Cómo enselarle a un niño a nadar

Escrito por jillian downer | Traducido por cesar daniel gonzález ménez
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Cómo enselarle a un niño a nadar

Los casos de ahogamiento y algunos similares son la causa principal de muerte en niños, así que enseñarle a los niños a nadar es una de las cosas más importantes que puedes hacer cuando se trata de seguridad. Pero aprender a nadar debe ser tan divertido como necesario y si bien a algunos niños les encanta el agua, otros lucharán a cada paso. La clave para enseñarles a tus niños a nadar es eliminar su miedo, para esto es bueno introducirlos al agua a un edad temprana. Al utilizar los reflejos con los que nació tu hijo, siguiendo reglas importantes de seguridad y guiándolos paso a paso por un programa, los niños pueden aprender a nadar a una edad muy temprana. Aquí tienes una guía para enseñarle a tu niño a nadar.

Nivel de dificultad:
Moderadamente difícil

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Necesitarás

  • Una piscina
  • Una bañera
  • Un traje de baño para niño
  • Un traje de baño para ti
  • Una escuela de natación o YMCA
  • Clases de natación para padres y niños
  • Paciencia

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Instrucciones

  1. 1

    Comienza despacio. Puedes introducir a los niños al agua (fuera de la bañera) desde los 3 meses, mientras más pronto los hagas, mejor. Un niño nace con muchas respuestas naturales que lo protegen de lesiones acuáticas, incluyendo los reflejos de anfibio, de laringe y de inmersión. Muchos de éstos desaparecen entre los 6 y 9 meses, así que debes introducir al niño al agua antes de ese tiempo.

  2. 2

    Toma una clase de mamá e hijo. Las escuelas privadas y tu YMCA local ofrecerán una gran variedad de cursos de natación para niños. Si tu niño tiene menos de 2 años, es probable que puedan tomar la clase juntos, lo que te ayudará a aprender las habilidades necesarias para enseñarle a tu niños y lo que puedes esperar a su edad. Asgúrate de seguir los consejos de tu instructor para que no le hagas daño a tu hijo sin querer.

  3. 3

    Utiliza sus reflejos naturales. Un niño de menos de 9 meses tiene dos reflejos importantes que los protegen en el agua y pueden usarse para ayudarlos a nadar. El reflejo de anfibio es el movimiento involuntario de las extremidades que en el agua pueden confundirse con patadas. Cuando tu hijo golpea el agua, felicítalo por "patear" utilizando el término para que comience asociar el movimiento involuntario con las patadas. Eventualmente, el reflejo desaparecerá y comenzará a patear voluntariamente. El reflejo de laringe o la mordaza es el cierre automático de la epiglotis cuando se sumerge a un niño en el agua. Esto los protegerá de tomar agua cuando se sumerjan.

  4. 4

    Quédate en la zona poco profunda y cerca de las escaleras. Los niños siempre se sentirán más cómodos cuando puedan tocar el fondo. El miedo a hundirse es la causa principal de los desastres en las clases de natación, así que si puedes mostrarle a tu niño que puede poner los pies en el suelo y pararse con su cabeza arriba del agua, estará más cómodo al tratar de nadar.

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    Haz burbujas. Aprende a hacer burbujas en la bañera. Comienza al hacer que tu hijo las haga de tus manos ahuecadas, bajando con el tiempo tus manos en la bañera para que las haga desde una cantidad más grande de agua y para que gradualmente quites tus manos. Una vez que tu hijo se sienta cómodo para recostarse sobre su abdomen y para hacer burbujas por sí mismo, es hora de probarlo en la piscina.

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    Mójale las orejas. A los niños que están aprendiendo a nadar les fastidia mojarse las orejas. El sonido y la sensación son extraños para ellos, así que necesitas hacer que se sientan cómodos. La mejor forma de enseñarles la sensación de tener las orejas sumergidas es hacer que pongan cada oreja en el agua mientras están sentados en las escaleras. Diles que escuchen a los peces y muéstrales cómo hacerlo con tus orejas.

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    Sumerge sus caras. Una vez que se sientan cómodos para hacer burbujas con su nariz y boca en el agua, es hora para practicar que sumerjan toda la cara. Al principio deja que lo hagan ellos solos en la bañera o sentados en las escaleras de la piscina, pero si se les hace difícil o no lo hacen, puedes ayudarles. Cárgalos, boca abajo, poniendo tu mano derecha en su estómago para que tu antebrazo cargue su abdomen superior y su pecho. Su cuerpo debe estar paralelo al fondo de la piscina. Pon suavemente tu mano derecha en la parte de atrás de su cabeza y a la cuenta de tres guíalos en el agua, sumergiendo su cara por tres segundos, contando en voz alta para que puedan escuchar.

