Cómo vencer la tristeza de volver a la escuela

Escrito por shannon philpott Google | Traducido por mike tazenda
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Haz que tu hijo vuelva a un ritmo saludable

Cómo vencer la tristeza de volver a la escuela
Evita la tristeza de volver a la escuela haciendo que la transición sea gradual. (Jupiterimages/Brand X Pictures/Getty Images)

Lo mejor que puedes hacer es dejarle saber a tu hijo de manera casual que te agrada el comienzo del año escolar, que piensas que es sólo una rutina y que estás allí para ayudarlo a hacer la transición.

— Tina Feigel, autora de "El entrenador de bolsillo para padres: guía de dos semanas para mejorar de manera dramática tu vida con un hijo emocionalmente intenso"

Aunque el sol brilla en lo alto y el verano es una realidad aliviante para tu hijo, muchas escuelas comienzan sus clases a mediados de agosto en el hemisferio norte. En el momento en que tu hijo aún está enfocado en dormir hasta tarde, jugar en la piscina con amigos y acampar en el jardín, el pensamiento de volver a la escuela puede disparar ansiedad, miedo y tristeza. Los tiempos de transición son perturbadores para toda la familia, nota Anne Maxwell, una terapeuta de familia de Colorado. "Incluso si la transición ya es un evento conocido, es un momento estresante", explica Maxwell. Muchos niños responden a los cambios en la rutina comportándose mal, rehusándose a obedecer o respondiendo de forma emocional. Como padre, a menudo es un desafío hacer que tu hijo se acostumbre a la rutina de la escuela y mantener el ambiente hogareño con una actitud positiva, a pesar del lúgubre pensamiento de volver a la escuela y sus actividades.

Llegando al fondo de la cuestión

El cambio es inevitable, pero hacer una transición suave desde un verano sin preocupaciones a un calendario escolar estructurado no siempre es tan fácil para un niño.

Corecia J. Davis-Woo, una especialista en educación de Writing Global Collegiate Consultats, dice que el verano trae la pereza en las familias, cuando la rigurosa rutina del año escolar se relaja o incluso se abandona. "En lugar de hacer que los chicos vayan a la cama a cierta hora, hagan su tarea y completen sus actividades, la unidad familiar por completo se enlentece. De esta forma sobreviene una pereza general en relación a las tareas, responsabilidades domésticas y estructuras".

Cuando se aproxima el año escolar, el cambio hacia un calendario académico rígido es poco apetecible, tanto para los padres como para los chicos, explica Davis-Woo. Tu hijo puede comenzar a preocuparse acerca del comienzo de la escuela, e incluso rehusarse a ir. Muchos chicos experimentan tristeza o ansiedad antes de que comience la escuela, a medida que recuerdan las tareas, los exámenes, los nuevos maestros, nuevos compañeros y nuevos directores. Algunos niños incluso ponen a prueba los límites y tienen rabietas como resultado de su ansiedad y preocupaciones.

Al mismo tiempo, los padres pueden estar adaptándose a los horarios y prioridades de calendario que acompañan a un nuevo año escolar. En lugar de noches hasta tarde viendo películas durante la semana y dormir hasta el mediodía, la rutina de la hora de la cama y despertarse temprano pasan a ser prominentes, causando niños malhumorados y padres estresados.

Aunque comprar lápices nuevos y marcadores en buen estado puede ayudar a preparar a tus hijos para el nuevo año escolar, es también importante prepararlos mentalmente para el ambiente de clase.

"Lo mejor que puedes hacer es dejarle saber a tu hijo de manera casual que te agrada el comienzo del año escolar, que piensas que es sólo una rutina y que estás allí para ayudarlo a hacer la transición". dice Tina Feigal, autora de "El entrenador de bolsillo para padres: guía de dos semanas para mejorar de manera dramática tu vida con un hijo emocionalmente intenso"

Matiza el esfuerzo y la tristeza

Mientras que la familia entera se prepara para el comienzo de clases, debes reconocer el estrés emocional que tu hijo está sufriendo. Freigal recomienda escuchar sus preocupaciones. "Haz que te cuente cómo se siente en palabras sencillas, y cuando comience a sentir miedo, establece contacto visual, demostrándole que realmente te importa", explica Feigal. "Es impresionante cómo sólo reconocer el miedo ayuda a disiparlo".

