Cómo trasplantar las plantas de interior

Escrito por julie bawden-davis | Traducido por mila guevarian
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Cómo trasplantar las plantas de interior
Se puede considerar que una planta de interior está en una maceta de tamaño adecuado si ocupa dos tercios del conjunto formado por ambas. (Jupiterimages/BananaStock/Getty Images)

Todas las plantas de interior tendrán que ser trasplantadas en algún momento. Hay ciertos signos que indican la necesidad de proporcionarle a la planta un nuevo contenedor: las raíces se salen por los agujeros de drenaje, el agua se escapa enseguida al regar o la planta se ha vuelto demasiada pesada y grande para su maceta. La extensión cooperativa de la Universidad de Clemson recomienda un trasplante anual para las plantas de rápido crecimiento y trasplantar cada dos o tres años las que se desarrollan de forma más lenta. En la mayoría de los casos, la mejor época para hacerlo es en primavera o en verano, cuando están en pleno crecimiento.

Nivel de dificultad:
Moderadamente fácil

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Necesitarás

  • Planta de interior en maceta
  • Maceta de cerámica, terracota o plástico con agujeros de drenaje
  • Tierra para macetas
  • Malla de plástico o metal
  • Un cuchillo para mantequilla
  • Tijera

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Instrucciones

  1. 1

    Riega la planta que vas a trasplantar y deja escurrir el agua durante 10 minutos. Colócala boca abajo poniendo una mano sobre la superficie de la tierra y sujetando el tallo entre los dedos. Ayudándote con la otra mano, dale golpecitos al borde de la maceta con el filo de una superficie dura, hasta que la planta se afloje. Si no se mueve, ponla en posición vertical, pasa un cuchillo para mantequilla por el interior de la maceta a lo largo del borde y prueba de nuevo. Si eso no funciona, rompe o corta la maceta para extraer la planta.

  2. 2

    Sacude el exceso de tierra de las raíces de la planta y examínalas. Las raíces sanas son blancas o de color claro y firmes. Si están blandas y negras significa que hay pudrición de la raíz. Recorta las raíces enfermas y afloja las sanas con tus dedos.

  3. 3

    Moja la tierra de la maceta hasta que esté húmeda al tacto, pero no empapada. Corta un trozo de malla y colócalo sobre los agujeros de drenaje. Llena con tierra el contenedor hasta la mitad o hasta completar dos tercios de su capacidad.

  4. 4

    Coloca la planta en una maceta que sea 2 pulgadas (5 cm) más grande que la anterior. Llena el contenedor con tierra y golpéalo ligeramente para asentarla. Cuando esté lleno, presiona con suavidad la superficie de la tierra. Procura que la planta quede al mismo nivel que estaba en su contenedor original y que la parte superior de la tierra esté una pulgada por debajo del borde de la maceta. Ajústala si es necesario.

  5. 5

    Riega bien la planta. Si es posible, para evitarle cualquier alteración por el trasplante, colócala en el lugar que estaba anteriormente.

Consejos y advertencias

  • Ten paciencia mientras tu planta se adapta a su nuevo contenedor. Debes entender que es posible que, tras el trasplante, no necesite ser regada durante varias semanas. Cuando observes que el crecimiento se reanuda, sabrás que la planta ha arraigado.
  • No pongas piedras ni pedazos de cerámica en el fondo de la maceta, ya que sería perjudicial para la planta. Según la Universidad de Texas A&M;, al hacerlo se ralentiza el movimiento del agua a través de la maceta y se reduce el espacio para el crecimiento de la raíz.

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