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Cualidades humanas en lo no humano

Escrito por rebekah richards | Traducido por mila guevarian
Cualidades humanas en lo no humano

Ver una sonrisa en la boca de un delfín es un ejemplo de antropomorfismo.

Jupiterimages/Photos.com/Getty Images

La práctica de atribuir cualidades humanas a entidades que no lo son, como plantas o animales, se llama antropomorfismo. Por ejemplo, las fábulas que tienen como personajes a animales que hablan o las personas que creen que sus mascotas las aman participan del antropomorfismo. Aunque nos ayuda a comprender el mundo, a través del antropomorfismo también se puede causar daño a los animales.

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Objetivo

La gente otorga cualidades humanas a los animales, los agentes atmosféricos o las plantas en un intento por encontrar el orden en el mundo. Los arqueólogos han hallado pruebas de antropomorfismo en el arte paleolítico, en el que aparecían algunos animales con características humanas. Según el arqueólogo Steve Mithen, esta tendencia representa una característica definitoria de los humanos modernos y es probable que permitiera a los humanos domesticar animales y tener mascotas. Debido a su parecido con los bebés humanos, las personas pueden sentirse atraídas por animales antropomorfizados de cabezas y ojos grandes.

Antropomorfismo alegórico

El antropomorfismo alegórico se refiere a las historias en las que aparecen animales en lugar de humanos. Dichas historias no han sido creadas para ser interpretadas literalmente, por lo que resultan menos perjudiciales que otros tipos de antropomorfismo. Por ejemplo, en muchas fábulas aparecen animales como personajes, cosa que también ocurre en la obra "Alicia en el país de las maravillas", de Lewis Carroll. También Art Spiegelman, en su trabajo de narrativa gráfica "Maus", retrata a los alemanes como gatos y a los judíos como ratones durante el holocausto.

Lenguaje metafórico

El antropomorfismo también se hace evidente en las metáforas que emplea nuestra lengua. Por ejemplo, expresiones como "los brazos de un candelabro", "una lengua de tierra" o "la espalda de la colina” se basan en metáforas antropomórficas. Otros ejemplos podrían ser: "al pie de la montaña", "cabeza de repollo" o "dientes de ajo".

Antropomorfismo superficial

El antropomorfismo superficial aparece cuando se interpretan cualidades humanas, como las emociones, observando el comportamiento de un animal. Por ejemplo, hay personas que creen que los delfines se sienten felices simplemente porque sus bocas están curvadas hacia arriba, que los gatos muestran su afecto cuando se frotan la cabeza contra ellas o que los búhos son inteligentes por la mirada que tienen.

Crítica

El antropomorfismo, sobre todo el superficial, en ocasiones nos lleva a malinterpretar las acciones de los animales, lo que podría conducir a no tratarlos del todo bien. Por ejemplo, lo que puede parecer una sonrisa en un chimpancé podría tratarse en realidad de una mueca de miedo. Si pensamos que un chimpancé que realiza este gesto se siente feliz, no haremos nada por calmarlo. Además, el hecho de atribuir rasgos humanos a los animales hace que nos mostremos menos sensibles con los que son más difíciles de antropomorfizar, especialmente con los que no tienen una gran cabeza o extremidades. De ahí que, por ejemplo, nos sea más fácil diseccionar ranas, ya que no sentimos esa misma simpatía por ellas.

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