No hay lugar como tu casa

Escrito por richard a. webster | Traducido por xochitl gutierrez cervantes
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Convertir edificios heterodoxos en viviendas.

No hay lugar como tu casa
Algunas de las casas más interesantes comenzaron como cualquier cosa menos como casas. (Photodisc/Photodisc/Getty Images)

Los artefactos son indicios de lo que solía ser. Todavía tendrás la sensación de que aquel edificio fue una fábrica; es extremadamente industrial. Tratamos el remodelado, el diseño del proyecto, como una oportunidad de experimentar.

— Howard Steinberg, copropietario de la constructora Onion Flats en Filadelfia.

Ningún anuncio que diga "decadente planta empacadora de carne bombardeada, sin ventanas, reciente hogar de vagabundos que accidentalmente prendieron fuego a una una gran parte del edificio. Ubicada en una zona pobre. Mejorada" constituye un anuncio que potencialmente pueda atraer a compradores de viviendas. Pero todo esto para Howard Steinberg, copropietario de la constructora Onion Flats en Filadelfia, fue perfecto. "En esencia, se trataba de una gran cámara frigorífica, que tenía bastidores de carne que iban y venían por todo el edificio", comentó Steinberg. "Al entrar era como caminar hacia la boca del lobo. Las paredes estaban cubiertas de espuma de poliestireno de un pie (30 cm) de espesor y pegada a la parte interior del ladrillo. Después del incendio, todo estaba carbonizado y era muy, muy desagradable". Sin embargo, la empresa Capital Meats, propietaria del edificio de 80 años de edad, cerrado desde 1989, dio Steinberg y a su equipo la oportunidad de transformar una planta industrial que parecía "una cueva peligrosa y oscura en un lugar de luz y vida", dijo Steinberg. Después de años de diseño y de construcción, Capital Flats, un edificio de ocho unidades residenciales, abrió sus puertas al público. La constructora Onion Flats invitó a 100 personas a la jornada de puertas abiertas y fueron más de 1000 los que se presentaron. La participación masiva ilustra la creciente demanda de espacios únicos en edificios singulares, incluso si una vez fueron el hogar de miles de toneladas de carne cruda, comentó Steinberg.

Mantener la historia intacta

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Convertir un edificio abandonado en una casa es una gran forma de preservar la historia. (Jupiterimages/Photos.com/Getty Images)

En 2007, Ramiro Díaz compró una casa en el vecindario ecléctico y prometedor de Faubourg Marigny en Nueva Orleans. En la década de 1900, el edificio funcionó como la tienda de la esquina, y luego se convirtió en un taller de reparación de automóviles. En su encarnación más reciente sirvió como iglesia.

Cuando Díaz comenzó la renovación de la estructura en un edificio residencial, se enfocó en mantener los elementos históricos y dejar el espacio lo más abierto posible.

Las paredes interiores de la antigua iglesia estaban hechas de paneles, un revestimiento de madera ranurada que fue popular en el siglo XIX y daba el efecto de rayas. Los paneles estaban cubiertos con capas de pintura y acabados. En vez de empezar por el camino fácil y sustituirlos, Díaz los limpió cuidadosamente con una mezcla de cáscaras de nuez y pacanas machacadas.

“Detesto los facsímiles de la arquitectura histórica, ya que están mal hechos", Díaz comenta. "En la renovación de esta propiedad, exhibí, conservé y veneré los elementos históricos de la arquitectura".

Este es un principio universal cuando se trata de convertir en viviendas algunas estructuras inusuales, Steinberg comenta. Por ejemplo, no tiene sentido comprar una antigua estación de bomberos para vivir ahí y después, quitar el tubo de bomberos, bajar la altura del techo y colocar paneles de yeso en todas partes, haciendo que se vea como una buhardilla impersonal.

Steinberg siguió el mismo concepto que Díaz utilizó para su proyecto en Nueva Orleans. Con la construcción de Capital Flats, su equipo convirtió los bastidores de carne en armarios deslizantes y puso baños en cada planta del hueco del ascensor, exponiendo y preservando los carriles que sujetaban la cabina.

