Sigue la ola ¡vive en un barco!

Escrito por matt kailey | Traducido por mike tazenda
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Veleros, lanchas y barcazas

Sigue la ola ¡vive en un barco!
Un pasadizo de madera conecta casas flotantes en el Lago Unión de Seattle. (Ryan McVay/Valueline/Getty Images)

No existe una mejor sensación que la de regresar del trabajo, caminar sobre el muelle y saber que estás en casa. Acabamos de abrir las puertas francesas y todo el horizonte de Seattle es nuestra vista.

— Linda Bagley, agente de bienes raíces de Seattle.

Para algunas personas, "vivir en el agua" significa tener una casa cerca de un lago, quizás con un pequeño muelle para pescar o para atar un bote. Sin embargo, la agente de bienes raíces Linda Bagley toma la frase en su sentido más literal. Durante los últimos seis años, ella y su esposo Kevin han vivido en su propio barco, el KevLin, en el Lago Unión de Seattle. "Fue un accidente", explica Bagley acerca de cómo se mudaron al agua. Como agente de bienes raíces para Special Agents Realty, Bagley tenía como tarea hallar un barco vivienda para un cliente. Cuando ella y su esposo vieron el que ahora es el KevLin, dice que "los dos nos enamoramos inmediatamente de él".

Barco, dulce barco

El matrimonio Bagley compró el barco y comenzó a pasar sus fines de semana y feriados a bordo. Pronto tomaron la decisión de vender su casa en tierra y vivir en el barco a tiempo completo.

"Íbamos a la casa para realizar mantenimiento", explica Bagley, "y nos empezamos a preguntar para qué conservábamos todas esas cosas".

Con 1.300 pies cuadrados (120 metros cuadrados), dos dormitorios y un baño y medio, el barco del matrimonio Bagley es más grande que el promedio (de 600 a 1000 pies cuadrados, de 50 a 90 metros cuadrados). Sin embargo, aún así tuvieron que deshacerse de muchos de sus objetos, y vivir en un barco les ha ahorrado acumular cosas inútiles, así como tiempo y dinero.

"Cuando compras algo, tienes que tirar otra cosa", dice Bagley. "De modo que compras mucho menos".

Bagley estaba apurada por hallar cualquier contra del estilo de vida sobre el agua.

"No existe una mejor sensación que la de regresar del trabajo, caminar sobre el muelle y saber que estás en casa", asegura. "Acabamos de abrir las puertas francesas y todo el horizonte de Seattle es nuestra vista".

El mantenimiento especial que un barco vivienda requiere depende del tipo de casco que escojas. El material del casco, explica Bagley, influye en qué tan seguido debes retirar el barco del agua para inspeccionarlo, y también la frecuencia de las inspecciones bajo el agua. Otros problemas de mantenimiento incluyen vaciar el "agua negra", los desechos sépticos, porque los botes no están conectados con un sistema de cloacas.

Barcaza con buena vista

Sigue la ola ¡vive en un barco!
La vida marítima puede ser un paraíso. (Jupiterimages/Photos.com/Getty Images)

Para aquellos interesados en una casa más espaciosa, una barcaza grande puede ser una buena opción. Las barcazas son más grandes que los barcos, y se consideran más como una vivienda permanente. Éstas no poseen sistemas de propulsión y deben ser remolcadas de un lugar a otro, pero ofrecen todas las comodidades de una casa en tierra firme.

Sal Cataldi, presidente y director creativo de Cataldi Public Relations Inc. de la ciudad de Nueva York, ha vivido en una barcaza grande en Port Washington, Long Island por siete años, a solo 36 minutos en tren de su oficina en Manhattan.

"Lo hice porque soy un romántico... y también por necesidad", cuenta Cataldi, quien se estaba divorciando y quería estar cerca de sus hijos, y también ahorrar dinero. "Era una forma conveniente de vivir de forma económica y muy agradable".

Cataldi, quien dice que siempre ha estado fascinado con vivir en el agua, pagó menos de U$S100.000 por su bungalow flotante de dos pisos, con 22 pies (7 metros) de ancho y 45 pies (12 metros) de largo. Una casa similar con vista al agua costaría U$S1.000.000 o más.

La barcaza, que cuenta con aire acondicionado central, consiste en un dormitorio principal gigante, un baño y medio, incluyendo una bañera empotrada, una sala de estar de dos pisos, una cocina con artefactos de tamaño normal, un estudio, dos decks y una chimenea. Cataldi tiene cable y acceso a Internet de banda ancha. Paga una suma (similar a una renta) por usar la marina, impuestos para la escuela y los servicios que cualquier dueño de casa abona. El escenario, asegura, bien lo vale.

"Tengo vista de la bahía", explica, "y hay gansos y gaviotas por doquier".

Tanto Cataldi como Bagley tiene un fuerte sentido de comunidad entre sus vecinos, como un agregado al estilo de vida sobre el agua. Los residentes se cuidan unos a otros, intercambian conocimientos y vigilan las casas de los demás para asegurarse de que todo esté en orden.

El clima a veces puede ser un problema. "He sufrido un par de vientos muy fuertes, y he estado encallado por un tiempo". Sin embargo, lo único realmente negativo en su opinión es la legislación. Las políticas de loteado han sido un problema para los que viven en el agua. "Tenemos que luchar para mantener nuestro estilo de vida", explica Cataldi.

¡A navegar!

Jessica Wright de Knoxville, Tennessee, tenía un plan completamente distinto cuando ella y su esposo decidieron adoptar el estilo de vida acuático. Ellos optaron por vivir en un barco por cinco años, los cuales ella narró en su blog "Los Wrights en el mar".

"A mi esposo y a mí nos encanta viajar, y queríamos navegar alrededor del mundo", explica. "También queríamos ver y aprender sobre la arquitectura de las ciudades portuarias de todo el mundo, y conocer a su gente y su cultura de manera más profunda. Creímos que viajar en barco nos permitiría sumergirnos mejor en las ciudades y culturas que queríamos visitar".

Vivir en un barco ayudó al matrimonio Wright a tomar conciencia del espacio, lo cual se ha traducido en una filosofía de ahorrar espacio que siguen aplicando una vez regresados a tierra firme.

"Todo en un bote tiene al menos dos usos", explica Jessica. "Por ejemplo, uno de nuestros sofás también albergaba nuestros tanques de combustible, y se desplegaba en una cama de dos plazas. Intento implementar la misma idea en mi actual casa, tratando de hallar otro uso alternativo para todos los muebles".

Wright dice que al vivir en un barco, te vuelves más cuidadoso sobre el agua que usas porque debes cargar tus tanques, y también sobre los desechos que produces. "Te vuelves más consciente de cómo influyes en tu medio ambiente y cómo éste influye en ti", explica.

¡Sumérgete!

"No creo que sea posible sondear cuántas personas viven en sus barcos", dice Bagley.

Ella ha vendido barcos de distintos tipos a médicos, abogados, científicos y trabajadores de sistemas. Los últimos tres barcos que vendió fueron adquiridos por mujeres de entre 35 y 55 años de edad.

Si estás pensando en sumergirte, Wright recomienda unirte al Escuadrón de Energía de Estados Unidos de tu zona. "Ellos aportan información valiosa sobre los barcos y dan clases fantásticas que beneficiarán a todos, desde los principiantes hasta los que han vivido en un barco toda su vida", asegura Wright.

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