Remedios caseros para el disco protuberante

Escrito por christina mcdonald-legg | Traducido por agostina sueldo
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Remedios caseros para el disco protuberante
(pain ii image by Mykola Velychko from Fotolia.com)

Ocho de cada diez personas son afectada por el dolor de espalda en algún momento de su vida, así que es importante saber cuándo obtener ayuda profesional y cuándo ayudarte solo. Un disco protuberante sucede cuando la sustancia similar a la gelatina dentro de tu disco comienza a salir hacia afuera. Típicamente, los discos protuberantes son dolorosos porque aplican presión sobre el nervio. Y mientras algunos discos protuberantes necesitan cuidado profesional, existen varios remedios caseros para tal condición.

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Terapia de hielo y calor

El problema con el disco protuberante es que está inflamado y presionando el nervio más cercano. Un modo de encontrar alivio es utilizar el hielo par reducir la inflamación. Con cualquier herida, la sangre es inmediatamente enviada al área, lo que causa inflamación y calor. El hielo puede reducir la hinchazón y adormecer los nervios y aliviar el dolor. Mantiene la compresa fría sobre el área dolorida por aproximadamente 15 minutos. Luego quita la compresa por más o menos una hora y repite. Haz esto varias veces al día para tener alivio.

El calor, especialmente el calor húmedo, puede ser muy bueno para aflojar los músculos apretados y remover los productos de deshechos celulares, debido a su asistencia con el flujo sanguíneo acelerado. Mientras que esto no tratará específicamente ni curará el disco protuberante, el calor puede ayudar a tratar los tejidos musculares alrededor del mismo.

Ejercicio y Medicina

Cuando el dolor no se vaya, puede ayudarte tomar analgésicos moderados como el acetaminofén, el ibuprofeno o el naproxeno sódico. Sin embargo, el ejercicio y los estiramientos pueden ser más efectivos para brindar alivio sintomático. Los ejercicios para un disco protuberante deben enfocarse en fortalecer los músculos circundantes. Deberían ser realizados cinco veces al día y no deberían causar dolor no aumentar los síntomas de ningún modo.

Acostarse boca abajo: acuéstate sobre tu estómago sobre una superficie plana y quédate allí por 10 a 20 minutos.

Sostén del codo: mientras estés acostado sobre tu estómago, lleva tus codos hacia adelante lentamente y ponlos como sostén debajo tuyo.

Extensión lumbar: mientras estés acostado boca abajo, coloca tus manos en posición de flexión y lentamente arquea tu espalda mientras estiras tus brazos. Estírate tanto como puedas sin causarte dolor y regresa a estar acostado. Repítelo 10 veces.

Posición del puente: acuéstate sobre tu espalda con tus rodillas dobladas, manteniendo tu espalda en una posición neutral y evitando tener tus caderas demasiado elevadas. Luego tose para activar los músculos centrales y mantiene la flexión en tu estómago. Respira profundamente tres veces y regresa a la posición inicial. Repite.

Adicionalmente, el yoga puede brindar tratamiento sintomático para el disco protuberante, ya que aumenta la oxigenación celular y aumenta la fuerza y la flexibilidad.

Prevención

Prevenir la re-ocurrencia de un disco protuberante es importante para recordar cuando te recuperas. Recuerda mantener una buena postura todo el tiempo, utiliza tu núcleo así como también las técnicas de levantamiento apropiadas y continúa con el ejercicio apropiado para fortalecer y brindar flexibilidad. Mantener un peso saludable también ayudará a la prevención de un disco protuberante.

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