Cómo cultivar semillas de moringa en un semillero

Escrito por tanya khan | Traducido por mariana palma
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Cómo cultivar semillas de moringa en un semillero
Precisarás una carretilla. (Hemera Technologies/AbleStock.com/Getty Images)

Nativa de parte de África e India, la moringa (Moringa oleifera) es un árbol versátil que ofrece varios beneficios medicinales y nutricionales. Casi todas las partes de esta planta son comestibles. Aunque tolera heladas leves, el árbol de moringa crece mejor en climas cálidos y secos. Este árbol que soporta sequías y requiere poco cuidado crece fácilmente a partir de semillas. Pero como no tolera bien los trasplantes, lo mejor es sembrar las semillas en un lugar permanente, donde se desarrollará gradualmente hasta convertirse en un espécimen saludable.

Nivel de dificultad:
Moderado

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Necesitarás

  • Bordes de jardinería metálicos o de plástico
  • Una pala
  • Una carretilla
  • Compost orgánico o estiércol maduro
  • Riego por goteo o una manguera
  • Un fertilizante suave
  • Sulfato de amonio
  • Piedras (opcional)

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Instrucciones

  1. 1

    Busca un sitio en el jardín donde haya suelo bien drenado y donde la exposición a la luz solar directa sea de seis horas. Instala bordes decorativos alrededor de la cama de siembra para separarla de las zonas aledañas y evitar infestación por malezas. Dependiendo de la preferencia personal, puedes esparcir rocas sobre el suelo o usar bordes plásticos o metálicos.

  2. 2

    Cava un hoyo de 12 x 12 pulgadas (30 x 30 cm) usando una pala. Coloca la mitad de la tierra que sacaste en una carretilla y mezcla partes iguales de compost orgánico o de estiércoles maduro. Vuelve a llenar el hoyo con el suelo mejorado y apisona la superficie con la parte trasera de una pala para nivelarla.

  3. 3

    Coloca 4 o 5 semillas sobre la superficie del semillero, con una separación de 2 a 3 pulgadas (5 a 7,5 cm). Presiona suavemente cada semilla media pulgada (1,2 cm) dentro del suelo. Cúbrelas con un poco de sustrato.

  4. 4

    Riega ligeramente las semillas con un chorrito lento de agua para no moverlas. Usa un sistema de riego por goteo o una manguera. Mantén el suelo levemente humedecido, pero no empapado.

  5. 5

    Revisa las semillas después de cinco días en búsqueda de signos de germinación, que aparecen generalmente después de 5 a 12 días. Arranca las malezas que salgan en el almácigo para que no consuman los nutrientes y la humedad del suelo. Aunque los bordes que colocaste reducen el riesgo de aparición de malezas, se requiere una inspección regular para eliminar su presencia.

  6. 6

    Ralea las plántulas cuando tengan entre 4 y 6 pulgadas (10 a 15 cm) de altura. Deja la más sana y erecta en el suelo y arranca las otras de raíz.

  7. 7

    Aplica 1 pulgada (2,5 cm) de agua por semana. Aunque la moringa está adaptada a climas secos y semiáridos, el riego bisemanal puede ser necesario para mantener una adecuada humedad en el suelo en zonas cálidas y secas. No dejes que el suelo quede empapado, porque las raíces se pudrirán, pero brinda un suministro constante de agua hasta que quede humedecido en forma pareja.

  8. 8

    Aplica 2 a 3 pulgadas (5 a 7,5 cm) de estiércol alrededor de la base del árbol, una vez por año, para enriquecer el suelo. Aplica un fertilizante suave cada tres meses durante la estación de crecimiento para brindar los nutrientes esenciales. Esparcir sobre el suelo 4 a 5 libras (2 a 2,5 kg) de estiércol mezclado con media libra (225 g) de sulfato de amonio triplica la producción de vainas.

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