Recorre el Camino de Santiago de Compostela

Escrito por tristán argüelles
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Recorre el Camino de Santiago de Compostela
En el puente medieval de Puente la Reina se unen el Camino Navarro y el Camino de Aragonés, de donde parte el Camino Francés como uno solo. (Aherrero/Creative Commons)

"El Camino es más que recorrer kilómetros de pueblos y calzadas --en el peregrinaje las personas se abren y comparten lo mucho o poco que llevan encima. Yo lo hice sin dinero, esperando sobrevivir de lo que encontrara en los albergues y pueblos de la ruta, y así fue. No hubo ni un solo día que me quedara sin comer o sin tener compañía, incluso me regalaron unos zapatos cuando los míos se rompieron de tanto caminar".

— R. Bermúdez, estudiante de doctorado en la Universidad de Salamanca

El camino de Santiago es uno de los recorridos que más adeptos atraen en el mundo occidental. La ruta que finaliza actualmente en la catedral de Santiago de Compostela, donde se encontró el sepulcro del Apóstol Santiago durante la Edad Media, no es solo un refugio espiritual para católicos en busca de redención --se ha posicionado como un destino de viaje para muchos turistas amantes de la naturaleza, los viajes comunitarios y la reflexión. Pocas veredas sienten tantos pies encima de sus lomos, y la cantidad de peregrinos que golpean la suela de sus zapataos contra calzadas romanas, piedras medievales o senderos montañosos crece año con año. La mayoría de los viajeros tienen un desplazamiento basado en la austeridad y la sencillez, aunque también hay quienes prefieren hospedarse en hoteles de lujo. En este breve escrito te llevaremos de la mano entre toda la información práctica para hacer el peregrinaje, pero también entre lo histórico y espiritual que la ruta jacobea alberga.

Establecer la meta

Recorre el Camino de Santiago de Compostela
La Catedral de Santiago históricamente ilumina la cúpula derecha superior durante Años Santos para servir de guía para quienes hacen el recorrido hacia este lugar. (Vittorio Zunino Celotto/Getty Images Entertainment/Getty Images)

Actualmente el camino de Santiago de Compostela es la ruta de peregrinaje católica por excelencia. Se dice que después de Jerusalén y El Vaticano no existe otro templo con más devoción peregrina que la catedral de la ciudad gallega. Ha sido desde el siglo XIII una ruta tan transitada que siempre ha contado con una infraestructura necesaria para consentir y cuidar a los viajeros. Ya seas un devoto peregrino o un turista aventurero, la gente del camino siempre estará solícita para prestar cualquier tipo de ayuda.

Existen muchas maneras de transitar hacia esta ciudad --en bicicleta, caballo, andando a pie, en autobús, por mencionar algunos. La solera de las piedras jacobeas hacen que la peregrinación sea mucho más que un viaje de reflexión o diversión, pues el esfuerzo físico y la reducida capacidad de hospedarse con lujos y comodidades hacen de las personas que terminan la travesía seres con determinación y fuerza de voluntad. ¿Estás preparado para visitar al Apóstol Santiago? Sigue leyendo.

Los diferentes caminos

Recorre el Camino de Santiago de Compostela
Algunos recorridos están marcados con flechas para mostrar el camino. (Jesús Pérez Pacheco/Creative Commons)

Existen muchos caminos para llegar a Santiago de Compostela, estas rutas son llamadas Caminos de Santiago y desde 1987 se llegó al consenso de clasificar a seis como Caminos de Santiago; los puntos de salida, antigüedad y distancia varían según el camino. Es así como el espíritu del peregrino de partir de casa para llegar a su destino se cumple al poder recorrer gran parte de España, Francia, Inglaterra y países más lejanos con el impulso de los pies --similar a como se hacía en la época medieva cuando no había otra opción.

El Camino de Santiago tradicional, también conocido como el Camino Francés, es el que transcurre desde Roncesavalles (contiguo a Francia, donde se une al norte con rutas hacía otros destinos franceses) y desemboca en Santiago de Compostela. Tiene la ventaja de estar señalizado a todo lo largo por vieiras (conchas marinas) y flechas que señalan por dónde se debe ir, así como los kilómetros restantes para el destino. En su paso por España recorre las Comunidades Autónomas de Aragón, Navarra, Rioja, Castilla y León, y Galicia. Esta ruta quedó fijada en el Codex Calixthus en 1130 (un manuscrito que sirve como guía para peregrinos) y surgió después de la aparición del cuerpo del Apóstol Santiago en la ciudad que ahora lleva su nombre.

