Procedimiento para el tratamiento térmico posterior a la soldadura

Escrito por jane smith | Traducido por priscila caminer
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Procedimiento para el tratamiento térmico posterior a la soldadura
La barra de alambre de soldadura o la soldadura utilizada debe ser compatible con el acero particular que está siendo soldado. (Jupiterimages/Photos.com/Getty Images)

El tratamiento térmico después de la soldadura es mejor realizado por herreros y metalúrgicos experimentados, ya que requiere de un conocimiento profundo de las propiedades de los aceros con alta concentración de carbono. Tanto las soldaduras como el tratamiento térmico deben ser precisos o la soldadura fallará. Cuanto más sencillo sea el acero, mejor reaccionará durante el tratamiento térmico posterior a la soldadura. Lo mejor es utilizar un acero del 1045 al 1095, en lugar de un 5160 o D2. Usar aceros serie10 proporcionará resultados más consistentes. La barra de alambre de soldadura o la soldadura utilizada debe ser compatible con el acero particular que está siendo soldado.

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Precalentar la forja

Pre calienta tu forja antes de soldar. La forja debe quedar lo más caliente posible antes de comenzar a soldar. La puerta de la forja debe estar cerrada durante el pre calentamiento. Si no tienes una puerta de forja, coloca ladrillos refractarios en frente de la apertura de la misma para que ellos también se pre calienten. El fracaso en el pre calentamiento de la forja a su temperatura máxima se traducirá en una incompleta normalización de la parte después de la soldadura. La soldadura causa mucho estrés y variaciones en la estructura del acero. La normalización devuelve al acero lo máximo posible a su estado original.

Suelda mientras está caliente

Una vez que la forja está totalmente caliente, comienza a soldar. Tiene que haber un límite claro entre la estación de soldadura y la forja. Casi al mismo momento de haber terminado la soldadura, coloca la pieza en la forja ardiente. Tan pronto como la parte comienza a brillar de color rojo, apaga la forja. Cierra las puertas o coloca los ladrillos refractarios delante de la abertura para mantener el calor durante el mayor tiempo posible. Deja que la pieza repose toda la noche hasta que la forja se enfríe.

Por la mañana, quita la pieza de la forja y vuelve a calentarla a la temperatura máxima de nuevo, usando el mismo método. Una vez en máximo, coloca la pieza en el interior de la forja de nuevo. Tan pronto como se ilumine de rojo, apaga la forja y cierra la puerta o bloquea la entrada con ladrillos refractarios. Deja que la pieza se enfríe en el transcurso de seis horas.

Utiliza un tratamiento térmico estándar

Sigue el tratamiento térmico estándar para el tipo de acero utilizado para fabricar la pieza, utilizando el medio de enfriamiento rápido más lento recomendado. Templa el acero a la dureza más baja recomendada para la pieza. Según la herrería industrial Gypsy Wilburn, "querrás un templado y sumergido más suave, debido a las tensiones ejercidas sobre el acero al soldar. Haz un templado triplemente dirigido incluso si no lo haces habitualmente. Esto hace la mejor y más completa transformación martensítica en las zonas soldadas ".

Cómo funciona el tratamiento térmico

Según el metalúrgico David Pye, "a medida que se aplica calor al hierro ... el oxígeno en el aire empezará a reaccionar con la superficie brillante del acero para formar óxido de hierro. Una vez que el acero alcanza los ... 1350 F (732° C), se observará un cambio en la estructura, así como la fase. La fase cambia de ferrita a austenita. Una indicación de que el cambio ocurre es que el ion perderá su propiedad magnética, que se puede ver probando la superficie del acero con una imán ".

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