Salud

Remedios caseros para el prolapso rectal

Escrito por bonnie singleton | Traducido por vanina frickel
Remedios caseros para el prolapso rectal

Una de las técnicas más utilizadas y que mejores resultados da, es el de la banda elástica.

NA/AbleStock.com/Getty Images

Las hemorroides, también conocidas como almorranas, son venas hinchadas e inflamadas en el ano y el recto, y pueden ser externas o internas. Cuando las hemorroides internas se vuelven bastante grandes y sobresalen fuera del ano, se llama prolapso rectal y pueden causar dolor y sangrado, y conducir a complicaciones más graves si no se tratan.

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Los grados de prolapso de las hemorroides

Hay cuatro grados de prolapso de las hemorroides. Con un grado uno, las hemorroides internas no sobresalen fuera del canal anal. Con un grado dos, la hemorroide se retrae en sí misma y no requiere tratamiento especial. El grado tres es un poco peor, y se tendrá que colocar manualmente la hemorroide en el interior del canal anal. El prolapso hemorroidal más grave, o el grado cuatro, se produce cuando la hemorroide no puede ser colocada dentro del canal y cuelga fuera del ano en lo que se convierte en una condición crónica. Los casos de cuarto grado a menudo se vuelven en trombosis (inflamación con sangre) y son extremadamente dolorosas.

Remedios mínimamente invasivos

El prolapso de las hemorroides puede ser tratado con procedimientos mínimamente invasivos realizados en el consultorio del médico u otro establecimiento ambulatorio. Estas incluyen las siguientes: Ligadura con banda elástica: una o dos bandas de goma pequeñas se colocan alrededor de la base de la hemorroide para cortar la circulación, y dentro de unos días, la hemorroide se seca y se cae. Este tratamiento puede ser incómodo y puede causar sangrado, pero este tipo de efectos secundarios rara vez es severo. Este el procedimiento más utilizado en los EE.UU. para el prolapso de las hemorroides que son de primer o segundo grado. Inyección (escleroterapia): una solución química se inyecta en el tejido hemorroidal para que se contraiga. El procedimiento no suele ser doloroso, pero tampoco no es tan eficaz como la ligadura con banda elástica. La escleroterapia se utiliza a veces en combinación con la ligadura de bandas de goma para obtener resultados máximos. Coagulación: se utilizan diferentes técnicas para endurecer las hemorroides y hacer que se marchiten. Estas técnicas incluyen la luz del láser, una luz infrarroja en el que un dispositivo llamado fotocoagulador enfoca la luz infrarroja en una punta fina en el extremo de una sonda, suelda la hemorroides en su lugar; y electroterapia. Con estos tratamientos, con frecuencia se experimenta dolor, aunque por lo general es menos frecuente que con la ligadura. Crioterapia: la crioterapia utiliza temperaturas frías para eliminar las venas, causando inflamación y cicatrización. Sin embargo, usualmente no se usa porque es más lento, provoca más dolor después del tratamiento y es menos eficaz que otros tratamientos.

Remedios quirúrgicos

Aunque la mayoría de los pacientes con prolapso de las hemorroides pueden controlar su enfermedad con los tratamientos no quirúrgicos, un número pequeño de menos de un 10% requerirá cirugía, especialmente si las hemorroides no se tratan a tiempo. Si se requiere cirugía, se puede tomar una de las siguientes formas: Dilatación: el canal anal se estiró con fuerza para debilitar el esfínter anal. Sin embargo, la dilatación puede dañar el propio esfínter y muchos pacientes se vuelven incontinentes o incapaces de controlar sus heces. Ligadura Doppler: usando una sonda Doppler que mide el flujo sanguíneo, un médico identifica la arteria que suministra los vasos hemorroidales, y luego, ata (liga) esa arteria , causando que la hemorroide se encoja. La sonda Doppler es caro y no ofrece muchas ventajas sobre la ligadura con banda elástica. Esfinterotomía: parte del esfínter se corta en un esfuerzo para reducir la presión del mismo en el canal anal. El procedimiento puede causar incontinencia de heces y rara vez se utiliza por sí solo. Hemorroidectomía: la extirpación quirúrgica de las hemorroides (hemorroidectomía) se reserva para pacientes con hemorroides de tercer o cuarto grado. Con la hemorroidectomía, se cortan las hemorroides internas, y se cosen las heridas que deja la extirpación (técnica cerrada) o se dejan abiertas (técnica abierta). En algunos casos, una proctoplastía (la extracción de tejido superior en el canal anal) se realiza al mismo tiempo. El principal efecto secundario de la hemorroidectomía es el dolor post-quirúrgico, a menudo requieren potentes narcóticos para el dolor, y los pacientes no son capaces de volver al trabajo de dos a cuatro semanas. Hemorroidectomía grapada: ésta es una de las más nuevas técnicas quirúrgicas para el tratamiento de las hemorroides, y es cada vez más popular para el tratamiento de las hemorroides de tercer grado. Durante el procedimiento, un tubo circular hueco se inserta en el canal anal, a continuación, un largo hilo se teje a través del tubo por encima de las hemorroides. Un instrumento grapador desechable se coloca a través del tubo y se tira de los extremos del hilo, "grapando" los almohadones hemorroidales en su posición normal. Cirugía láser: Un haz de luz láser se apunta a la hemorroide, vaporizándola con precisión y exactitud. En general, los procedimientos láser resultan en una rápida curación con menos molestias y menos medicamentos. Los láseres pueden ser utilizados solos o en combinación con otros tratamientos. Atomización de hemorroides: otra nueva técnica para eliminar las hemorroides utiliza un dispositivo médico que reduce el tejido hemorroidal a diminutas partículas en una fina niebla o pulverización, la cual se aspira inmediatamente. Las primeras complicaciones de cualquier cirugía de hemorroides puede incluir dolor agudo postoperatorio, que a veces duran dos o tres semanas, las infecciones, abscesos o sangrado postoperatorios, hinchazón de los puentes de la piel, mayor incontinencia a corto plazo, y dificultad para orinar. Las complicaciones posteriores pueden incluir estenosis anal, que es cuando el orificio anal es demasiado pequeño o no se relaja o se abre correctamente, formando marcas en la piel, fisura anal, incontinencia, retención fecal (por lo general causada por el uso de narcóticos); hemorragias retrasadas y coágulos de sangre .

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