Cómo limpiar, cortar y almacenar el perejil

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El agregado de hierbas frescas a tus platos los hará más sabrosos e inconfundibles. Una ramita de perejil fresco añadida a una comida le da un aspecto elegante a casi cualquier plato. Sigue los pasos para que el perejil te resulte rápido de preparar, fácil de cocinar y conserves las sobras con su máxima frescura.

Paso 1

Limpia un manojo de perejil colocándolo en un tazón con agua fría y agitándolo. La suciedad y el polvo caerán a la parte inferior del recipiente lejos del alimento; repite el proceso si fuera necesario.

Paso 2

Retira el perejil del tazón. Sacude el exceso de agua y seca el perejil con una toalla de papel.

Paso 3

Coloca toallas de papel húmedas a un lado; usarás éstas para mantener el perejil hidratado cuando guardes la hierba.

Paso 4

Sujeta la base del manojo y, usando un cuchillo de cocinero, afeita las hojas rn dirección opuesta a ti. Asegúrate de cortar sólo la cantidad que vas a utilizar inmediatamente, ya que las hojas se conservan mejor en los tallos.

Paso 5

Quita los tallos más gruesos y deséchalos. Junta las hojas en una pila y córtalas a groso modo. Asegúrate de no presionar las hojas demasiado fuerte para evitar que se formen hematomas, ya que esto amargará la hierba.

Paso 6

Para cortar el perejil más fino, mece el cuchillo hacia atrás y adelante. Continúa hasta que la hierba alcance la consistencia deseada.

Paso 7

Usa toallas de papel húmedas para envolver tus hierbas sin cortar y almacénalas en una bolsa de plástico, refrigeradas. Se conservarán durante tres a cinco días.

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