alley dog image by Cherry-Merry from Fotolia.com
Las rampas pueden ser de gran ayuda para pequeños perros, gatos adultos o animales con movilidad reducida, para transitar por su ambiente con mayor libertad. Si tu mascota ya no puede subir escaleras o alcanzar aquellos lugares donde solía jugar, como tu cama, una baranda o el sofá, es tiempo de considerar añadir una rampa.
Simple es mejor
Es cierto que puedes comprarla ya hecha, pero una rampa no necesita ser costosa, elegante ni bella. Las mascotas están mucho más interesadas en la funcionalidad y no en la estética. Los únicos requisitos que debe cumplir una rampa, son que sea lo suficientemente ancha, fuerte y antideslizante. Puedes reciclar algún trozo de madera que ya no se utilice, o comprar una tabla en cualquier tienda de construcción. El ancho y el grosor dependerán del tamaño de tu mascota. Un Gran Danés ciertamente necesitará una rampa mucho más maciza que un Chihuahua o un gato. La tabla debe ser lo suficientemente larga como para llegar desde el piso hasta el destino final, sin demasiada inclinación. Utiliza una cinta métrica para calcular el largo necesario. Para que tu mascota se sienta segura al caminar sobre la rampa, la superficie debe ser antideslizante. Para un gato, por ejemplo, la tabla cumplirá una doble función si se recubre de alguna alfombra, ya que servirá para que afile sus uñas. En este caso puedes utilizar pegamento para adherir la alfombra a la rampa, pero cuando tu gato arruine la superficie también deberás desechar la madera. Por eso, una engrapadora es una mejor alternativa que te permitirá recambiar la alfombra más fácilmente. Si utilizas alfileres u otros elementos punzantes, asegúrate de no dejar puntas que puedan lastimar a tu mascota. Si tu gato duerme en tu cama, aún si es joven y saludable, una rampa le facilitará el acceso. Para el uso canino, la tabla deberá estar recubierta de una superficie engomada, como las esteras antideslizantes que se utilizan en la ducha o un corredor de caucho que se compra en una ferretería. Otra opción es clavar o pegar pequeñas tiras de madera a lo ancho de la rampa, para impedir que tu mascota se resbale.
Entrenamiento
Una vez construida, es hora de enseñarle a tu mascota cómo utilizar la rampa. Algunos animales aprenden inmediatamente. Otros deben ser incentivados. Colócate a lo alto de la rampa e intenta persuadir a tu mascota a través de premios. Si funciona, felicítalo. Ahora haz el proceso al revés para que aprenda a descender. Tarde o temprano, su uso se volverá rutinario. Las rampas le proveerán a tu perro o gato más años de cómoda movilidad. Incluso puedes tener una tabla a mano cerca de las escaleras, o llevar una en tu vehículo.
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Referencias
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