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Introducción
El café es una bebida versátil. Puede tener siglos de antigüedad, pero eso no significa que no pueda ser estimulante. Ya sea que los granos estén molidos o en polvo, y luego prensados, filtrado o de cafetera, el café ya no es una taza con líquido común y corriente. Puede ser la base de una deliciosa bebida, ya sea humeante y caliente o glacialmente helada.
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De la planta a la taza
Los granos de café han sido seleccionados, tostados, molidos y hervidos durante cientos de años. Una de las cosas divertidas acerca del café es decidir cómo prepararlo. Puede ser hervido, un método popular todavía en Turquía y el Oriente Medio. Las formas de preparación han evolucionado desde la cafetera manual, la cafetera electrónica con filtro hasta las elegantes prensas francesas, haciendo que las opciones de hoy en día para preparar ese café especial sean casi infinitas.
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Uno o dos terrones, con crema
El café ya no es simplemente negro. Es más bien un recipiente disponible para muchos ingredientes diferentes: azúcar de caña o azúcar no procesada; endulzantes artificiales; leche entera, de soya, de almendras o arroz; con crema o mitad y mitad. Te invita a experimentar.
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El toque irlandés
Los irlandeses siempre se las han ingeniado para hacer que beber cualquier cosa sea divertido y eso también incluye al café. Ya sea que necesites algo caliente o algo divertido y delicioso, agregarle un poco de whiskey y crema irlandesa en tu taza o en tu vaso elegante, puede hacer que el duende dentro de ti te haga querer dar uno o dos saltitos en cualquier momento del día.
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El café como postre
A veces lo que se pone encima del café es tan delicioso, si es que no más, que el café mismo. Un buen café mocha con crema para batir y salsa o raspadura de chocolate pueden ser el toque final correcto para ese desayuno especial. O, ¿por qué esperar? ¿Quién dice que el postre no puede ser lo primero o servirse en la mañana?
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Espumoso o cremoso
Los capuchinos, macchiatos, expressos ¡por Dios! Con éstos todo se trata de leche y de cuánta quieres que haya en tu taza. Un latte, por ejemplo, es perfecto para ser tomado en la mañana porque tiene más leche y expresso que un capuchino, el cual puede ser una mejor opción para después de comer. Una vez que decidas qué tomarás, cúbrelo de espuma, delgada o espesa, o de leche cremosa evaporada.
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Enfríalo, rocíalo, bébelo
¿Cansado de la misma taza de café? Añade hielos y leche, bate y sírvelo. O, para esos días calurosos y lentos, pon esa mezcla en la licuadora y agrega caramelo o chocolate para darte un gusto dulce y refrescante. Y no te olvides de ponerle crema batida encima para que se convierta en un excelente despertador.
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Sofisticado, dulce y delicioso
Leche condensada, endulzada: tres bellas palabras que, cuando se suman a “café helado”, pueden ser incluso mejores. Originaria del Sureste Asiático, es increíblemente dulce, pero también muy fuerte porque se hace usualmente con achicoria. Aunque el café vietnamita tradicional se elabora en prensas, prácticamente cualquier método de preparación sirve, siempre que emplees estos ingredientes clave.
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Café con algo más
¿De vacaciones? ¿Por qué no probar el clásico brebaje para después de comer al mediodía? Comienza la jornada con algo un poco más atrevido, un traguito en una taza de café simple o cualquier otra preparación para acompañar es un buen inicio.
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La alegría navideña del café
La mañana de Navidad no es nada sin regalos. ¿Por qué no presenciar la desenvoltura de los mismos con un sabor festivo, como palitos de menta cubiertos de chocolate? Ya sean simples, o bañados en chocolate blanco o amargo, su sabor te alegrará y te dará una sensación de calidez.
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Remoja, revuelve
¿Quién necesita una cuchara cuando se puede elegir entre diferentes sabores de cantuccini para proporcionar un exquisito toque a tu taza de java? Remójalo hasta que se suavice para que no quede tan crujiente, y disfruta de ese resto de dulzura que deja en tu taza.
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