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Burlas: cuando las palabras lastiman

Actualizado 17 abril, 2017
BananaStock/BananaStock/Getty Images

No es ningún secreto que las burlas son una parte natural en la vida de los niños. Pero cuando estas van demasiado lejos, es difícil para el niño diferenciar entre palabras malintencionadas y burlas juguetonas. El temperamento y el estilo de personalidad del receptor es un factor importante en la situación, de acuerdo con el Dr. Fran Walfish, psicoterapeuta infantil y autor del libro "El padre autoconsciente" (The Self-Aware Parent). "Si el receptor es una persona sumamente sensible, puede llegar a sentirse profundamente herido por burlas inocentes", señala Walfish. Enseñarle a tu hijo a evaluar las burlas y a aprender a manejar este tipo de comportamientos por sí mismo puede ayudarle con su capacidad para lidiar con el conflicto en situaciones sociales.

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Si el receptor es una persona sumamente sensible, podría llegar a sentirse profundamente lastimado a causa de una broma inocente.

Dr. Fran Walfish, psicoterapeuta infantil y autor del libro "El padre autoconsciente" (The Self-Aware Parent).

Tipos de burlas

Discernir entre las burlas y el acoso escolar es posiblemente el paso más difícil del desarrollo social por el que pasan los niños en la escuela primaria, concretamente de primero a tercer grado, señala Marie Newman, defensora familiar contra la intimidación y coautora del libro "Cuando tu hijo está siendo intimidado: soluciones reales" (When Your Child Is Being Bullied: Real Solutions).

"Los padres deben preparar a sus hijos para que sepan identificar si las acciones de otro niño son bromas, burlas excesivas o acoso", comenta Newman.

Newman define como burlas los comentarios alegres sobre otro que no degradan o humillan. En algunos casos, la burla, también conocida como "tomar el pelo", es una manera natural para que niños o adultos se unan entre sí. Por ejemplo, un niño puede decirle a otro: "Cuando pateaste la pelota de fútbol tan fuerte durante el juego, tu lengua colgaba tan afuera, ¡que pensé que se te iba a caer!".

Las burlas excesivas llevan los comentarios alegres más allá. Por ejemplo, si un niño dice: "Tu lengua colgaba tan afuera, que parecías un tonto", esto cambia el tono y la interpretación del comentario, declara Newman. Sin embargo, las burlas crónicas pueden ser tan perjudiciales como la intimidación.

El acoso evoluciona cuando un niño le pide a otro que detenga un comportamiento específico o le expresa que está molesto, pero este continúa con dicho comportamiento, agrega Newman. Si esto ocurre por segunda ocasión, se convierte en acoso.

Evaluación de la situación

Independientemente de si las burlas o el acoso escolar son intencionales o no, la experiencia impulsa a tu hijo a enfrentarse con sus sentimientos. No se trata solamente de ayudar a tu hijo a diferenciar entre las burlas y el acoso, sino también es importante enseñarle a comprender sus sentimientos.

De acuerdo con el Dr. John Carosso, un psicólogo pediátrico y escolar de Pennsylvania, cuando las burlas se producen varios días a la semana y hacen que un niño se sienta mal consigo mismo, el pequeño necesita sentirse cómodo hablando con un padre o un maestro. Pero cuando las burlas son totalmente lúdicas, los padres deberán enseñarle a los niños a desarrollar una coraza más fuerte y a crear un sentido del humor sobre sí mismos.

"Mi objetivo es que el niño molestado desarme rápidamente al burlón y posiblemente que incluso forme un vínculo que restrinja las burlas futuras", comenta Carosso.

En lugar de ponerse emocionales y a la defensiva, Carosso recomienda que los padres enseñen a sus hijos a responder con comentarios alegres, como: "Tienes razón, a veces me tropiezo con mis propios pies. Necesito practicar más para poder correr como tú algún día". Carosso señala que este enfoque puede ser muy eficaz. "Es difícil que el burlón siga siendo grosero después de oír una respuesta tan alegre y elogiosa".

