Cómo vivir sin hogar

Escrito por will conley Google | Traducido por ehow contributor
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No tener un hogar donde vivir es algo inherente a la civilización moderna. Si te quedas sin casa de repente, es preciso que aprendas a satisfacer de forma inmediata tus necesidades básicas: comida, calor, sueño y paz mental.

Nivel de dificultad:
Fácil

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Instrucciones

  1. 1

    Evalúa tus necesidades y haz una estimación del tiempo que puedes pasar sin cubrir cada una de ellas. ¿Tienes hambre? Consigue comida inmediatamente. Para saber dónde, pregunta a algún mendigo o a un agente de policía. Sé amable y directo: "Disculpe. Estoy hambriento. ¿Sabe de algún sitio por aquí donde pueda conseguir algo de comida gratis?". Para que no se sienta intranquilo y te dé una respuesta sin rodeos, míralo a los ojos, mantén reposadamente las manos a ambos lados del cuerpo y háblale con claridad. Si no te responde o no lo sabe, dale las gracias y dirígete a otra persona. Haz todo esto con rapidez y eficiencia. Antes o después, te darán las direcciones de comedores de beneficencia y sociales. Anótalas o memorízalas bien. Ve a conseguir alimentos y toma todo lo que te ofrezcan, pero no incumplas las normas del establecimiento. Es preciso que mantengas una buena reputación.

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    ¿Tienes mucho frío? Busca cobijo y quédate donde puedas hacerlo. Intenta pasar desapercibido y no pidas dentro de una empresa privada. Sé amable y educado y evita maldecir o despotricar contra todo. No estás loco, así que no actúes como tal o dejarás de ser bienvenido por dondequiera que vayas. Si te puedes permitir pagar un café en algún sitio, hazlo -agudizará tu mente, te calentará un poco y te hará parecer (porque lo serás) un cliente de pago-. Nunca te sientas avergonzado por tu apariencia si vas desaseado y, si alguien te echa a patadas de algún lugar, no te lo tomes como algo personal. Simplemente, compórtate de forma elegante y sigue tu camino.

  3. 3

    ¿Se acerca la noche? ¿Tienes un sitio donde dormir a cubierto? Es más seguro hacerlo así que en un banco del parque. Según las estadísticas, las personas sin hogar son los objetivos habituales, además de los más vulnerables, de los actos de violencia fortuitos. Intenta encontrar un albergue. Dile a alguna persona de la calle o a un agente de policía que necesitas con urgencia un lugar donde pasar la noche. Una vez más, míralo a los ojos, pon las manos a los lados y habla cortés y claramente. Concédete la libertad de parecer un poco desesperado, pero no exageres. Es preciso que establezcas una buena comunicación con la persona a la que te estés dirigiendo para recibir ayuda. El mendigo o el agente te darán la dirección del albergue. Escucha con atención cualquier advertencia que te hagan sobre el establecimiento y sus normas -a qué hora está permitido entrar, qué puedes llevar contigo, etcétera-.

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    Cuando estés en el albergue, cumple todas las normas. Procura no llamar la atención. La mayoría de estos lugares tienen una hora máxima de llegada y también la mayor parte de ellos cierra sus puertas. Una vez que estés dentro, será para toda la noche. El motivo por el que cierran es para evitar el contrabando de drogas o armas, que podría abrirse camino furtivamente entre gente tan vulnerable. Lo hacen para protegerte. Sí, recortan tu libertad, pero en cuanto te encuentres con alguna gente en el albergue y te cuenten sus historias, te alegrarás de que la dirección sea tan estricta. La parte positiva del asunto es que esas normas tan rigurosas que la mayoría de los albergues tienen, son una gran motivación para salir de una vez por todas de la indigencia.

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    En el albergue, pregunta a la dirección y a otros "clientes" (palabra que define a los que son asistidos ahí) qué tipo de servicios están disponibles por parte de otros organismos de la ciudad, aparte del albergue. ¿Pueden conseguirte un empleo? ¿Pueden proporcionarte bonos de autobús gratis para ir y venir del trabajo? Si tienes algún problema de dependencia ocasionada por drogas y crees que necesitas ayuda, ¿hay algún consejero con el que puedas hablar gratuitamente? Recuerda que estás en una situación desesperada y que, por ahora, debes aceptar cualquier ayuda que te ofrezcan.

