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Cómo manejar diferentes tipos de personalidades en niños

Actualizado 21 noviembre, 2016
BananaStock/BananaStock/Getty Images

Hay cinco tipos básicos de personalidad en los niños: altamente sensible, ensimismada, desafiante, distraída o agresiva. Aunque muchos niños tienen aspectos de dos o más tipos de personalidades, entender las diferentes conductas inherentes a cada tipo puede ayudarte a comunicarte con tu hijo, disciplinarlo y enseñarle.

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Entiende que un niño altamente sensible a menudo puede ser tímido, sensible, temeroso o incluso de humor cambiante. Ten cuidado cuando trates con un niño así; practica la empatía, paciencia y amabilidad y sé consistente y firme en cómo lo disciplinas. Presenta una situación, lugar o persona nuevas gradualmente. Asegúrate de que el niño tenga compañeros bondadosos y gentiles, en lugar de niños que tienden a molestar a otros.

Proporciona muchos estímulos para un niño ensimismado, ya que tiende a distraerse fácilmente y puede no prestarte atención a ti o a su entorno. Evita permitirle quedarse en su propio mundo por mucho tiempo y responde a cualquier indicación de que el niño quiera interacción. Ayúdale a expresarse, ya que puede tener problemas de lenguaje.

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No te enojes con el niño desafiante, incluso cuando no escucha consistentemente o hace lo opuesto a lo que debe. Evita las luchas de poder y toma un acercamiento gradual cuando presentes un entorno o situación nuevos. Siempre reconoce su buen comportamiento. En lugar de disciplinarlo, intenta guiarlo en la dirección correcta cuando esté haciendo algo mal. Aprende a ignorar la mala conducta, para que el niño vea que sólo recompensas el buen comportamiento.

Anima al niño distraído a enfocarse y reconocer sus fortalezas en una situación de aprendizaje; date cuenta de que tiende a ser inquieto. Debes saber que muchos niños distraídos son mal etiquetados con un trastorno de déficit de atención, así que la comunicación con un niño así necesita mantenerse breve, directa e interesante. Ayuda al niño mayor a enfocarse invitándolo a reflexionar sobre su propio comportamiento para que desarrolle una comprensión de sus debilidades como una manera para superarlas.

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Proporciona límites, estructura firme y un entorno acogedor y comprensivo con el niño agresivo o activo. Intenta ayudarlo a reconocer sus sentimientos a través de la comunicación. Obsérvalo cuidadosamente, ya que puede actuar primero y pensar después. Reconoce sus sentimientos, ya que tiende a enojarse y frustrarse fácilmente. Ayúdalo a expresarlos de manera positiva, en lugar de negativa. Mantén la disciplina consistente y tranquila.

Consejos

Nunca supongas que un niño cae dentro de una sola categoría; reconoce que los comportamientos cambian.

Observa al niño para tener indicadores ya que las personalidades pueden cambiar con la edad. Por ejemplo, un niño agresivo puede convertirse en un adolescente ensimismado.

Sin importar el tipo de personalidad, sé consistente con un niño para que sepa que puede confiar en ti.