Cómo hacer concentrado de extracto de hoja de olivo

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El extracto de hoja de olivo se ha utilizado durante cientos de años para aliviar la fatiga crónica, el dolor intestinal y los síntomas del resfriado y la gripe. La oleuropeína, un antibiótico natural que se encuentra en las hojas de olivo, ayuda a fortalecer la respuesta inmunológica del cuerpo y a mejorar el estado de salud general. El extracto también reduce el colesterol malo y aporta antioxidantes al organismo. Muchos usuarios lo toman tres veces o más al día; la dosis recomendada para adultos es aproximadamente 1/2 taza o una cápsula.

Extracto líquido

Paso 1

Enjuaga 8 onzas (225 grs) de hojas secas de olivo. Drena todo el exceso de agua.

Paso 2

Coloca las hojas de olivo en una olla eléctrica u otra olla de cocción lenta. Agrega 1 galón (4,54 lts) de agua destilada.

Paso 3

Enciende el fuego bajo; idealmente entre 175 y 185 grados Fahrenheit (79 y 85 grados Celsius), y deja reposar durante 12 horas. Comprueba cada dos horas; si tu olla de cocción lenta excede los 185 grados Fahrenheit, apaga el fuego o retira la tapa para liberar un poco de calor.

Paso 4

Viértelo a través de un colador y recoge el extracto líquido en botellas o frascos y almacénalos en el refrigerador. Desecha las hojas de olivo.

Cápsulas de extracto

Paso 1

Utiliza un molinillo de café, un procesador de alimentos o un mortero y un mazo para moler las hojas de olivo secas.

Paso 2

Añade polvo de extracto de hojas de olivo en una proporción de 1 a 1 para aumentar la potencia, si lo deseas. Mezcla bien.

Paso 3

Llena la parte más pequeña de la cápsula vacía con el extracto usando una cucharilla o una espátula. Empaca tanto como puedas hasta que el extracto esté desbordando el extremo pequeño de la cápsula. Une la cápsula y almacena en un recipiente hermético.

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