Teoría de la inoculación social

Escrito por john briggs | Traducido por tere colín
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Teoría de la inoculación social
La presión de grupo puede prevenirse antes de que las consecuencias sean irreversibles. (Jupiterimages/liquidlibrary/Getty Images)

El psicólogo William McGuire presentó su teoría de la inoculación social en 1961. Tomando la idea básica de las inoculaciones médicas, la extendió a la conducta social. Enseñar a un niño a resistir a la presión negativa de sus compañeros desde una edad temprana hará que resistirse a ella en el futuro se convierta en una segunda naturaleza. Los niños podrán desarrollar una tolerancia a la presión de grupo de la misma manera que el sistema inmunológico del cuerpo desarrolla una tolerancia a los virus. McGuire cree que los niños y los adultos jóvenes no tienen la madurez o la confianza para hacer frente a la presión de grupo a menos que hayan sido concretamente preparados para ello.

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Comienzo simple

Enseñar a los niños a resistir a la presión de grupo debe comenzar mucho tiempo antes de ellos sepan lo que es, y de que los peligros sean mayores. Ten conversaciones hipotéticas con un niño acerca de ciertas situaciones morales, determinando la forma de actuar correctamente. La repetición puede influir positivamente desde una edad temprana, como convencer al niño de que no siempre tiene que hacer lo que hacen los demás. Preséntale ejemplos específicos que pueda entender, como no lastimar a un animal o robar los juguetes de alguien más.

Implementación pasiva

La actitud pasiva es una de las dos maneras de enseñar a los niños a resistir la presión de grupo. Proporciónale material de lectura opuesto a ciertas conductas. Si un padre no quiere que su hijo fume, debe ofrecerle información que muestre esta conducta bajo una luz negativa. El material no tiene que ser obvio o sermoneador, sino que debe introducirse de manera consistente para que el mensaje vaya penetrando. Los mensajes también pueden irse trabajando en la conversación diaria, especialmente cuando se presenta la oportunidad, como al ver un anuncio de cigarrillos o a alguien fumando. Rodea al niño con influencias culturales, familiares y sociales que apoyen el comportamiento deseado.

Implementación activa

El enfoque activo es similar al enfoque pasivo pero más directo. Subraya pasajes específicos en el material de lectura o haz que el niño lo haga. No uses esto como castigo después de una acción negativa, sino más bien como una medida preventiva para presentar tu punto de vista

Pruebas

Conforme los niños crecen en sus años pre-adolescentes y adolescentes, será necesario enfocarse en cosas que puedan ser probadas, como el hecho de que fumar causa cáncer, o que el alcohol mata las células del cerebro. Evita los lugares comunes y la exageración, ya que los niños con frecuencia se dan cuenta de los ejemplos extremos. Por ejemplo, una manzana al día realmente no mantiene alejado al médico, pero comer alimentos saludables y hacer ejercicio dará lugar a un menor número de visitas al médico. No esperes que los niños mayores crean simplemente en declaraciones como "Robar es malo". Respáldalo con razones.

Presión de los compañeros

La inoculación social sostiene que la presión de grupo tiene éxito por varias razones, incluyendo la noción de que los compañeros representan un buen lugar para obtener información confiable, y que los amigos son mejores modelos de conducta que los padres u otras personas mayores. La educación por parte de los compañeros prospera en ausencia de una apropiada educación social o parental.

Críticas

Los críticos de la inoculación social consideran que centrarse en posibles problemas futuros es imposible, sobre todo si esto ocurre a una edad temprana antes de que los niños puedan darse cuenta de lo que se les pide. Los padres deben hablar con sus hijos a medida que surgen los problemas, porque para entonces tendrán la edad suficiente para sopesar sus opciones. Los opositores también sostienen que la presión de grupo puede no ser el problema, ya que un niño puede llegar a culpar a sus compañeros de ciertas actividades, como fumar o beber, incluso si el amigo no estaba involucrado. Un niño puede no estar sucumbiendo a la presión de grupo en absoluto, sino simplemente estar culpando a los demás.

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