¿Quieres ser entrenador de fútbol americano? Entonces comienza por aquí

Escrito por mike scarr | Traducido por karen angelica malagon espinosa
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Los entrenadores de fútbol americano de todos los niveles te dirán que ganar es lo único en este trabajo. Aunque la pasión, la dedicación y la capacidad de enseñar a los jugadores jóvenes pueden llevar a un récord ganador.

¿Quieres ser entrenador de fútbol americano? Entonces comienza por aquí
Brian Billick entrenó a los cuervos de Batimore en el título del Súper Tazón. (Otto Greule Jr/Getty Images Sport/Getty Images)

Un entrenador es un profesor, así de simple.

— Brian Billick, ex entrenador en jefe de los cuervos de Baltimore.

Quizá fue Red Sanders quien dijo "Ganar no lo es todo, es lo único" o quizá fue Vince Lombardi. Cualquiera que sea el origen estas palabras, sugieren que ganar es la definición más reciente del éxito en el fútbol americano. Sin embargo, los entrenadores de todos los niveles te dirán que la profesión no se trata mucho de ganar, sino que se trata de la vida. Existen distintas formas de convertirse en entrenador de fútbol americano y para lograr el éxito deseado a cualquier nivel se requiere más que la comprensión de las X y de las O. Si alguien aspira a sobresalir a nivel colegial o profesional, debe saber que existen algunos elementos que todos deben compartir.

Dedicación

Antes que cualquier otra cosa debes tener pasión por el juego ya que las horas y las presiones pueden desgastarte.

Un día normal para un entrenador en jefe puede ser una prueba de resistencia. Repetirlo cada semana sólo se puede lograr si alguien realmente ama el juego. Aunque las intensas semanas de los entrenadores pueden convertirlos en una leyenda, las horas son reales.

"Sabemos que el camino es muy largo. De 70 a 80 horas a la semana es lo normal", dice Joe Taylor, entrenador en jefe de Florida A&M. "Empezamos con reuniones de personal, continuamos con las especialidades funcionales, tratamos asuntos benéficos y administrativos, practicamos, vemos la práctica y un video del próximo oponente, seguimos con más reuniones de personal y después volvemos a empezar al día siguiente".

Los entrenadores colegiales no son la excepción. A ese nivel, puede significar dividir el tiempo para incluir las responsabilidades para la enseñanza de una materia como matemáticas o historia, creación de planes de clase, exámenes y corrección de exámenes además de planear un plan de juego para el siguiente partido.

Debido a que las horas pueden salirse de las manos, lo mejor es mantener un sentido de equilibrio.

Brian Billick, que entrenó a los cuervos de Baltimore en el Súper Tazón y ganó después de haber trabajado durante años como asistente en las clasificaciones colegiales iniciales en la estatal de San Diego, habla sobre mantener las cosas en perspectiva.

"Las horas son duras pero también lo son para mucha gente. Sin embargo, nunca pensé trabajar en una mina de carbón", explica Billick. "Al mismo tiempo, trabajé con entrenadores que también creían que podían girar sus ruedas con demasiado trabajo. Puedes trabajar hasta las 3 de la mañana preparando el plan de juego. Tienes que ser el mejor ejemplo para tus jugadores y no puedes hacerlo a menos que pases hasta primeras horas".

Billick se encuentra en el Salón de la Fama junto con Tom Landry y Bill Walsh y el entrenador veterano Dennis Green entre otros de sus mentores. Una de las lecciones clave que realizó en su propio trabajo como entrenador fue la calidad y la cantidad de trabajo que realizan.

"Los entrenadores que me influenciaron impulsaron la importancia del trabajo duro y del mantenimiento del equilibrio", comenta Billick. "La consigna era "planear tu trabajo y después trabajar en él. Muchos entrenadores cometen errores al momento de girar sus ruedas al pensar que van a trabajar más que su oponente. Bueno, pues no es así".

Aprendizaje

Los entrenadores exitosos comparten un tratado en común: aprenden los matices del juego por parte de los mentores en caso de que hayan jugado para ellos, hayan trabajado en su personal como asistentes o hayan participado en clínicas de entrenamiento.

¿La lección principal? El juego mismo es un elemento único que con frecuencia cuesta mucho menos. Los entrenadores de la NFL (siglas en inglés para la Liga Nacional de Fútbol Americano) tratan con profesionales y jugadores para quienes el juego es una carrera. Sin embargo, la gran mayoría de los jugadores no reciben un sueldo, por lo que el impacto de un entrenador se expande mucho más.

