Cómo recuperarse de una histerectomía vaginal asistida por laparoscopía

Escrito por katie duzan | Traducido por valeria d'ambrosio
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Cómo recuperarse de una histerectomía vaginal asistida por laparoscopía
(Ablestock.com/AbleStock.com/Getty Images)

Una histerectomía vaginal asistida por laparoscopía es un procedimiento quirúrgico que consiste en extraer el útero y el cuello uterino a través de la vagina mediante un corte realizado con herramientas laparoscópicas. Además de estas herramientas y la cámara que funciona como guía, se necesitam tres pequeñas incisiones para realizar la cirugía: una en el ombligo y una a cada lado del mismo. Si bien la recuperación de una histerectomía vaginal asistida por laparoscopía (HVAL) lleva menos tiempo que la de una histerectomía abdominal total (HAT), no deja de ser una cirugía importante que afecta enormemente al organismo.

Nivel de dificultad:
Moderadamente difícil

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Necesitarás

  • Comidas congeladas
  • Medicamentos recetados

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Instrucciones

  1. 1

    Tómalo con calma. Para recuperarte de una cirugía, el cuerpo necesita descansar. Quédate en la cama y duerme todo el tiempo que puedas. No intentes hacer muchas cosas. El exceso de tareas puede aumentar significativamente el tiempo de recuperación y causar retrocesos.

  2. 2

    Pide ayuda. Si bien una HVAL requiere de una recuperación más sencilla que una histerectomía abdominal abierta, este procedimiento también es agresivo para el cuerpo. Pídele a tus vecinos o a los miembros de la iglesia que te ayuden con las comidas. Para muchas personas, es gratificante colaborar con una familia que está atravesando una recuperación postoperatoria. Además, entre las restricciones que se te indiquen, probablemente te recomienden no levantar cosas, por lo tanto, pídele a un amigo o familiar que te ayude con la limpieza.

  3. 3

    Planifica. Prepara algunas viandas para congelar de ante mano o abastécete de alimentos de preparación rápida, como comidas congeladas o sopas enlatadas. Las sopas y los guisos son la mejor opción para congelar, ya que toleran mejor el proceso de recalentamiento que otras comidas. Además, asegúrate de preparar la cama para el regreso a casa con un fácil acceso a una mesa para los alimentos y bebidas.

  4. 4

    Procura estar pendiente de la medicación. Durante los primeros días, toma analgésicos de 4 a 6 horas, según se te indique. No dejes que el tiempo transcurra pensando que el dolor está cesando, ya que puede reaparecer con mayor intensidad de forma repentina. Cuando esto ocurre, es muy difícil volver a sentirse bien. Luego de unos pocos días, las dosis deben ser cada vez más espaciadas hasta detener por completo la toma de analgésicos.

  5. 5

    Ve más despacio. Evita los movimientos repentinos, especialmente los que involucren a los músculos abdominales y la ingle. Darse vuelta, sentarse y agacharse son actividades que pueden provocar dolor.

  6. 6

    Llama ante la presencia de problemas. No todas las recuperaciones transcurren tan bien como deberían. Si tienes dolor intenso, pus, secreción, drenaje o manchas de sangre por hemorragia, es señal de que algo anda mal. Llama a tu médico de inmediato o asiste a una sala de emergencias. Algunas veces, el dolor persiste más de lo normal y los analgésicos dejan de hacer efecto demasiado pronto. Si esto ocurre, no dudes en hablar con tu médico para que te proporcione más medicamentos. No es inusual que un paciente necesite más medicación que la que se consideraba originalmente.

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