Poniendo a dormir a una mascota

Escrito por shannon philpott Google | Traducido por gloria soto
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Cómo pueden las familias sobrellevar el duelo por su mejor amigo

Poniendo a dormir a una mascota
Decir adiós a una mascota puede ser doloroso. Ayuda a tu hijo a sobrellevarlo dejándolo llorar. (Ryan McVay/Lifesize/Getty Images)

"Cuando se trata del dolor, es importante reconocer que viene en muchas formas diferentes; y las mascotas son apegadas a nosotros."

— Jodi Caroland, consejera profesional licenciada

Cuando la hija de Jodi Caroland tenía 3 años, pegó un grito que hiela la sangre en medio de la noche. Caroland, una consejera profesional licenciada en Troy, Michigan, corrió hasta la cama de su hija y la encontró llorando histéricamente sobre Smimmy, su pez de colores que estaba flotando en la parte superior de su acuario. "Ella, literalmente, no podía recuperar el aliento; estaba llorando demasiado —relataba Caroland—. Ella me decía: "¿Por qué mueren las cosas, mami? ¿Por qué mueren?"". La hija de Caroland estaba procesando el funcionamiento del ciclo de vida a través de la muerte de su pez. "Cuando se trata del dolor, es importante reconocer que viene en muchas formas diferentes; y las mascotas son apegadas a nosotros", dijo Caroland. Comúnmente se dice: es "sólo" un perro, gato o pez; pero, en realidad, cuando hay que enfrentar la pérdida de una mascota, el proceso de duelo es muy real para toda la familia. Encontrar maneras para superar la muerte de una mascota y mantener viva su memoria puede aliviar el dolor no solo en los niños, sino también en los padres.

Entendiendo el dolor

La pérdida de la vida humana se considera más traumática que la de una mascota. Sin embargo, esta última puede ser igual de devastadora para sus dueños. "Hay una diferencia en la manera en que otras personas perciben esta pérdida, en particular aquellas que no comprenden el vínculo entre el humano y el animal, y podría ser difícil para la familia que perdió a su mascota", expresó Linda Lawrence, instructora clínica y coordinadora de Servicios de Trabajo Social Veterinario de la Universidad Estatal de Michigan, en Lansing.

Así como alguien puede sentirse culpable después de la muerte de una persona, los sentimientos de culpa surgen con frecuencia después de que una mascota ha muerto, especialmente si la familia tomó la decisión de practicar la eutanasia. "Las personas están seguras de que tomaron la decisión equivocada —expresó Lawrance— sin importar cuál fue".

Dijo que es importante que la familia en duelo encuentre un amigo solidario quien "escuchará todo y validará los sentimientos, también les recordará sobre el amor al miembro de la familia y que hicieron lo mejor que podían con lo que sabían en ese momento".

Las diferencias entre el duelo por la pérdida de una persona y el duelo por la pérdida de un animal, son mínimas, expresó Lawrence. Las familias pueden experimentar estados de dolor después de la pérdida de una mascota igual que la que sentirían si un amigo cercano o un miembro de la familia muriese.

De acuerdo a la autora y psiquiatra de origen suizo Elisabeth Kübler-Ross, las cinco etapas del duelo —negación, ira, negociación, depresión y aceptación— detallan las paradas potenciales durante el proceso del duelo y se definieron para ayudarnos a hacer frente a la vida y la muerte.

Las etapas no son secuenciales, sino dinámicas, ya que la mayoría de las personas experimenta dolor en "forma de montaña rusa", según Gail Bishop, coordinadora clínica del Instituto Argus del Hospital de Enseñanza Veterinaria de la Universidad Estatal de Colorado, en Fort Collins.

"Las etapas implican que avanzamos cuidadosamente de una etapa a otra, sin repetir, sino avanzando —expresó Bishop— cuando, en realidad, podemos sentir ira, negación, negociando una y otra vez".

