Proceso de añejamiento del vino tinto

Escrito por fred decker | Traducido por juan ignacio ceviño
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Proceso de añejamiento del vino tinto
Los vinos tintos son añejados en barricas y botellas. (Jupiterimages/Comstock/Getty Images)

El vino tinto recién fermentado no es una cosa agradable de beber. Es grosero, crudo y ácido, más adecuado para manchar la ropa que para beberlo de manera agradable. Sin embargo, durante un período de años, este mismo líquido áspero se convierte en una sustancia elegante y compleja, que contiene algunos de los más sutiles sabores ideados por el ingenio humano. Esta transformación requiere arte y ciencia en partes iguales.

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Trasiego y afinado

El primer paso en la preparación del añejamiento del vino nuevo es un proceso llamado trasiego, en el que simplemente se le permite al vino descansar en un lugar fresco. El vino recién fermentado se llena de partículas disueltas, desde levadura muerta a fragmentos de uvas. Con el tiempo estos se hunden hasta el fondo y el vino se vierte en un tanque de nuevo, dejando el sedimento detrás. En las fases posteriores del proceso los productores de vino pueden elegir aclarar su vino por un proceso llamado afinado, en el que un aditivo tal como gelatina o claras de huevo atrapan partículas flotando y las elimina.

Añejamiento en barril o acero

El añejamiento inicial del vino se lleva a cabo tanto en tanques de acero inoxidable o grandes barriles de roble, dependiendo del resultado final que el enólogo está buscando. El vino añejado en acero conserva un sabor limpio, en gran parte no complica que el carácter de la fruta siga siendo la nota dominante. Los vinos añejados en madera adquieren mayor complejidad, recogiendo los taninos astringentes y las dulces notas de vainilla de los barriles. Como regla general el acero se utiliza cuando un vino se destina al consumo inmediato y el roble para los vinos que de los que se espera un añejamiento de un período de años.

Embotellamiento

Los vinos tintos de cuerpo ligero y mediano pueden ser embotellados en tan sólo 6 a 12 meses, mientras que los vinos más grandes, más complejos se pueden dejar en sus barriles durante años. Una vez que el enólogo considere que el vino ha añejado lo suficiente para adquirir su carácter deseado, se embotella. El vino se almacena en un lugar fresco con fluctuaciones mínimas de temperatura hasta que sea comprado y sea consumido o guardado para continuar añejándose.

Almacenamiento en bodega

El almacenamiento en bodega es el simple proceso de almacenar vinos acostados en un lugar frío durante un período prolongado. Luego de un período de años la pequeña cantidad de oxígeno atrapado en la botella y la modesta cantidad que se filtra por el corcho, seguirán suavizando y cambiando los sabores del vino. Los grandes vinos pueden ser guardado durante décadas, e incluso los vinos tintos normales se pueden beneficiar con un año o dos de almacenamiento. Los taninos astringentes se ablandan y los sabores complejos ocultos en las uvas pasan a primer plano.

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