Antes de ser descubierto el cuerpo del apóstol, la ruta era recorrida por mercaderes y viajantes pero sin senderos fijos --fue la aparición del santo lo que hizo que se construyeran albergues, hospitales, postas y demás servicios para los peregrinos. Hoy en día se mantiene la costumbre de los albergues y es la forma más popular de hospedarse durante la travesía; mientras unos pocos son gratuitos, la mayoría aceptan donaciones “voluntarias” a cambio de una cama y poco más.

Otro de los caminos populares, pero menos explotados comercialmente y por lo tanto más complicado de transitar, es la Via de la Plata. Parte de Sevilla y pasa por Salamanca para en Astorga unirse con el Camino Francés (el oficial) y el Camino del Norte. Con sus 765 kms es el más largo de todos --su recorrido se une de Roncesvalles a Irún en el País Vasco y discurre por la cornisa cantábrica hasta llegar a Oviedo, donde se lía con el Camino Primitivo hasta la Catedral de Santiago de Compostela. Una vez en la catedral se pueden hacer kilómetros extras para llegar a Finisterre, lugar más alejado de Europa, donde la ruta comercial terminaba antaño.

Turistas y peregrinos en el camino

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Cientos de peregrinos se observan curando ampollas o heridas por la extenuación del camino. (Calafellvalo/Creative Commons)

El camino de Santiago es un plan fabuloso para viajar. A lo largo de la ruta encontrarás iglesias románicas, góticas y contrucciones romanas; podrás disfrutar de extraordinario vino en La Rioja y Galicia y los encantos de los pueblos no dejarán de sorprenderte.

Además, muchos de quienes transitan la ruta jacobea coinciden en que el recorrido incita una transformación individual. Poca gente recorre los 750 kilómetros que separan Santiago de Compostela de Roncesvalles sin llegar cambiada a su destino. Quien ha andado por las calzadas del camino sabe que el sacrificio de cargar 10 kilos a su espalda, destrozar sus botas favoritas y dormir en albergues atestados por viajantes los vulneran de tal forma que los deja charlando consigo mismos y reflexionando sobre quién son.

Esto es un camino de introspección y reflexión individual, y no se necesita ser católico para ser parte de la espiritualidad de la ruta. Cuentan que una vez ahí, todo lo demás te va sumergiendo en una niebla de humanidad y reflexión.

No pierdas de vista que no es una ruta fácil de cumplir --si no estás en condiciones físicas adecuadas, es imposible recorrer los casi 800 kilómetros que tiene la vía más larga. Muchos de los turistas recorren pocos kilómetros del camino valiéndose de astutos métodos antifatiga, como hospedarse en hoteles y enviar al siguiente pueblo su mochila por medio de empresas dedicadas a ello.

Tampoco esperes que al llegar a la catedral después de 32 días andando estés dispuesto a ir de turista por las calles de Santiago. Al contrario, es probable que te unas a los cientos de peregrinos que se observan en el atrio del templo curando ampollas o heridas por la extenuación.

La Compostela: certificado oficial del recorrido

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La Catedral de Santiago otorga La Compostela como certificado de haber hecho el recorrido jacobino. (Pedro Agüera/Creative Commons)

A todo aquel que transite por las rutas jacobeas se le conoce como peregrino, y ahí se debe hacer un matiz importante a la hora de contabilizar fieles, pues el camino también se ha transformado en una ruta turística que atrae deportistas y aventureros de todas partes del mundo, lo que complica la contabilización total de verdaderos devotos. Para controlar esta situación, la Catedral de Santiago otorga La Compostela: certificado escrito en latín que da fe de que has realizado mínimo 100 kms caminando o a caballo, o 200 kms en bicicleta, y que los motivos del viaje son “religiosos o cuando menos espirituales”. Para demostrar lo primero debes ir sellando a lo largo del camino tu Credencial del Peregrino que te servirá para identificarte y ser admitido en albergues y obtener descuentos en diferentes locales; para demostrar lo segundo sólo se necesita tu palabra. Ya si el motivo es genuinamente espiritual, o si se afirma simplemente para obtener el documento eclesiástico como souvenir, depende de cada persona.

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