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Introducción
Algunas estaciones de trenes han sido construidas con la intención de ser dignas representantes de la maravillosa posibilidad que supone vencer las distancias y unir a las personas gracias a la creatividad y el ingenio. Muchas de ellas no solo constituyen verdaderas proezas del avance tecnológico sino que en sus originales diseños revelan que han sido creadas con el meticuloso cuidado debido a los palacios y las catedrales. En esta galería te mostramos las estaciones de trenes que con su belleza han atrapado la imaginación de novelistas y cineastas y que, sobretodo, hacen que sus afortunados usuarios sientan que viajar en tren es una experiencia especial que vale por sí misma.
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Estación King's Cross
Una estación de trenes es un portal de acceso a otro lugar. Esta característica no ha sido ajena a la imaginación literaria, y King's Cross es uno de los mejores ejemplos. Fundada en 1852, la estación se ubica en el centro de Londres y sus emblemáticas paredes de ladrillo --todo un símbolo de la época de industrialización del país-- inspiraron a una de las creativas usuarias de sus instalaciones: la escritora J. K. Rowling. Nada menos que desde la plataforma 9¾ de esta estación es de donde el pequeño hechicero Harry Potter emprende sus increíbles viajes rumbo a la academia de magia Hogwarts.
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Estación Chhatrapati Shivaji
Inaugurada en 1882, esta majestuosa estación de trenes ubicada en Mumbai, sintetiza la importancia que tenía la India para el Imperio Británico. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2004, con su estilo gótico y sus torretas italianas cualquier turista desprevenido podría confundir la estación con un palacio victoriano. Integrando en sus arcadas y torres mucho de las tradiciones arquitectónicas de la India, el edificio es un reflejo de la reunión de dos culturas.
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Estación de São Bento
Ubicada en la ciudad de Oporto, Portugal, la característica más llamativa de esta estación fundada en 1916 es que logra fusionar lo artesanal y lo moderno, la espiritualidad y la máquina. Construida sobre las ruinas del monasterio de São Bento, sus paredes están cubiertas de miles de azulejos decorados con melancólicos paisajes. La serenidad que se respira en su interior ofrece a sus visitantes la posibilidad de despejarse de las preocupaciones que siempre supone organizar cualquier desplazamiento. Entrar en sintonía con su clima significa predisponerse a disfrutar del viaje que se emprende.
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Estación Hauptbahnhof
La imaginación arquitectónica, la innovación permanente en ingeniería y diseño, son características apreciables en cualquier punto de Berlín, esa ciudad que supo resurgir de las ruinas llena de ingenio y creatividad. La estación de trenes Hauptbahnhof, inaugurada en 2006, resuma todas estas virtudes berlinesas y no solo es la más grande y moderna de Europa sino que a su refinado estilo se le suma la sustentabilidad energética: a través de un sistema de paneles solares la estación se autoabastece de un gran porcentaje de la energía que necesita para funcionar.
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Estación Central de Nueva York
En plena urbe estadounidense, esta estación fundada en 1871 es la más grande del mundo. Con más de 40 andenes y superando las 60 vías ferroviarias, un enorme entramado de escaleras y pasillos surge desde su amplio y luminoso vestíbulo. Con lujosos pisos de mármol y altas ventas de cristal, el techo abovedado exhibe la característica más distintiva de la estación: una pintura mural que representa las constelaciones zodiacales. Por su amplitud y sofisticado estilo, muchos directores de cine han elegido este espacio como escenario para rodar sus películas. Entre las más destacadas se encuentran Superman (1978), Los hombres de Negro (1997) y Armagedón (1998).
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Estación de Kanazawa
Ubicada en la Isla de Honshu, Japón, esta estación inaugurada en 1898 sobrevivió a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial y es de los pocos edificios en que los japoneses pueden admirar su pasado. Su atractivo radica principalmente en el vínculo que muestra entre la última tecnología en su tiempo y los tradicionales estilos arquitectónicos orientales. En un mismo espacio conviven amplias estructuras de acero y vidrio con los delicados ambientes que crean los arboles autóctonos y los canteros de graba blanca.
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Union Station de Los Ángeles
Con una sobria fachada blanca al estilo de una capilla californiana, esta estación fue inaugurada en 1939 y es reconocida mundialmente por ser una de las últimas estaciones que honró con su belleza el esplendor del ferrocarril como medio de transporte. Sus suelos están decorados siguiendo los más refinados diseños del art decó, y a lo largo de todo el edificio puede apreciarse la singular personalidad de los azulejos pintados a mano en base a técnicas coloniales. Su original techo de dos aguas está repartido en celdas con motivos decorativos de los que se desprenden arañas con un toque que funde lo colonial y lo modernista. Su calidez es tal que no deja de sorprender que haya servido de escenario para la comisaria futurista de la película Blade Runner, de Ridley Scott.
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Estación de Amberes
Todo aquel que tenga el privilegio de pasear por Amberes, Bélgica, podrá apreciar prácticamente desde cualquier punto de la ciudad una enorme cúpula que cuenta con toda la majestuosidad de una catedral. La estructura pertenece, sin embargo, nada más y nada menos que a la estación de trenes. Construida entre 1895 y 1905, el edificio es de estilo barroco y dos torres que asemejan campanarios custodian la impresionante cúpula. Es tal el atractivo monumental de la estación, que son más los visitantes que llegan a conocer sus maravillas que los viajeros que se disponen a abordar un tren.
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Estación Central de Milán
Inaugurada en 1931, la estación de trenes de Milán ofrece amplios sectores que son una muestra del más sofisticado Art nouveau y Art decó. La delicada decoración de sus paredes y sus bóvedas acristaladas borran cualquier idea que se tenga de las estaciones de trenes como un mero lugar de paso. Ante tanta elegancia los usuarios no podrán dejar de sentir que, cualquiera sea el motivo de su viaje en tren, lo habrán realizado con el mayor estilo posible.
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Estación St. Pancras
Desde 1876 la estación de trenes de St. Pancras ha sido un punto de tránsito ineludible para los londinenses. Sus arcadas y ventanales son un ejemplo de estilo arquitectónico del siglo XIX inglés y lejos de parecer anticuadas dan muestra de la gran vitalidad y vigencia que conserva la estación en la actualidad. Desde ella sale la línea de alta velocidad que atraviesa el Canal de la Mancha y conecta Londres y Paris. La reunión de estas dos históricas metrópolis, el encuentro de quienes vencen la distancia gracias al tren, es representado en el pabellón de la estación de St. Pancras, a través de una enorme escultura de bronce que muestra a una pareja fundiéndose en un abrazo.
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