“Los artefactos son indicios de lo que solía ser. Todavía tendrás la sensación de que aquel edificio fue una fábrica; es extremadamente industrial. Tratamos el remodelado, el diseño del proyecto, como una oportunidad de experimentar”.

Con viejas estructuras se hacen grandes obras nuevas

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Un contenedor de transporte puede ser una elección extraña para un hogar, pero puede resistir la fuerza de los elementos. (Thinkstock Images/Comstock/Getty Images)

Vivir en una fábrica empacadora de carne puede sonar extraño, pero no es tan inusual como hacer una casa dentro de un contenedor de transporte.

Roi Maufas, fundador de Gorilla Design, con sede en Salt Lake City, Utah, tuvo la idea después de ver imágenes aéreas de los restos en Nueva Orleans después del huracán Katrina.

"Nos quedamos impresionados. Todo se veía totalmente destruido", dijo Maufas. "No podíamos ver nada que pareciera un barrio. Y entonces vimos cuatro o cinco de estos contenedores que parecían sobrevivir a la tormenta y a las inundaciones relativamente indemnes".

Lo único que la gente quiere en una casa es la seguridad, y no hay nada más seguro que vivir en una estructura que pueda soportar vientos de más de 180 millas por hora (289 kilómetros por hora), Maufas afirma.

Pero ¿quién quiere vivir en lo que es esencialmente una caja metálica rectangular?

Al final resultó que el producto final no se parecía en nada al contenedor que una vez fue. Su energía es completamente eólica y solar, aseguró Maufas.

Estos recipientes varían de tamaño y tienen un rango de 160 a 320 pies cuadrados (14, 86 a 29,72 metros cuadrados). Se pueden conectar unidades múltiples para crear un hogar equipado con comodidades tales como cascadas, solárium, suelos de madera, cubiertas y chimeneas.

Maufas no tiene antecedentes en arquitectura o diseño. Pero pasó 11 años trabajando en la industria del cine y eso es toda la experiencia que necesita, continuó afirmando.

"Creo que la arquitectura y el cine son en gran parte la misma ciencia. Ambos estudian el movimiento de las personas que se desplazan por el espacio y la luz. He encendido la luz de suficientes habitaciones en diferentes escenas, así que tengo un sentido de lo que es un espacio y de lo que necesita para sea un espacio bien equilibrado".

Sin embargo, la idea de vivir en un contenedor de transporte no siempre es fácil de vender.

"Al principio, la gente pensaba que estábamos completamente locos, y yo puedo asegurarte que mi esposa probablemente aún piense que lo estoy", dijo Maufas.

La reurbanización agrega carácter y personalidad

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Convertir un viejo edificio es una manera de encontrar una casa con carácter. (Photodisc/Photodisc/Getty Images)

Convertir en hogar alguna antigua fábrica, iglesia y estructura es una forma altamente sostenible de desarrollo, dice Steinberg. Se requiere de más energía y materiales para derribar y reconstruir una estructura existente que para reimaginar y volver a utilizar todo. Además, convertir edificios antiguos da mayor carácter a las comunidades donde una casa no se distingue de las demás, asegura.

Pero las fabricas en las ciudades son cada vez más difíciles de encontrar, lo que obliga a los constructores potenciales a buscar áreas lejos de la ciudad y en barrios menos deseables.

La ventaja es que las propiedades en estas zonas que a veces presentan problemas son relativamente baratas y normalmente atraen a los artistas.

"Ellos son el grupo más creativo, así que puedes ofrecerles estos proyectos interesantes en la periferia, por lo que son oportunidades únicas", afirma Steinberg.

A menudo, las personas que optan por vivir en estos edificios convertidos son tan únicas como las estructuras.

Después de que Díaz convirtió la parte delantera de su iglesia en un amplio estudio artístico con una residencia en la parte trasera, lo alquiló a un grupo “interesante” que describió como miembros del “culto del amor”.

"Los bancos de la iglesia estaban todavía allí y pienso que los usaban para sus rituales, supongo", aseveró Díaz sonriendo. "Había pentagramas en las paredes. Yo no hice muchas preguntas, siempre y cuando pagaran el alquiler. Pero eran interesantes y artísticos. Estaban realmente interesados en las ferias renacentistas".

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