Cómo convertir los granos de café en polvo para café instantáneo

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El café instantáneo hace que sea muy fácil disfrutar rápidamente de una rica taza sin necesidad de utilizar equipo especial ni de preparar una olla entera. La mayoría de las empresas producen café instantáneo por medio de procesos complejos como la liofilización (secado por congelación) o la deshidratación, entre otras técnicas. También es posible obtener café instantáneo moliendo los granos hasta reducirlos a un polvo fino. Starbucks ha aplicado esta técnica para producir sus cafés instantáneos Via Ready-Brew. Muchas personas dicen que de este modo se consigue un sabor mucho más parecido al café fresco regular.

Passo 1

Toma un cucharón de granos de café y colócalo en la taza de tu molino. Un cucharón completo es la medida adecuada para una taza de café, por lo que puedes aumentar esta cantidad si quieres hacer más de una taza.

Passo 2

Acciona el molino y muele el café durante unos 30 segundos. Procesa el café hasta convertirlo en el polvo más fino que el molino te permita. Con el tiempo comenzará a agruparse un poco y a ganar más textura. Comprueba su apariencia y repite el proceso de molienda hasta pasados 30 segundos si es necesario.

Passo 3

Vierte el café desde el depósito del molino y hazlo pasar través de un filtro o tamiz. Todos los residuos que se queden en el tamiz son trozos sin moler o grumos de polvo fino. Es muy probable que en este paso te quedes con la mitad del cucharón de granos que colocaste en el molino.

Passo 4

Desecha o vuelve a moler los residuos más gruesos y vierte el polvo más fino en una taza regular. Vierte lo equivalente a 1 taza de agua caliente sobre el café reducido a polvo y revuelve para disolver.

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