Cómo conservar los girasoles

Escrito por melissa lewis | Traducido por valeria garcia
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Cómo conservar los girasoles
Preserva tus girasoles en un ramillete. (Comstock Images/Comstock/Getty Images)

Los girasoles crecen de muchos tamaños y su conservación puede realizarse de varias maneras. Puedes secarlos para usarlos en arreglos florales u otros proyectos de artesanías. Puedes disfrutar de ellos como flores cortadas y, mediante la incorporación de algunas técnicas sencillas, se pueden conservar para que duren más tiempo de lo esperado. O, puedes conservar sus semillas para disfrutarlas en ensaladas, en platos culinarios o asados, o simplemente guardarlas para alimentar a las aves. Tu propósito para los girasoles determinará cómo conservarlos.

Nivel de dificultad:
Moderadamente fácil

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Necesitarás

  • Una tijera de mano
  • Un contenedor
  • Gel de sílice
  • Envoltura de plástico
  • Un florero
  • Conservante floral
  • Refresco de lima-limón
  • Una bolsa o recipiente

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Instrucciones

    Semillas de girasol secas

  1. 1

    Cosecha las flores cuando se abran y todavía estén bellas. Deja unos 2 pies (60 cm) de tallo adjunto.

  2. 2

    Coloca el girasol en un recipiente con el tallo colgando sobre el borde. Cubre la flor completa con cristales de gel de sílice absorbentes de agua que se venden para este propósito.

  3. 3

    Sella la flor y el tallo en la envoltura de plástico y deja que se sequen durante 10 días.

    Corta las flores

  1. 1

    Mezcla un conservante floral en un florero con agua tibia o haz tu propia mezcla agregando una parte de refresco de lima limón y tres partes de agua.

  2. 2

    Vuelve a cortar los tallos de girasol en un ángulo a la altura deseada y quita las hojas para que ninguna quede en el agua. Organiza los girasoles en el agua.

  3. 3

    Cambia el agua cuando esté turbia y coloca los girasoles en un lugar fresco cuando no estén en exhibición.

    Preserva las semillas

  1. 1

    Deja que sequen las flores de la planta hasta que la parte posterior se vuelva amarilla y las semillas comiencen a oscurecerse.

  2. 2

    Corta las cabezas más o menos a un pie (30 cm) de los tallos y cuélgalas boca abajo en un lugar cálido y seco. Coloca una bolsa o cubo debajo para recoger las semillas que puedan caer. En pocas semanas, quita las semillas, las cuales deberían ser fáciles de desprender en este punto.

  3. 3

    Pon las semillas a secar durante un día o dos y colócalas en un recipiente sellable y almacénalas en un lugar oscuro y fresco.

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