Pododermatitis felina

Escrito por kelli rogers | Traducido por laura guilleron
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Pododermatitis felina
(Gatos image by 20andres07 from Fotolia.com)

La pododermatitis felina, también conocida como pododermatitis de las células plasmáticas o "pie de almohadilla", es una hinchazón dolorosa que se produce en las almohadillas de las patas de los gatos. Esta enfermedad extraña no afecta a una edad, raza o género de gatos en particular y, si bien las causas aún se desconocen, hay un tratamiento disponible. Algunos gatos se recuperan dentro de dos o tres meses sin ningún tratamiento, pero en los casos más serios de pododermatitis felina es necesario iniciar un tratamiento.

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Causas

Se desconocen las causas exactas de la pododermatitis felina, pero se cree que la hinchazón de la almohadilla es producto de la infiltración de las células plasmáticas. Las células plasmáticas son células del sistema inmune activo, lo que indica que la enfermedad implica una estimulación del sistema inmune. En los estudios se ha encontrado una conexión entre la pododermatitis y el virus de inmunodeficiencia felino, por eso se recomienda que también le realices un chequeo al gato para asegurarte de que no tenga el virus.

Síntomas

La enfermedad comienza con una hinchazón visible de una o más almohadillas de la pata. Las patas hinchadas son dolorosas y pueden causar cojera debido a la hipersensibilidad. Eventualmente, las patas inflamadas pueden desarrollar una úlcera y sangrar ante el toque más leve. En ese estado, las patas se sienten esponjosas y les salen grietas escamosas. Las lesiones más viejas son más propensas a desarrollar una infección secundaria. Algunos gatos pueden sentir languidez, volverse anémicos y experimentar una pérdida del apetito.

Tratamiento

Si el gato siente dolor, puede que el veterinario le prescriba un antibiótico como la doxiciclina, corticoesteroides o drogas inmunosupresoras. Dale a tu gato los medicamentos prescritos durante la cantidad de tiempo que haya indicado el veterinario, incluso si todos los síntomas y signos de le enfermedad desaparecen antes de finalizar el tratamiento. En algunos casos de pododermatitis felina se necesita cirugía. Para ayudar al proceso de curación es conveniente humectar y empapar las patas todos los días en alguna solución antiséptica recomendada por el veterinario.

Seguimiento del tratamiento

Los gatos diagnosticados con un caso grave de pododermatitis felina con presencia de ampollas, tractos de drenaje o úlceras deberían ser revisados por veterinarios de forma rutinaria luego del tratamiento inicial para asegurar que todos los signos hayan desaparecido por completo y que la enfermedad no vuelva a aparecer. Evita que el gato camine en zonas donde haya cosas extrañas, como espinas o vidrios, así como químicos de fertilizantes y herbicidas. Si el tratamiento se suspende antes de tiempo, puede que la enfermedad reaparezca.

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