Técnicas de blanqueamiento para dientes muertos

Escrito por madeleine hall | Traducido por mike tazenda
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Técnicas de blanqueamiento para dientes muertos
El blanqueamiento es posible incluso en dientes con tratamientos de conducto. (Jupiterimages/Pixland/Getty Images)

El blanqueamiento dental se ha convertido en un procedimiento habitual para muchas personas. Este tratamiento se realiza en consultorios odontológicos con el equipamiento adecuado, y también en casa con productos de venta libre. Un blanqueamiento que requiere sin dudas de la asistencia de un dentista, es la limpieza de un diente muerto. La decisión de qué procedimiento usar depende del color y la ubicación del diente.

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Dientes muertos

Un diente muere cuando la pulpa, o el nervio del diente, se vuelve necrótico. El diente puede necrosarse debido a un relleno colocado demasiado cerca, a una caries que penetra en el nervio, o a un pinzamiento de éste. Un diente sin vitalidad pierde su flujo de agua y sangre, haciéndolo muy frágil y propenso a oscurecerse con el tiempo. Se puede hacer un tratamiento de conducto para salvar el diente, pero ésto no hará nada por conservar el color. El cambio del color es intrínseco, o sea que corresponde al interior del diente y no mejorará con los métodos de blanqueamiento tradicionales que se usan para la superficie dental.

Tratamiento ideal para los dientes muertos

Como los dientes se vuelven frágiles luego de un tratamiento de conducto, el tratamiento ideal es restaurarlos con un núcleo y una corona. Un perno y un núcleo es para un diente posterior, y normalmente se hace con amalgama. El diente luego se prepara para una corona. En los dientes frontales, el núcleo sólo se requiere si el diente está roto hasta el punto de poseer muy poca superficie para soportar una corona. De otra manera, una corona estándar normalmente es suficiente. La corona protege un diente frágil por todos lados, y el color nunca oscurece porque en la mayor parte de los casos está compuesta de porcelana.

Técnica de blanqueamiento ambulatorio

El método menos invasivo para blanquear un diente no-vital es la técnica ambulatoria. Se taladra un pequeño orificio en el lingual, o sea el lado interior del diente, y se coloca un trozo de algodón con una mezcla de agua y perborato de sodio. Luego el orificio se sella con Cavit, un relleno temporario blando. Lograr un blanqueamiento efectivo lleva más de una sesión, en algunos casos muchas sesiones de unos 40 minutos cada una. Luego de 40 minutos se quita el Cavit y el trozo de algodón. Se coloca más Cavit para sellar la apertura hasta la próxima sesión. En las siguientes visitas con el odontólogo, se debe evaluar el éxito del blanqueamiento y volver a realizar si el paciente está satisfecho.

Técnica de blanqueamiento termo-catalítico

El blanqueamiento termo-catalítico es más invasivo que el ambulatorio. El enfoque es similar. Se taladra un orificio en el lado interior del diente, pero el material de blanqueado es mucho más fuerte y algo cáustico. Se usa Superoxyl al 35%, peróxido de hidrógeno, y calor. El Superoxyl y el peróxido de hidrógeno se colocan sobre el diente en un copo de algodón, y el orificio se sella con Cavit. Se aplica calor al diente por 30 ó 40 minutos. Luego se remueve el Cavit y el trozo de algodón, y se vuelve a sellar el diente hasta la próxima visita. Las sesiones se programan de forma regular para evaluar los resultados y volver a aplicar por tanto tiempo como sea necesario. Aunque este método es más rápido por los materiales fuertes que se utilizan, también es más riesgoso. El Superoxyl es un blanqueador poderoso y puede causar irritación a los tejidos externos, y también al interior del diente.

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