Signos y síntomas de protrusión discal

Escrito por denise stern | Traducido por paula santa cruz
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Signos y síntomas de protrusión discal
Los discos intervertebrales amortiguan el movimiento de las vértebras. (3rd lumbar vertebrae fracture image by Dr Cano from Fotolia.com)

La protrusión discal, también conocida como hernia o desplazamiento de disco, afecta las vértebras de la columna vertebral. Sin embargo, hay una diferencia. Las vértebras y los discos que las amortiguan nos ayudan a flexionar el cuerpo o inclinarnos, a girar hacia los lados, tocarnos los dedos de los piel y rotar. Una lesión en las vértebras o los discos que las amortiguan pueden afectar el movimiento y la movilidad, como así también causar dolor en la espalda. Comprender los signos y los síntomas de una protrusión discal permitirá iniciar un tratamiento prontamente para prevenir complicaciones como debilidad muscular, dolor crónico o incluso pérdida de las funciones corporales como el control de la vejiga o las evacuaciones intestinales.

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Definición

Un disco protruído se define como la apariencia de un disco que se ha deslizado o ha protruido hacia afuera de su posición. Ubicados entre las vértebras de la columna, los discos brindan amortiguación y protegen los extremos de los huesos del roce de unos contra otros. A medida que envejecemos, el desgaste por el uso de estos discos reduce su tamaño y su capacidad de amortiguar las vértebras de la columna, lo que a menudo deriva en rigidez y limitación del rango de movimiento. Un disco protruido se diferencia de una hernia de disco en que el primero permanece intacto mientras que el herniado literalmente explota, se quiebra, se rompe o se daña de alguna manera que permite escape la sustancia gelatinosa de su interior.

Signos y síntomas

Uno de los síntomas más frecuentes de una protrusión discal es el dolor en la zona lumbar. Puede haber un dolor leve, punzante o agudo en la zona de la espalda que puede ser el resultado de la presión que ejerce el disco contra los nervios, o del pellizco de un nervio. Muchas persona sufren lo que se llama ciática, que es una patología causada a menudo por un disco que protruye y presiona sobre los nervios, lo que inicia un dolor agudo, punzante y que irradia hacia abajo por el glúteo y la pierna (a veces ocurre en ambas piernas). Los intentos de moverse, sentarse, cambiar de posición o recostarse exacerban el dolor. Otro síntomas de una protrusión discal es la incapacidad de inclinarse hacia adelante e incluso enderezar la columna para pararse en una posición erguida sin que produzca dolor. Muchos individuos que sufren esta patología también sienten adormecimiento de los brazos o las piernas; o también pueden sufrir debilidad en los brazos y las piernas dependiendo de la localización de la lesión.

Factores de riesgo

Cada tanto, podemos pellizcar nuestra médula al levantar objetos demasiado pesados debido a que no usamos una ergonomía corporal o técnicas de levantamiento adecuadas. Sin embargo, las personas que levantas objetos pesados a diario (independientemente de su peso o tamaño) tienen un riesgo mayor de sufrir una protrusión discal debido al desgaste por el uso de esos discos. Las personas que tienen sobrepeso o son obesas pueden sufrir esta lesión debido a la constante presión que se ejerce sobre sus vértebras. Repentinamente, un movimiento fuerte de torsión también puede causar una protrusión discal, especialmente al levantar objetos pesados, e incluso un salto grande sobre superficies duras (de una superficie a la otra) también puede hacer que un disco se salga de su lugar. Las personas ancianas son más propensos a las lesiones discales debido a los procesos de enfermedades degenerativas, como así también el hecho de que a medida que envejecemos, los discos generalmente pierden su tamaño y la capacidad de amortiguar las vértebras.

Tratamiento

En la mayoría de los casos, el tratamiento involucrará paciencia. Lo más frecuente es que una protrusión discal cure por sí sola con el tiempo. Sin embargo, los tratamientos para aliviar el dolor pueden consistir en baños tibios o el uso de almohadilla eléctrica, o compresas de hielo colocados sobre la zona afectada por períodos cortos de tiempo (no más de 20 a 30 minutos cada vez). Los medicamentos de venta libre se aconsejan a menudo para aliviar el dolor, pero pueden recetarse medicamentos para reducir la inflamación o favorecer la relajación muscular alrededor de la zona afectada.

Prevención/solución

Si bien no hay un método que garantice la prevención de un deslizamiento, protrusión o hernia de disco, puede reducir las posibilidades de sufrir estas lesiones usando técnicas de levantamiento apropiadas, lo que significa controlar tu postura, usar los músculos de las piernas y mantener los abdominales contraídos y firmes mientras levantas el peso. El ejercicio regular también es esencial para promover y mantener un buen control y tono muscular.

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