Bishop expresó que el duelo por una mascota es muy similar a la pérdida de una vida humana, dependiendo de la naturaleza de la relación. "Si amas algo, lloras por esa relación y ese rol. El duelo es un proceso individual".

La pureza de la relación con un animal a menudo aumenta el proceso del duelo, según Bishop. "Los animales tienden a ser incondicionales; sus intenciones son puras, la relación es pura", expresó. "Los animales solo quieren estar con nosotros y nos hacen sentir queridos y necesarios. Esto es algo que a veces no conseguimos de nuestras contrapartes humanas".

Avanzando

Perder a una mascota puede ser una experiencia devastadora si la muerte es inesperada o es el resultado de una enfermedad larga.

Cuando la doctora Diane Pomerance perdió a su querido perro Caesar por cáncer de huesos en 1998, dijo que comenzó su duelo después de su diagnóstico. "Cuando la pérdida finalmente llegó, estaba devastada", expresó Pomerance. "Era como un profundo vacío en mi corazón y mi vida. Me impactó más de lo que pensaba".

Pomerance, una especialista certificada en recuperación del duelo, contactó con organizaciones locales en busca de ayuda solo para encontrarse con que los recursos para el duelo sobre una mascota no existían. Después de luchar contra las crisis de llanto y las diversas etapas del dolor por varios meses, Pomerance tomó el asunto en sus propias manos y estableció el programa de Consejería sobre el Duelo por Mascotas, de la Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Animales de Texas.

"Tenemos la tendencia a minimizar la pérdida de vidas humanas, aún más la pérdida de una mascota" dijo Pomerance. "Se nos dice que no lloremos ni hablemos sobre ello, y ese es el enfoque menos saludable. Necesitamos abordarlo y adoptarlo con personas que se solidarizan y sienten empatía".

Las familias que enfrentan la pérdida de una mascota pueden reunirse con otras familias que experimentan el mismo trauma a través de programas de duelo por mascotas como el que Pomerance fundó. Estos programas enseñan a los padres cómo abordar el tema de la muerte con sus hijos.

"El enfoque depende del niño y la estrechez de la relación que tuvo con la mascota, pero los padres deben recordar que, muchas veces, la mascota es el amigo más cercano [del niño], un amigo de confianza y único confidente", dijo Pomerance. "Los niños deben sentirse libres de expresar sus sentimientos. No te limites a decir: "Vamos a tener otra" o "Era sólo un perro". Esto minimiza la importancia de la mascota".

Pomerance sugiere que los padres fomenten un diálogo abierto y honesto acerca de la muerte, con sus hijos. "No lo maquilles. Los niños necesitan entender que la mascota no es un juguete y que la pérdida es inevitable", expresó Pomerance.

Bishop está de acuerdo. "Es natural que los padres quieran proteger a sus hijos del dolor, pero la verdad saldrá a la luz con el tiempo", dice. "No le digas a tu hijo que el perro de la familia huyó o fue a dormir. Los niños necesitan mucha honestidad y un sistema de apoyo sólido. Los niños son fuertes".

Preservar la memoria de la mascota puede ayudar a toda la familia a hacer frente a la pérdida, según Bishop. Muchas familias hacen un funeral o servicio de sepelio para hablar de lo que les gustaba acerca de la mascota. Los niños pueden preparar poemas, historias o dibujos para compartir.

Bishop también sugiere plantar un rosal en memoria de la mascota, de modo que la familia tenga un recordatorio constante de su mejor amigo. Recoger donaciones para un refugio de animales local o de caridad animal en la memoria de Fido también puede ayudar a lo largo del proceso de curación.

"Conozco dueños de mascotas que han creado presentaciones de diapositivas, videos y hasta obituarios para conmemorar la vida de su mascota", dijo Bishop. "Los niños deberían ser parte de este proceso. Conmemorar a la mascota hace un paralelo con la muerte humana y les enseña sobre el dolor adulto normal".

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