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    Sumerge toda su cabeza. Una vez que el niño se sienta cómodo haciendo burbujas, metiendo sus orejas al agua y sumergiendo toda su cara, es hora de hacer esto con toda la cabeza. Esto puede asustar mucho a los niños que acaban de empezar a nadar y nunca debes menospreciar este temor. Recuérdales que deben hacer burbujas todo el tiempo que estén bajo el agua. Balancéalos ligeramente hacia atrás y hacia adelante, contando hasta tres y a las tres sumérgelos al balancear sus cuerpos a los lados y hacia abajo en una dirección, mientras giran alrededor de 180 grados. Este movimiento sumerge sus cuerpos en un ángulo y ayuda al agua a fluir por los lados por su cara en lugar de entras directamente a su nariz. Si un niño llora o pelea, trata de sumergirte con él.

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    Aprende a patear. Aprender a patear puede comenzar en la bañera de tu casa. Haz que tu hijo descanse sobre su abdomen y chapotee con sus piernas. En una piscina, debes hacer que hagan la misma posición en las escaleras, teniendo la parte superior de su cuerpo en la escalera y teniendo sus piernas en el agua. También puedes hacer que tu hijo se sostenga de tus manos y patee, llevándolo alrededor de toda la piscina mientras chapotea sus piernas. Asegúrate de que patee hacia arriba y hacia abajo que no lo haga hacia los lados o como tijeras. Sus piernas deben estar paralelas al fondo de la piscina y no perpendiculares.

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    Patea y haz burbujas. Una vez que han dominado el pataleo y hacer burbujas por separado, es hora de combinar estas dos habilidades. Con tus manos en sus axilas, deslízalos lentamente por la piscina mientras patean. Cuenta hasta tres y haz que hagan burbujas con su nariz y boca sumergidas durante tres segundos. Después de que se sientan cómodos con eso, haz que hagan burbujas con la cara completamente sumergida.

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    Haz que naden hacia ti por sí mismos. Haz que tu hijo se pare en las escaleras y aléjate de estas cerca de 2 pies (60 centímetros). Dile que ponga sus brazos sobre su cabeza, ponga su cara en el agua, que salte del escalón y pedalee hacia ti. Cuando llegue a ti, recógelo y dale un gran abrazo mientras lo elogias.

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    Enséñale a flotar sobre su espalda. Enseñarle a un niño que flote sobre su espalda es una de las cosas más difíciles que puedes hacer, especialmente una vez que el niño puede sentarse. Dale la vuelta al niño de forma que su espalda este conforme a tu abdomen, coloca tu mano sobre su frente y baja su cabeza sobre tu hombro. Con tu otra mano sobre su parte baja de la espalda, baja lentamente su cabeza y eleva su estómago hasta que esté flotando sobre su espalda con sus orejas bajo el agua. Puedes ayudar a facilitar este miedo al susurrarle o cantar sobre su oreja.

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    Enséñale habilidades de seguridad. Un niño debe aprender técnicas importantes de auto rescate en caso de una emergencia, como caerse en una piscina o de las escaleras. Los nadadores novatos deben saber gatear, usando sus manos, a lo largo de la pared para poder llegar a los escalones o a la escalera de mano, donde pueden salir con seguridad. También tendrás que enseñarle cómo salir del fondo de la piscina para que se impulse lo suficiente fuera del agua para que pueda respirar. Mientras se desarrollan las habilidades, también deben desarrollarse sus habilidades de seguridad. Eventualmente, todos los nadadores deben saber cómo sumergirse en el agua y darse la vuelta inmediatamente sobre su espalda y avanzar en el agua por lo menos un minuto.

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    Continúa su progreso. Una vez que el niño se sienta cómodo con las técnicas básicas, puede seguir con habilidades más avanzadas como mover sus brazos, sumergirse sentado, usar una tabla y patear mientras está sobre su espalda.

Consejos y advertencias

  • Hacer que un niño se sienta cómodo con el agua debe comenzar a una edad muy temprana una vez que tiene un poco de experiencia. Un niño debe estar en un curso de natación apropiado.
  • No te rindas. Aprender a nadar es una habilidad importante y que puede salvarte la vida y no debe tomarse a la ligera.
  • No esperes demasiado. Si bien los niños y bebes pueden aprender a nadar con el sentido de que pueden moverse en el agua por su propia voluntad, la mayoría de los niños no podrán hacer movimientos reales hasta que sean mayores.
  • Si tienes dificultad y tu hijo está luchando, tal vez sea mejor meterlo a un curso. Estar cerca de otros niños con un instructor que no seas tú, puede llevarlo en la dirección correcta.
  • Cuando un niño sopla por su boca, bloquea subconscientemente sus fosas nasales, lo que le ayudará a mantener el agua fuera de la nariz mientras se sumerge.
  • Si nunca has enseñado clases de natación o no estás familiarizado con las formas correctas de natación, no trates de enseñarle los movimientos a tu hijo. Si éstos se enseñan de forma incorrecta a una edad temprana, será muy difícil deshacerse de estos hábitos incorrectos en el futuro.
  • Incluso los buenos nadadores son propensos a hundirse. Nunca dejes de prestarle atención a tu hijo en un espacio de agua abierto, sin importar qué tan buen nadador sea.

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