Ayudar a tu hijo a resolver su problema también puede ayudar a aliviar el estrés que siente. "Fomenta que tu hijo piense en soluciones", aconseja Feigal. "Si el chico tiene un miedo recurrente, resiste la tentación de calmarlo con 'verdades' como 'Le gustarás a la maestra, no te preocupes por eso'".

En su lugar, Feigal sugiere promover que el niño piense, en lugar de dejarse dominar por el miedo. Los padres pueden preguntarle "¿Cómo piensas que hará la maestra para conocerte mejor?", o "¿Cómo piensas que los chicos encontrarán sus autobuses el primer día?". De acuerdo con Feigal, "cuando el chico logra pensar por sí mismo en una situación que le da miedo, puede aceptarla mejor".

También puede ayudar que tu hijo escuche sobre tus propias experiencias como escolar a la hora del inicio de clases. "Siempre es útil recordarles a los niños que tú también fuiste niño alguna vez", dice Feigal. "Esto aumenta nuestra credibilidad para demostrarles que hemos experimentado lo mismo y hemos superado esos obstáculos. Una sensación de camaradería con los padres es maravillosa para construir positivamente la integridad familiar".

La camaradería puede ser útil cuando las emociones del niño son muy fuertes. Maxwell advierte que los padres no deben tomar estas rabietas de forma personal. "Reconoce que si tu hijo se quiebra emocionalmente cuando comienzan las clases, no lo está haciendo para hacer que tu vida sea miserable", explica. "Las posibilidades están a favor de que él esté muy estresado y no pueda lidiar con la situación. Dale el beneficio de la duda cuando está haciendo lo mejor que puede dadas las circunstancias, y provéele de el reaseguro que necesita".

Una visita a la escuela para familiarizar a tu hijo con su maestra y el ambiente escolar a menudo ayuda a aliviar el miedo de lo desconocido y reduce la intensidad de las emociones. Feigel sugiere desarrollar un plan para el primer día de clases. "Puede que desees separar la ropa y mochila para ensayar la primera mañana de escuela, para que los niños puedan predecir exactamente cómo saldrá todo", sugiere. "Esto reducirá la ansiedad de todos, incluidos los padres. Ser capaz de ajustar tu rutina para que encaje en tus necesidades cuando no hay tiempo para estar estresado, es la manera perfecta de comenzar con el pie derecho".

Incluso cuando reconoces los miedos y ansiedades relacionados con la vuelta a la escuela, el Dr. Jerry Weichman, un psicólogo de California, dice que es crucial que los padres se enfoquen en los positivo. "Los niños se enfocan en lo que no desean hacer. Además, su ansiedad se potencia al tener pensamientos negativos y preocuparse por los peores escenarios posibles", explica. "Ayuda a tu hijo a cambiar sus pensamientos y su humor preguntándole qué es lo que le gustaría que ocurra o cómo le gustaría que transcurra su primer día de escuela cuando comiencen a quejarse".

Transición hacia la rutina

Los padres a menudo hallan que la tristeza de volver a la escuela se puede evitar si la transición desde la diversión del verano hacia las sesiones de estudio es gradual. Davis-Woo recomienda evitar un cambio abrupto desde las vacaciones de verano hacia el año escolar.

"No hay razón para que el verano no se pueda estructurar de algún modo, mientras que mantienes su carácter divertido, el que todo el mundo asocia con las vacaciones", dice Davis-Woo. Mantén un esquema de tareas domésticas consistente para mantener la responsabilidad en mente, y limita la hora de ir a la cama algunos días a la semana para que el niño permanezca descansado para sus actividades de verano.

Los padres también pueden realizar una transición gradual hacia la rutina escolar algunas semanas antes del comienzo de clases. Davis-Woo recomienda establecer una rutina para ir a dormir de dos a tres semanas antes del comienzo de clases, adelantándola 30 minutos a una hora cada semana, antes de comenzar con el horario habitual escolar.

Las actividades estructuradas durante el verano también ayudan a tu hijo a adaptarse al cambio. "Ofrece algún tipo de actividad regular durante todo el verano para que no esté a la deriva por completo", dice Davis-Woo. "Ya sea un día semanal de tareas domésticas donde se ordenan los dormitorios y la casa, una película en familia o una noche de juegos que comienza a cierta hora, o asignarle a los niños tareas académicas durante el verano para mantenerlos afilados, puede ser cualquier tipo de estructura que le recuerde al cerebro que ése es el objetivo, mientras que aseguras la diversión".

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