Pros y contras de la tutela para adultos con discapacidad intelectual

Escrito por kimberly turtenwald | Traducido por juliana star
Pros y contras de la tutela para adultos con discapacidad intelectual

Algunos adultos con discapacidades intelectuales no requieren un tutor.

George Doyle/Stockbyte/Getty Images

Cuando una persona tiene alguna discapacidad intelectual, puede o no ser capaz de tomar las decisiones necesarias en su vida de forma racional, por ejemplo en dónde vivir, en qué gastar el dinero y qué es necesario comprar. Si la discapacidad es lo suficientemente severa como para que una persona no sea capaz de tomar estas decisiones diarias y llevar una vida normal, uno de sus padres u otra persona puede intervenir para obtener su tutela. La tutela de un adulto con discapacidad intelectual tiene sus pros y sus contras.

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Seguridad

Si una persona discapacitada intelectualmente se considera incapaz de tomar decisiones coherentemente y llevar una vida independiente, es posible designar a un guardián adulto para manejar los asuntos de dicha persona. Esto le ofrece seguridad con su dinero y su vida a la persona discapacitada. Sin un tutor que pueda vigilar sus finanzas y otros asuntos, la gente puede aprovecharse de la persona discapacitada convenciéndola de tomar malas decisiones que no le beneficien en absoluto. Teniendo un tutor en su lugar, este puede tomar todas las decisiones para proteger a la persona discapacitada.

Soporte

Algunas veces las persona con discapacidades intelectuales no están rodeadas de un fuerte sistema de apoyo. Dicha persona aboga por sí misma en situaciones que podría no ser mentalmente capaz de manejar de forma apropiada y benéfica. Un guardián legal proporciona un sistema de apoyo instantáneo para la persona discapacitada y permite a alguien que abogue por ella cuando sea necesario. Es menos probable que las personas se aprovechen de un discapacitado cuando tiene a alguien que pueda hablar por él y tomar decisiones.

Influencia

A pesar de que el tutor es el que en última instancia puede tomar las decisiones de un discapacitado intelectual, la persona en cuestión aún puede influir en la situación. Es importante elegir un tutor que vea los mejores intereses del discapacitado en todo momento. Esto a menudo incluye preguntar al discapacitado qué quiere para sí mismo y considerar su respuesta en la decisión. En algunos casos el guardián puede intervenir solamente cuando la persona discapacitada está a punto de tomar una mala decisión.

Responsabilidad

Si una persona está de acuerdo en convertirse en el tutor legal de un adulto con discapacidad intelectual, el tutor está tomando la responsabilidad de ver por la vida de esa persona. Mientras más severa sea la discapacidad, mayor es la responsabilidad. El nivel de responsabilidad puede ser difícil de manejar para algunas personas. Incluso si el tutor legal es el padre de la persona, tomar decisiones por otro adulto es diferente a tomar decisiones por un niño. Un tutor siempre debe recordar que las decisiones se hacen para la vida de la persona discapacitada, no para su propia vida.

Longevidad

Una persona que se convierta en el tutor de un adulto con discapacidad intelectual debe ser alguien que esté cerca cuando sea necesario. En algunos casos esto significa que un padre anciano o enfermo puede no ser la mejor opción. Además algunos estados no crean relaciones de tutoría permanente en estas situaciones. Cuando no está disponible la tutoría permanente, el guardián debe asegurarse de llenar los documentos apropiados y de renovar la tutoría correctamente. Por ejemplo, en Texas la tutoría para adultos solamente es válida durante un año y cuatro meses.

Pérdida de control

Dependiendo del nivel de control que ejerza un tutor adulto, una persona discapacitada intelectualmente puede sentirse como si hubiera perdido el control de su vida. En algunos casos un tutor adulto podría abusar de su poder y ejercer un control excesivo sobre la vida de su protegido. Estas decisiones pueden generar depresión y otros problemas en la vida de la persona discapacitada. A nadie le gusta tener que ceder el control; si bien esto puede ser necesario en el caso de alguien con discapacidad intelectual, aún es posible que el tutor abuse de su poder.

Rendición de cuentas

En muchos casos la corte local solicita una rendición de cuentas por parte del tutor para asegurarse de que los intereses del protegido sean respetados. Por ejemplo, en Texas los tutores deben presentar un informe anual a la corte. Esto incluye registros financieros para asegurarse de que el dinero se gaste apropiadamente. Aquellas personas que no cumplan con las leyes de rendición de cuentas del estado pueden hacer frente al retiro de la tutoría. Si no existe una rendición de cuentas de parte del tutor es más probable que ocurran abusos.

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