Salud

Cómo saber si tienes problemas de hígado

Escrito por ushe tahb | Traducido por ehow contributor
Cómo saber si tienes problemas de hígado

Hígado.

Ryan McVay/Digital Vision/Getty Images

Un hígado sano trabaja para el organismo luchando contra las infecciones, depurando la sangre y almacenando energía. Pero en ocasiones puede convertirse en el blanco del ataque de sustancias químicas, de virus o incluso, de tu propio sistema inmunológico. Si el hígado goza de buena salud, podrá regenerarse y recuperarse del daño; pero si hay algo que se lo impide o es incapaz de hacerlo por cualquier motivo, es preciso que estés atento a los primeros signos para buscar atención médica inmediata.

Nivel de dificultad:
Fácil

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Necesitarás

  • Observar los síntomas
  • Pruebas hepáticas y sanguíneas
  • Conocer las opciones de tratamiento
  • Mantener la buena salud del hígado

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Instrucciones

  1. 1

    Presta atención a los primeros signos de aviso. Si en tu familia ha habido problemas hepáticos o si estás tomando una medicación que pueda afectar a este órgano (p.ej., para la diabetes o para el corazón), tienes que ser especialmente cauteloso. Según la Clínica Mayo, estos pueden ser algunos de los síntomas iniciales: alteración del color en piel y ojos -sobre todo si adoptan un tono amarillento-; sensibilidad en la piel, que pica y se inflama con facilidad; y dolor e hinchazón abdominal. Si experimentas cualquiera de estos síntomas, junto con orina siempre oscura, pérdida de apetito, náuseas, fatiga crónica, o deposiciones pálidas con sangre o de color alquitranado, y dichos síntomas persisten, debes buscar atención médica de inmediato.

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    Observa tus síntomas. Si se te ha diagnosticado alguna dolencia hepática o tienes problemas de hígado, es preciso que vigiles constantemente tus síntomas para asegurarte de no empeorar. Si tu hígado está sano, pero tomas algún medicamento que puede dañarlo, es importante que estés alerta ante el menor cambio que se produzca en tu cuerpo, antes de que te sobrevenga un daño permanente.

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    Sométete a exámenes médicos. El Instituto Nacional de la Salud reconoce tres métodos para evaluar la salud del hígado: análisis de sangre, TAC y biopsia de tejido hepático. Además, recomienda a las personas que ya tienen problemas hepáticos, a los diabéticos, a los obesos y a los que padecen otras enfermedades, hacerse una revisión al menos una vez al año. Si perteneces a uno de los grupos de alto riesgo, es posible que tu médico te recomiende un número mayor de revisiones, pero todo va a depender de tus necesidades individuales.

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    Busca las diversas opciones de tratamiento. Si ya tienes problemas en el hígado o eres susceptible de padecerlos, es importante que sepas qué opciones de tratamiento existen. Cada tratamiento se basa en el tipo de problema que el hígado presenta; por ejemplo, para una hepatitis provocada por un virus, se utilizará medicación antiviral, como el interferón alfa. Otros procedimientos incluyen el uso de ribavirina, lamivudina, esteroides o antibióticos. Cuando se padece una hemocromatosis (acumulamiento excesivo de hierro en el cuerpo, especialmente en el hígado), el tratamiento irá destinado a extraer del organismo el excedente de hierro. Para controlar los síntomas que aparecen cuando hay un problema hepático, se prescriben también suplementos de vitaminas y minerales. Si a pesar de estas medidas, el hígado continúa fallando, solo quedará el trasplante como último recurso.

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    Cambia tu dieta. El Centro Médico de la Universidad de Illinois ofrece unas cuantas recomendaciones dietéticas para personas con problemas hepáticos. El primer paso es limitar la ingesta de proteínas, porque a un hígado dañado le cuesta procesarlas. Luego, se debería incrementar el aporte de carbohidratos, con el fin de mantener altas las reservas energéticas del cuerpo. Esta institución también recomienda reducir o moderar la cantidad de grasas, líquidos y sodio en la dieta, porque un hígado con problemas tiene dificultad para procesar y digerir estas sustancias. Por último, si tu hígado no va bien, es posible que necesites un aporte extra de ciertas vitaminas y minerales -siempre bajo prescripción facultativa-. Un hígado enfermo no es capaz de almacenar adecuadamente ciertas vitaminas y minerales esenciales, de ahí que necesites ese aporte extra para que tu cuerpo se mantenga sano.

Consejos y advertencias

  • Por favor, consulta con tu médico antes de tomar dosis excesivas de vitaminas o suplementos dietéticos. Pidiéndole consejo, evitarás daños irreparables en el hígado.
  • Es sabido que ciertas hierbas, como la cimicifuga o la efedra (también conocida como "ma huang"), provocan daños en el hígado si se administran en grandes cantidades. Antes de tomar cualquier suplemento a base de hierbas, consulta a tu médico, nutricionista o dietista, para asegurarte de que no estás sobrecargando de trabajo a tu hígado innecesariamente.
  • Las personas con un riesgo mayor de sufrir problemas de hígado son aquellas con una historia familiar de enfermedades hepáticas; las que padecen diabetes; las que trabajan con productos químicos tóxicos o en laboratorios donde se manipula sangre, virus, bacterias u otros patógenos; las que desarrollan su labor en un centro de salud; las que tienen obesidad; las que han tatuado su cuerpo (especialmente debido al uso de agujas no esterilizadas); o aquellas que recibieron una transfusión antes de 1992. Si perteneces a alguna de estas categorías, sométete a revisiones de forma regular para asegurar la salud de tu hígado.

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