"Lo que me enseñaron mentores como Woodson (Washington D.C), el entrenador colegial Robert Headen y Darrell Mudra, mi entrenador en el oeste de Illinois es que un entrenador siempre debe tener en cuenta que tiene un impacto en las vidas de los jóvenes diariamente antes de que entren al campo de juego", razona Taylor, quien ganó cuatro campeonatos nacionales de fútbol americano colegial para negros y ocho títulos de conferencia durante su trabajo en la Universidad Hampton.

Esta fundación en la formación de jugadores con carácter a menudo se enseña a nivel colegial. Estos programas no se imparten frecuentemente a los jugadores que no juegan profesionalmente en la NFL o a nivel colegial. Aunque su valor va más allá de lograr los anillos. De hecho, un programa universitario exitoso puede ser la base en algunas comunidades.

John McKissick ha impactado en la vida de los jóvenes desde la década de 1950 en la preparatoria Summerville en Carolina del Sur. La leyenda del Salón de la Fama con casi 600 victorias y 10 campeonatos estatales habla sobre la importancia de un liderazgo controlado.

"Mis mentores de entrenamiento me inculcaron el valor de trabajar a marchas forzadas. Para comenzar en algo tienes que empezar por tomar un curso constante en el que sepas qué esperar", dice McKissick quien se está preparando para su 61a temporada colegial este otoño. "Por lo tanto, aquellos que no sean disciplinados, no saldrán adelante aunque yo no he eliminado a nadie todavía. Si hacen lo que les pidamos y dan su mejor esfuerzo, seguimos con ellos".

Al desarrollar la habilidad se establece ese liderazgo con la esperanza de tener éxito en el campo de juego, la clave es incorporar lo que ves de forma positiva a partir de tus mentores sino que también siguen siendo reales para ti al desarrollar tu propia filosofía de entrenamiento.

Al final, el entrenamiento exitoso en fútbol americano lo realiza un instructor y un buen comunicador.

"Un entrenador es un profesor, así de simple", afirma Billick. "Bill (Walsh) creía que por cada cuatro horas que inviertas en la preparación de los próximos genios del juego y de esquemas brillantes inviertes la misma cantidad de tiempo perfeccionándolo y sabiendo la forma en que vas a impartir eso a los jugadores, porque de eso se trata. La parte importante de tu entrenamiento es tu comunicación y tu capacidad de enseñar".

Control

El fútbol americano ciertamente es un juego emotivo y, aunque Hollywood con sus famosas películas "Rudy" y "Knute Rocken All-American" engalana el verdadero impacto de los discursos apasionados, los entrenadores exitosos a menudo piensan que estos discursos se sobrevaloran mucho como herramienta motivacional.

Todos estos hombres concuerdan en que el mensaje es incongruente en caso de que el trabajo no se refuerce.

"No creo que los discursos apasionados antes del juego tengan algún significado importante ya que si no hay la suficiente preparación durante la semana los jugadores no querrán la ayuda de unas cuantas palabras (antes de la patada de salida)", asegura Taylor.

Independientemente de las metodologías implementadas para tratar de maximizar el nivel de talento de un equipo, un entrenador debe aprender a tratar con las victorias y las derrotas. De manera correcta o equivocada, esta es la forma en la que a fin de cuentas se hace una evaluación.

Para la mayoría de los entrenadores las victorias se van rápido y las derrotas se mantienen por mucho tiempo incluso para un entrenador que ha ganado 594 juegos.

"No puedo recordar casi ninguna victoria de la misma forma que las derrotas", confiesa McKissick entre risas.

Una cosa que comparten los entrenadores exitosos es la forma en la que ven una derrota a corto plazo y el aprendizaje de ella para levantar al equipo.

"Aunque creo que es verdad que un carácter se desarrolla cuando tu espalda esta contra la pared, uno debe tener en cuenta las pruebas de cambio durante los triunfos", dice Taylor, autor de su próximo libro "Success Is an Inconvenience" (El Éxito es un Inconveniente). "Mira una derrota como un revés temporal y úsala para preparar tu siguiente juego".

Pasión

Al final, entrenar significa tomar lo que aprendiste y aplicarlo con tus propias convicciones sobre lo que crees que es el juego y la vida y lo que has experimentado.

"Veo muy a menudo que los entrenadores intentan ser alguien más. 'Bueno, este chico ha sido exitoso por lo que voy a animarlo'", dice Billick. "Tienes que encontrar el equilibrio correcto entre tus fundamentos principales y mantenerte fiel a ellos con tu propia personalidad".

Sin embargo, por encima de todo esto el atributo más grande de un entrenador es que ame el juego.

"Tienes que mantener el entusiasmo", asegura Billick. "Esta es una carrera demandante. No vale la pena realizarla si tu pasión no es la correcta".

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