Razonar con un niño pequeño desafiante

Escrito por julia forneris | Traducido por paula ximena cassiraga
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Entender y hacerle frente al comportamiento que puede aumentar tu paciencia

Razonar con un niño pequeño desafiante
Entender por qué tu hijo actúa así puede ayudarte a encontrar maneras para manejarlo. (Hemera Technologies/AbleStock.com/Getty Images)

Si ves todo el comportamiento como comunicación, pregúntate, ¿qué intenta decirme mi hijo?

— Elaine Hall y Diane Isaacs, co-autoras de "Siete llaves para abrir el autismo: Hacer milagros en el salón de clases".

El comportamiento de un niño pequeño puede ser como ese dicho sobre el clima en Nueva Inglaterra: Si no te gusta, espera un minuto y cambiará. Con toda la alegría que tu hijo te da con sus opiniones, palabras y acciones en constante evolución, también viene la otra cara: aprender a tratar con "no". Aunque tu hijo pueda traerte mucha alegría a medida que comienza a explorar y conocer el mundo, esos mismos hitos de desarrollo pueden significar fácilmente una profunda frustración, tanto para ti como para tu hijo. Aprender qué esperar y las maneras de hacer frente a eso pueden ayudarlos a ambos.

Qué es común

Razonar con un niño pequeño desafiante
Los niños pequeños podrían exhibir un rango de comportamientos, la mayoría de los cuales son normales. (Comstock/Comstock/Getty Images)

Cuando un bebé que arrulla se convierte en un niño pequeño que llora, los padres pueden preguntarse qué comportamiento es normal, ya que suele parecer que el niño se ha transformado en una persona completamente diferente. La buena noticia es que los niños pequeños (de 1 a 3 años) exhiben un rango de comportamientos clasificados como normales. Pegar, morder, negarse a compartir e incluso los berrinches pueden ser parte de un día típico en la vida de un niño sano.

Si bien los padres pueden interpretar estas muestras de comportamiento pobre, muchas acciones llamadas "negativas" derivan de la frustración y las habilidades del niño de comunicarse y hacer saber sus sentimientos. Además de ser parte del desarrollo normal, estos momentos presentan oportunidades para aprender y crecer, dicen Elaine Hall y Diane Isaacs, co-autoras de "Siete llaves para abrir el autismo: Hacer milagros en el salón de clases". Al reaccionar apropiadamente, los padres tienen la habilidad de ayudar al niño a entender por qué se siente de cierta manera, y encontrar formas positivas de expresar dichos sentimientos.

Entender el comportamiento

Los niños pequeños prueban los límites constantemente como manera de navegar por el mundo. La actuación no es sólo una manera de expresar lo nuevo y, algunas veces, los sentimientos conflictivos; es además la forma que tiene el niño de descubrir qué es aceptable. Saber por qué tu hijo está actuando así no sólo te ayuda a reaccionar apropiadamente, sino también puede hacer maravillas con tu paz mental.

La emergente sensación de independencia de un niño pequeño no siempre funciona codo a codo con su habilidad verbal y su madurez emocional. En lugar de reaccionar y ceder a tu propia frustración, Hall e Isaacs dicen, "Si ves todo el comportamiento como comunicación, pregúntate, ¿qué intenta decirme mi hijo?". Ya que los niños pequeños aún están desarrollando las habilidades del lenguaje, "decir en voz alta sus sentimientos sin reaccionar puede ser extremadamente útil. Decir '¡Guau! ¡Estás enojado porque no puedes comer una galleta ahora mismo!' le ayuda a tu hijo a entender las emociones que están en su cuerpo y a aprender las palabras para expresar cómo se sienten".

Cómo manejarlo

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Intenta encontrar tu propia calma antes de tratar con el comportamiento no deseado. (Jupiterimages/Comstock/Getty Images)

Entender el comportamiento no significa aceptarlo. De hecho, todo lo contrario es verdad. Descubrir por qué tu hijo se comporta de cierta manera puede darles a ambos las herramientas para hacerle frente.

Establece límites razonables y consecuencias claras. Al hacerlo (y no ceder al berrinche) le enseñas a tu hijo que ciertos comportamientos no son aceptables y no tienen como resultado salirse con la suya. Esto se traduce al mundo que tiene sentido para un niño y fomenta una sensación de seguridad y consistencia.

Hall e Isaacs recomiendan encontrar tu propia calma antes de manejar la situación. Acepta a tu hijo por lo que es individualmente y dónde se encuentra en su desarrollo. Si actúa así en público, no reacciones; en su lugar, llévalo aparte y manéjalo en provado, con calma y severidad. Por ejemplo, si tu hijo le pega a otro, llévalo a un lado y explícale que los golpes no son aceptables. Enséñale empatía dándole atención al otro niño y preguntándole si está bien. Esto podría minimizar el efecto de un comportamiento inaceptable.

Date cuenta de que si bien las reglas y estructuras son buenas, algunas veces no funcionan de la manera en que lo deseas. Por ejemplo, si tu hijo se está enfermando, las consecuencias que suelen funcionar podrían no tener un efecto útil. Para que las reglas funcionen, deben ser apropiadas. Si llevas a un niño pequeño que no ha dormido la siesta a un supermercado a la hora de la cena, no deberías sorprenderte si no se comporta apropiadamente.

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