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Removedores de óxido caseros para metales

Escrito por amanda flanigan | Traducido por valeria d'ambrosio
Removedores de óxido caseros para metales

El óxido afecta el funcionamiento de ciertos objetos.

Jupiterimages/liquidlibrary/Getty Images

Cuando apenas un poco de humedad entra en contacto con el metal, se puede formar óxido. El óxido corroe a la mayoría de los metales y, si no se trata a tiempo, el objeto resultará gravemente dañado. Por suerte, algunos removedores de óxido caseros pueden restaurar el objeto para que recupere su apariencia impoluta.

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Vinagre blanco

El vinagre es un líquido ácido natural que disolverá el óxido de varios metales sin dañarlos. Llena un recipiente grande con la cantidad de vinagre blanco puro sin diluir suficiente como para cubrir un objeto oxidado. Deja el metal oxidado en remojo durante 10 minutos y limpia con un paño suave. Si el óxido persiste, remoja el objeto durante otros 10 minutos y raspa ligeramente la superficie con un cepillo de cerdas suaves. Una vez eliminado el óxido, enjuaga con agua fría y seca con una toalla.

Té negro

Prepara un té bien fuerte al hervir 2 tazas de agua con 5 bolsitas de té negro. Deja que la preparación se enfríe y viértela dentro de un recipiente en el que quepan los objetos oxidados. Deja remojar los objetos durante una hora. Si luego de este tiempo las manchas de óxido persisten, deja los objetos en remojo por hasta 8 horas, controlándolos constantemente. Cuando el óxido desparezca, saca los elementos del té, enjuaga con agua fría y seca con una toalla.

Ácido fosfórico

Ingrediente común de los removedores de óxido comerciales, también puedes encontrar ácido fosfórico en muchas gaseosas. Diluye el producto antes de usar con un índice de 3 partes de agua y 1 parte de ácido fosfórico. Sumerge cuidadosamente los elementos oxidados en el ácido diluido y deja remojar durante 10 minutos. Sácalos de la mezcla, enjuaga con agua blanda y seca con una toalla. Recuerda que el ácido fosfórico puede dañar gravemente los elementos si lo usas en exceso o dejas remojar durante un tiempo prolongado.

Prevención

La prevención de la formación de óxido es la mejor defensa contra el proceso de deterioro. Para evitar que los metales se oxiden, mantén los objetos tan secos como sea posible. Incluso la transpiración que queda asentada sobre un metal, aumenta el riesgo de oxidación. Afortunadamente, el riesgo de oxidación se puede reducir significativamente al secar los metales luego de su uso y guardarlos en lugares frescos y secos.

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