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    En el comedor social o de beneficencia, sigue las normas. Ponte en la fila, no pases por delante de nadie y di siempre "por favor" y "gracias" -nunca lo des por sentado-. No todas las ciudades o pueblos disponen de servicios sociales para los indigentes. Si en el comedor de beneficencia se reza antes de comer, sigue el juego aunque no seas religioso. Junta las manos, cierra los ojos y escucha la oración que se está recitando. Independientemente de cuál sea tu postura ante la religión, es un buen momento para mostrarte agradecido. La gratitud cambiará tu actitud y te proporcionará fuerzas para continuar el resto del día.

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    Si en tu pueblo o ciudad no hay albergues, comedores comunitarios o de beneficencia, u otros servicios sociales de acceso inmediato, llegó el momento de ser creativo de verdad. Es preciso que hagas todo lo que puedas para sobrevivir. Eso sí, ni hieras ni asaltes a nadie. Que no te atrapen robando tontamente en una tienda. Rebusca en la basura. A menudo, las gasolineras, los restaurantes y las tiendas de comestibles tiran comida que está a punto de caducar, pero que aún se encuentra en buenas condiciones. Cuélate en los contenedores y busca comida que esté envuelta y que no parezca podrida. Prueba un poco antes de engullirla.

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    La mendicidad es una actividad ingrata. Agota más y requiere más paciencia que un trabajo normal. Si estás decidido a ejercerla, la peor manera de obtener dinero es fijarte en una persona como objetivo, pegarte a ella y prácticamente intimidarla para que te dé algunas monedas. No. Lo mejor es permanecer de pie o sentado en un lugar donde haya mucho tráfico. Si es posible, no te quedes justo en la entrada de un establecimiento, porque es muy probable que la dirección se encargue de echarte. Sonríe, sé agradable y hasta divertido si eres capaz; cualquier cosa que sirva para captar la atención y que consiga que el público no se sienta intranquilo con tu presencia. Hay que decirlo abiertamente: la mendicidad es un trabajo muy duro.

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    Si tienes un automóvil, duerme en él. Intenta encontrar un lugar en el que pueda estar medio oculto o serás molestado por la policía o por ciudadanos que se sientan afectados. Sé creativo a la hora de buscar un buen sitio y lleva contigo lo que puedas. Si dispones de ropa o mantas, abrígate con ellas y no dejes el coche en marcha para calentarte, ya que tienes que ahorrar combustible. En definitiva, estás durmiendo en la calle y va a hacer frío.

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    Tienes que estar en paz contigo mismo. Es preciso que asumas tus actos y que admitas ser en parte responsable de haber llegado a la coyuntura de encontrarte en la calle. Prométete a ti mismo que vas a salir de la indigencia, porque, lo creas o no, es más difícil vivir así que teniendo un trabajo regular. Un indigente nunca es un holgazán. No. Se requiere mucha fuerza de voluntad para vivir en la calle. Desarrolla una visión espiritual del asunto. Date cuenta de que el mundo, el universo, es exactamente como debe ser y que tu papel en él, aunque intrascendente, es real y está lleno de vida. ¡Estás vivo! Ese es el milagro. A pesar de todo lo que te ha ocurrido, esa frágil vida continúa su camino. Tendrás mucho tiempo para pensar, así que, cuando lo hagas, que sea con positividad, con fuerza y con amor. Piensa: "Aquí estoy. Hay un lugar en el que deseo estar y lo voy a conseguir. Nada va a impedírmelo". Nunca dejes a un lado tu bondad y siéntete vivo. Emprende tu camino para salir de la indigencia y que el cielo te acompañe.

  11. 11

    Como se ha mencionado en un punto anterior, la gente que vive en la calle es el mayor blanco de la violencia. Intenta no dormir al aire libre donde todo el mundo te vea. Sé amable con los demás y así será más probable que sean pacíficos contigo. En la medida de lo posible, ocúpate solo de tus propios asuntos. Estate preparado por si tienes que defenderte violentamente en el caso de que sea obvio que alguien esté intentando atacarte para hacerte daño.

  12. 12

    Sé inteligente. Sé astuto. Sé imparable. Sonríe. Canturrea para ti. Lo creas o no, actitudes como esas y llevar una canción en el corazón pueden, literalmente, salvarte la vida en determinados momentos.

Consejos y advertencias

  • La mente y el cuerpo son una misma cosa. Cuida de ambos.
  • Vivir en la calle puede llevarte a la muerte. Para muchas personas supone tocar fondo. Asume esto y desarrolla un sano temor a hundirte aún más. Simplemente, no permitas que el miedo sea tu único consejero.

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