Manejo de conflictos

Es inevitable que tu hijo se enfrente a conflictos durante su vida. Enseñarle estrategias para superar los conflictos o a buscar ayuda, puede reducir el daño de las burlas excesivas o el acoso. "Ayúdale a tu hijo a entender que los niños que se burlan están faltos de atención", señala Walfish. "Ayúdale a entender que él no es quien tiene el problema, sino el burlón".

Los padres deben preparar a sus hijos con frases que puedan usar ante una burla, continúa Walfish: "Enséñales a decir: 'Cuando somos dos, solamente es divertido si ambos pensamos lo mismo', o simplemente: 'Eso hiere mis sentimientos'".

Newman recomienda que los niños se rían y ofrezcan al burlón una mirada de advertencia al marcharse, para hacerle saber que la burla no es bienvenida. Si la burla continúa, tu hijo deberá llevar al burlón aparte cuando los demás no estén cerca y pedirle que se detenga.

"Si la broma lo está haciendo sentir mal, es probablemente acoso", comenta Newman. "Explícale a tu hijo que el acoso no es un comportamiento normal ni aceptable y que no debe ser tolerado".

El objetivo principal es proporcionar un desahogo o un medio ambiente que promueva la comunicación abierta. "Los padres o un profesor pueden enseñarles a los niños a expresarse si sienten que la burla ha ido demasiado lejos o si alguien los está amenazando con hacerles daño, si se vuelve una agresión física o si se sienten intimidados", señala Carosso. "Por lo general esto es relativamente autoconsciente, ya que el niño sabe cuándo siente miedo".

Muchas escuelas han hecho todo lo posible para crear un ambiente "libre de intimidación" en las clases, de acuerdo con Carosso, centrándose en el carácter inaceptable de las burlas y la intimidación.

"Anima a los demás a no participar, y alienta a la víctima y a sus compañeros de clase a buscar la ayuda de un padre, maestro, director o consejero", agrega Carosso. "Los niños también pueden aprender a no reaccionar de forma exagerada, a permanecer en grupos, mantenerse alejados de la intimidación, así como aprender estrategias de afrontamiento para evitar convertirse en una víctima".

Si tu hijo es el burlón

Una burla aquí o allá parece inofensiva para muchos padres, pero cuando tu hijo comienza a mostrar signos de ser un burlón, es hora de tomar cartas en el asunto.

Según Marie Newman, defensora familiar contra el acoso y coautora de "Si tu hijo está siendo intimidado: soluciones reales" (When Your Child Is Being Bullied: Real Solutions), los niños pueden desarrollar hábitos nocivos rápidamente. "Los niños por lo general se convierten en abusadores cuando carecen de empatía y se les permite faltarle al respeto a los demás", comenta Newman. "Desafortunadamente, el niño desarrolla hábitos que finalmente lo llevan a ser un burlón por completo".

Eliminar el rol burlón de tu hijo comienza con explicaciones acerca de la fuerza, y con la prohibición de las conductas agresivas, denigrantes o mezquinas. Newman recomienda discutir con tu hijo los efectos a largo plazo y las consecuencias del acoso escolar. "Explícale la grave situación nacional de intimidación y sus terribles consecuencias, ayúdale a tu hijo a entender cómo la intimidación puede llevarlo a una vida de crimen, y demuéstrale de muchas formas diferentes que la intimidación es un comportamiento antisocial, insalubre y anormal", señala Newman.

El Dr. Fran Walfish, psicoterapeuta infantil y autor del libro "El padre autoconsciente" (The Self-Aware Parent), sugiere aumentar la conciencia de tu hijo acerca de los efectos del acoso.

"Expande su conciencia sobre el impacto de su comportamiento en los demás", señala. "Enseña responsabilidad y asegúrate de que, como padre, implementes un modelo de comportamiento considerado y compasivo hacia los demás".

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