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Introducción
El cuidado de un jardín es sumamente importante para mantenerlo saludable y atractivo: un jardín bien cuidado dará una buena imagen de ti y de tu casa. Y justamente uno de los aspectos a tener en cuenta es el riego. Recuerda que cada jardín es distinto, y que no se puede regar igual, por ejemplo, un jardín con macetas de flores que un jardín de helechos o uno con pequeños arbustos. Toma en cuenta el tipo y estilo de tu jardín y busca la manera adecuada de regarlo.
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Tipos de jardines
Existen muchos tipos de jardines, entre los cuales están los jardines de rosas, los de helechos, los huertos, los aromáticos y los japoneses, entre otros. Sin embargo, también se pueden clasificar de acuerdo a características específicas como la dimensión del jardín, el tipo de plantas que tiene (si son autóctonas o exóticas), la presencia de macetas o árboles. Todo esto te permitirá decidir mejor qué tipo de riego usar, cuánta agua debes usar para el riego y en qué momento es conveniente regar tu jardín para mantenerlo en buen estado.
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Materiales para riego
Hay varios materiales que necesitarás, dependiendo del tipo de riego que harás al jardín. Puedes usar mangueras o regaderas, así como pequeñas jarras de agua o macetas de autorriego. También están los aspersores, los microaspersores y los sistemas de tubería. Usando materiales caseros puedes también contribuir al riego; por ejemplo, una manera creativa de modificar la manguera es usando una botella plástica perforada unida a la boca de la manguera con agua a bastante presión. De esa manera el agua saldrá disparada por varios agujeros y podrá regar distintas partes de un jardín pequeño.
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Cuándo se debe regar
Busca el momento adecuado para regar tu jardín. No se trata de regar todo el tiempo, ya que de esa manera ahogarás a tus plantas o, por el contrario, de no regarlas nunca las plantas se secarán. No es aconsejable regar el jardín de día en épocas de verano, ya que al contrario de refrescar las plantas podrías causarles quemaduras; es mejor hacerlo en la noche o a primera hora del día. En épocas de invierno es recomendable hacer el riego de día, ya que en la noche puedes causar congelamiento en las raíces.
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Riego manual
Puedes realizar el riego manual si las dimensiones de tu jardín no son tan amplias. Consiste en que apliques directamente el agua, ya sea con una regadera o con una manguera. Debes regar más o menos a una profundidad de 6 pulgadas, para lo cual debes ser muy paciente, ya que conseguirlo requiere tiempo y dedicación. De esta manera evitarás que las raíces de las plantas se sitúen en o cerca a la superficie y sufran sequías en tiempos de calor.
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Macetas de autorriego
Una alternativa para jardines pequeños y con plantas pequeñas son las macetas de autorriego. Estas macetas mantienen la humedad en la planta con un espacio destinado al agua que se conecta con la tierra a través de unas sogas. De esa manera la planta irá absorbiendo el agua que necesite, en la cantidad y en el momento en que la necesite. La humedad se mantiene entre una semana y siete días. Debes tener en cuenta que sólo se puede hacer con plantas pequeñas que quepan en macetas y que no tengan raíces muy grandes.
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Riego por aspersores
Los aspersores son dispositivos automáticos que emanan grandes chorros de agua durante períodos específicos, que pueden ser programados o simplemente funcionar cuando se los enciende manualmente. La desventaja que presentan es el gran desperdicio de agua. Son recomendables para jardines de mayor tamaño. Debes ubicarlos de manera que alcancen a regar toda el área del jardín, pasando por encima de las plantas más grandes. Si tienes aspersores automáticos, asegúrate de programarlos de acuerdo a las estaciones (verano o invierno) y las condiciones climáticas (frío, calor, humedad).
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Riego por goteo
Este sistema de riego es muy recomendable, aunque significa una inversión de dinero y tiempo para su instalación. Funciona mediante goteros o emisores integrados a la tubería, proporcionando a la planta cantidades muy precisas de agua, de acuerdo a sus necesidades. El riego generalmente se realiza una o dos veces a la semana. Son muy prácticos sobre todo en jardines en que las plantas se encuentran en diversas zonas, ya que se puede colocar a cada una su gotero particular.
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Riego subterráneo
El riego subterráneo es uno de los más modernos métodos de riego que se utilizan actualmente. Consiste en la colocación de un sistema de tuberías de riego perforadas de manera entramada debajo del jardín. La profundidad a la que se entierran depende del tipo de plantas y la profundidad de sus raíces. Se pueden usar aguas residuales, ya que al estar en el subsuelo no emanan olor. Además, al mantenerse seca la superficie, se evita el crecimiento de malas hierbas. Se recomienda usar herbicidas en los tubos para evitar que las raíces se entramen en ellos.
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Tipo y cantidad de agua
Debes fijarte también en el tipo de agua que usarás para regar tu jardín. Por ejemplo, las aguas residuales pueden usarse en sistemas de riego subterráneo o en huertos, pero no son recomendables para el resto de jardines, en especial los aromáticos o con raíces expuestas, ya que causará mal olor. Trata de no ahogar a la planta con excesiva agua; en los sistemas subterráneos y de goteo muchas veces esto no se nota porque la superficie se mantiene seca. Evita aguas calizas para los sistemas subterráneos porque pueden causar obturación en las tuberías.
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Consejos finales
Recuerda que sea el sistema que elijas, incluso el de riego automático, debes dedicarle tiempo a tu jardín, a observar el estado de tus plantas y atenderlas siempre con cuidado. Si tienes semillas o plántulas, ten en cuenta que estas requieren mucha menos agua que las plantas grandes. Adecúa el riego a las necesidades de tus plantas y según las condiciones climáticas o las estaciones. Si ves que algunas están un poco secas, riégalas en el instante, de lo contrario la planta podría morir.
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