Cómo convertir el jengibre fresco en pasta

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En varias cocinas asiáticas se requiere un suministro constante de jengibre. Sin embargo, pelarlos y rallarlos puede requerir de mucho tiempo y ser problemático y el jengibre fresco no siempre lo encuentras disponible. Convertir el jengibre fresco a una pasta resuelve este problema, ya que puede almacenarse a largo plazo en la refrigeradora o congelador lista para utilizarse en tus recetas.

Paso 1

Lava el jengibre completamente bajo un chorro de agua.

Paso 2

Pela cada pieza por completo asegurándote de que la cáscara marrón se haya eliminado de los tubérculos. Desecha la cáscara.

Paso 3

Corta el jengibre en trozos de 1 pulgada (2,54 cm).

Paso 4

Coloca el jengibre en la licuadora. Coloca la tapa y lícualo en la opción alta de 3 a 5 minutos hasta que se vuelva una pasta suave. Si tu licuadora es muy pequeña o no tiene mucha fuerza, licua 1/2 taza de jengibre a la vez.

Paso 5

Agrega aceite a la licuadora y mézclalo completamente con la pasta si tu intención es mantener el jengibre en la refrigeradora a largo plazo. Vierte el jengibre en un frasco y aprieta la tapa. Almacénalo en la refrigeradora.

Paso 6

Si vas a congelar el jengibre, viértelo en una bandeja para hielos. Congélalo por 24 horas. Saca los cubos de jengibre y colócalos en bolsas plásticas resellables. Almacénalos en el congelador.

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