoritos para determinar su contenido proteínico. Las carnes rojas, las aves y el pescado contienen normalmente altos niveles, por lo cual necesitarás comer una porción más pequeña, o ingerirlos menos seguido para conseguir el objetivo de consumir menos proteínas. Por ejemplo, 3 onzas ( 85,03 g) de pollo asado (sin piel) contiene 23,06 gramos, de acuerdo a la base de datos de nutrientes de la USDA (por sus siglas en inglés). Comer solo 2 onzas (56,7 g) reducirá el contenido de proteínas a solo 15,38 gramos. Escoge frutas, vegetales y almidones sin altos niveles proteínicos para crear una comida nutritiva.

Desarrollo del menú

Una vez que has determinado el contenido proteínico de las comidas que consumes más a menudo, puedes desarrollar un menú mensual que te ayude a controlar tu ingesta de proteínas. Además de las carnes, otros alimentos que tienen altos niveles de proteína son huevos, nueces, legumbres y lácteos, por lo cual debes consumir porciones más pequeñas de éstos o evitar comerlos más de una vez a la semana. Completa tu menú con muchas frutas, vegetales y almidones. Si tu médico o dietista renal te ha solicitado que limites también tu consumo de potasio, sodio o fósforo, escoge alimentos que tengan bajos niveles, tanto de estos minerales como de proteínas.

Ajustes en la dieta

Podrías tener que ajustar tu dieta basándote en los resultados de las pruebas de funcionamiento de riñón o en los consejos de un profesional de la salud. La creatinina, que es un producto de desecho generado por el cuerpo al digerir las proteínas, puede acumularse en la sangre cuando los riñones no están funcionando adecuadamente. Los niveles altos de creatinina pueden indicarte que precisas reducir tu ingesta de proteínas aún más. Si tu enfermedad renal progresa hasta el punto de necesitar hemodiálisis, tu médico puede llegar a solicitarte que en cambio aumentes su consumo. Esto ayudará a reemplazar la proteína perdida durante el proceso de diálisis.

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