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Introducción
¿Soñaste alguna vez que llegabas al trabajo desnudo, o que rendías nuevamente ese examen que tanto te costó? ¿El monstruo de tu película de terror favorita te persiguió en tus pesadillas una y otra vez? Cuando dormimos, nuestro cerebro sigue trabajando sobre los estímulos que recibió durante el día. Y lo que nosotros podemos entrever de esos intrincados procesos son los sueños. Los sueños son la puerta a nuestra subconsciencia, y están llenos de secretos y misterios, pero a veces resultan aterradores. Las pesadillas pueden ser más frecuentes en ciertos momentos de nuestras vidas; y si bien no se sabe a ciencia cierta qué las causa, hay factores que nos hacen más susceptibles a ellas.
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El estrés y la ansiedad
El estrés y la ansiedad constituyen las causas principales de pesadillas en niños y adultos. Una presentación pendiente en el trabajo o un examen cercano pueden ser excelentes fuentes de malos sueños. Y esto tiene su lógica: si nos acostamos preocupados por estos problemas, es natural que sigan pesando en nuestra mente aun mientras dormimos.
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Las enfermedades
Cuando estamos enfermos, especialmente si tenemos fiebre alta, no es raro que suframos pesadillas. Entre las pesadillas causadas por la fiebre, es común percibir secuencias desagradables y aparentemente interminables, que se repiten una y otra vez. Estas pesadillas se deben a que la enfermedad debilita el trabajo de nuestro sistema nervioso. También la indigestión causa pesadillas, por lo que no es recomendable comer comida pesada antes de irse a la cama.
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Los medicamentos
Cierto tipo de medicamentos --como los antidepresivos, los ansiolíticos, la medicación para la presión sanguínea o para el mal de Parkinson-- pueden provocar pesadillas tanto cuando los tomamos como cuando los dejamos, ya que los malos sueños se cuentan entre sus efectos secundarios. En todo caso, los prospectos de las medicinas indican si causan o no este problema.
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Problemas en el hogar
Los problemas familiares pueden afectarnos mucho, y permanecer en nuestras mentes incluso cuando nos hemos dormido. Conflictos de pareja, con los padres o con los hijos, o disputas fraternas influyen al punto de no dejarnos descansar. Las pesadillas son una forma en la que nuestro cerebro trata la tensión generada por estos conflictos.
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Problemas en el trabajo o en la escuela
Ya sea un conflicto con un jefe, una situación de presión o un desacuerdo con un compañero de colegio, los problemas en el ámbito laboral o escolar pueden ser una fuente enorme de ansiedad, y ésta se ve reflejada también mientras descansamos. Así, volvemos a presenciar situaciones desagradables vividas durante el día, o simplemente soñamos problemas posibles y temidos.
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Los grandes cambios
Un cambio de escuela o de trabajo. Una mudanza o un viaje decisivo. Cualquier cambio importante que suponga una alteración de nuestro entorno habitual puede ser fuente de gran estrés y ansiedad, y por lo tanto convertirse en malos sueños. Las dudas y la incertidumbre que surgen a partir de cambios tan grandes tienen sin duda una repercusión importante en nuestra psique.
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La muerte de un ser querido
El gran dolor que nos causa la muerte o la enfermedad de un ser querido puede provocarnos malos sueños. El cambio y el sufrimiento que conllevan la pérdida, a veces encuentran una especie de salida o válvula de escape psicológica a través de los sueños, aunque éstos no sean agradables.
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Las películas de terror
¿No quieres ver una película de miedo o leer un libro de terror antes de irte a dormir por miedo a tener pesadillas? Pues tienes razón. Cuando hacemos estas cosas nuestro cerebro sigue en la misma sintonía una vez terminado el programa, y nos hace revivir las imágenes. Sólo que en vez de divertirnos, nos asusta ya que los sueños pueden ser tan vívidos que los sentimos como si en carne propia.
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Ansiedad por separación
Los niños son más susceptibles a sufrir pesadillas en momentos en los que sufren ansiedad por separación. Este proceso natural sucede cuando los infantes descubren que son personas separadas de sus madres, y puede recurrir cuando los niños son un poco mayores y sienten ansiedad o temor a verse separados de sus padres o de quienes cuidan de ellos.
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