Trombosis venosa profunda y terapia física

Escrito por rachel nall | Traducido por enrique pereira vivas
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Trombosis venosa profunda y terapia física
Tanto la terapia física, como ejercicios de movilidad, pueden ser necesarios después de una trombosis venosa profunda. (Photodisc/Photodisc/Getty Images)

La trombosis venosa profunda se produce cuando un coágulo sanguíneo se desarrolla en las venas profundas de la parte superior e inferior de tus piernas, un hecho que puede tener efectos mortales. Aquellos que están inmóviles durante algún tiempo, por ejemplo después de un reposo en cama o en su defecto al moverse después de una cirugía, son más propensos a experimentar DVT (trombosis venosa profunda, por sus siglas en inglés). Si has sido diagnosticado con esta enfermedad o incluso has requerido una cirugía para remover un coágulo de sangre, el médico puede recomendar fisioterapia para mejorar la circulación en las venas profundas y prevenir otro episodio.

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Después de la cirugía

A raíz de una operación para remover un coágulo de sangre en la pierna, el médico puede recomendar terapia física para mejorar el movimiento después de la cirugía. Un terapeuta físico puede visitarte en el hospital para ayudarte a empezar a mover la pierna en la cama del hospital, como a través de bombas de tobillo que ayudan a estimular la circulación. También puedes beneficiarte de la terapia física después de la cirugía. Tu terapeuta puede participar en ejercicios que incluyan la mejora de rango de movimiento, ayudándote a caminar en la forma apropiada y a participar en ejercicios de fortalecimiento muscular.

Terapia de caminar/compresión

Si experimentas DVT, tu fisioterapeuta puede recomendar la terapia de compresión para mejorar la circulación. Esto implica el uso de medias de compresión que estimulen la circulación en las venas. Los pacientes que participan en ejercicios de caminar en combinación con la terapia de compresión se ha demostrado que experimentan mayores resultados tras el diagnóstico de DVT que aquellos que no lo hicieron, según un estudio publicado en el "Journal of Pediatric Oncology Nursing" en 2007. Sin embargo, dado a que los anticoagulantes a menudo se recomiendan si tienes una trombosis venosa profunda, puede que tengas que tomar éstos durante 48 a 72 horas antes de comenzar la terapia de ejercicios físicos para caminar.

Reconocimiento DVT

Además de la rehabilitación después de un episodio de trombosis venosa profunda o de la cirugía, los terapeutas físicos también pueden ser expertos en reconocer pacientes con DVT. Por ejemplo, los pacientes que han sido sometidos a cirugía de reemplazo articular tienen un mayor riesgo de DVT. Un fisioterapeuta atiende a pacientes después de la cirugía y puede reconocer los signos y síntomas de una DVT, como la hinchazón o sensibilidad en la pierna. Si estás sometido a una terapia física después de la cirugía de rodilla o de cadera y estás preocupado por el riesgo de trombosis venosa profunda, avísale a tu terapeuta físico el cual puede realizar pruebas como el test de la regla de decisión clínica para el riesgo de desarrollar DVT.

Volver al ejercicio vigoroso

Antes de participar en un ejercicio moderado a vigoroso después de un diagnóstico de DVT, tu fisioterapeuta debe evaluarte y asesorarte en base a tu recuperación individual. Algunos terapeutas pueden estar preocupados de que la actividad vigorosa podría causar que un coágulo de sangre se desprenda y bloquee el pulmón o el corazón. Aunque el ejercicio puede ayudarte a mantener un peso saludable después de la DVT, debes trabajar con tu terapeuta físico para evaluar la seguridad de elevar el nivel en el que ejercitas.

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