Cómo hacer que las suelas de goma de los zapatos no chirríen

Escrito por wanda thibodeaux | Traducido por frances criquet
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Cómo hacer que las suelas de goma de los zapatos no chirríen
(Jupiterimages/Photos.com/Getty Images)

Los chirridos están bien para los ratones y similares, pero son muy molestos si vienen de tus zapatos. A veces los zapatos chirriantes salen así de la caja, ya sea porque no están rotos todavía o porque tienen una falla de fabricación. Puedes remediar estos problemas amansándolos o consiguiendo otro par. Si tu par de zapatos favoritos de pronto anuncia tu llegada dondequiera que vas, quizás necesitas ser creativo para quitar el chirrido.

Nivel de dificultad:
Fácil

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Necesitarás

  • Sevilletas de papel
  • Polvo de bebé, talco o bicarbonato
  • Jabón para cuero
  • Aceite acondicionador
  • Pegamento o cemento de contacto
  • Papel de lija

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Instrucciones

  1. 1

    Frota tus zapatos por dentro y por fuera con una servilleta de papel seca. La humedad a veces los hace chirriar, lo que puede suceder si te paras en una bebida derramada o un charco, o si tus pies tienen tendencia a transpirar mucho.

  2. 2

    Lava la suela con un trapo húmedo. Los residuos pegajosos, como esa desagradable goma de mascar que pisaste en el cine, a veces son culpables del chirrido.

  3. 3

    Trata tus zapatos como a tus bebés, un poco de polvo, talco o incluso bicarbonato dentro del calzado bajo la plantilla evita que ésta se frote contra la goma de la suela. El polvo también es bueno para mantener tus pies secos y sin olor.

  4. 4

    Pon un poco de jabón para cuero donde quiera que haya mucha fricción dentro del zapato, por ejemplo donde la lengüeta toca los lados del calzado. Esto proporciona algo de lubricación, lo que evita que tus zapatos hagan su acostumbrado ruido. El aceite acondicionador y el aerosol de siliconas también restauran la humedad del calzado de cuero, la sequedad puede producir los ruidos. En un apuro, el protector labial o la crema para las manos que llevas en el bolso puede funcionar dependiendo del material en que estén hechos los zapatos.

  5. 5

    Revisa si el tacón del zapato está suelto en algún lado. Flojo es igual a fricción y fricción es igual a chirrido. Llena la zona que está suelta con pegamento o cemento de contacto, presiona el tacón al zapato y deja secar completamente antes de usarlos otra vez.

  6. 6

    Utiliza papel de lija para dar un poco de aspereza a las suelas. Esta no es la mejor opción, pero a veces una suela muy lisa chirriará porque el zapato resbala hasta encontrar un punto de apoyo. Un poco de abrasión ayuda mucho, de modo que comprueba si siguen chirriando mientras lijas y sólo raspa lo necesario.

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