Cómo disciplinar a tu hijo adolescente manteniendo a la vez una buena relación con él

Escrito por erin schreiner Google | Traducido por mila guevarian
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Cómo disciplinar a tu hijo adolescente manteniendo a la vez una buena relación con él
Consigue que respete las reglas sin que se vea afectada la relación. (Jupiterimages/Brand X Pictures/Getty Images)

Una voz enfadada resuena escaleras abajo: "¡Te odio!". A continuación, la casa tiembla por el portazo que viene inmediatamente después. Si esta escena tiene lugar en tu hogar con regularidad, es probable que tengas algún hijo adolescente. Mantener una relación sana con tu inconformista hijo puede suponerte todo un desafío. Pero intentar conseguir esto sin dejar de hacer cumplir las normas de la casa es posible que te parezca absolutamente imposible. En lugar de permitirle a tu hijo llevar la batuta por miedo a despertar a la bestia iracunda que mora en su interior, debes poner en práctica una disciplina sistemática y coherente para que estos malabarismos emocionales tan desalentadores te resulten más llevaderos.

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Instrucciones

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    Establece normas claras. Redacta una lista de reglas para la casa y repásalas con tu hijo adolescente. De esa forma te asegurarás de que entiende lo que se espera de él, le será más fácil actuar dentro de tus expectativas y cualquier castigo que puedas acabar imponiéndole será más justo, ya que sabrás con certeza que tu hijo conocía la regla no cumplida.

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    Cuando te pregunte, explícale tus razones para poner esas normas. Aunque es posible que no esté de acuerdo con tus motivos, probablemente apreciará que le des una razón bien justificada en lugar de caer de nuevo en la manida frase de "porque lo digo yo". El simple hecho de explicarle tu razonamiento le demostrará a tu hijo que lo valoras y que para ti es importante que entienda por qué has establecido esas reglas.

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    Aplica consecuencias lógicas. Siempre que sea posible, elige una que esté relacionada con la infracción. Por ejemplo, si tu hijo adolescente ha roto algún mueble del jardín del vecino porque estaba haciéndose el tonto, la consecuencia podría estar relacionada con reemplazar el objeto destrozado.

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    Ve nivelando las consecuencias. Nunca saltes directamente a una que sea claramente exagerada, como no dejarlo salir en un mes. En lugar de eso, comienza con algo menor y ve aumentando de forma gradual la severidad de las consecuencias. De esa forma tu hijo podrá ver que, con cada episodio de desobediencia, las consecuencias irán siendo cada vez peores.

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    Sé constante haciendo cumplir tus normas. Una aplicación incoherente de las reglas será tan ineficaz como injusta. Si no eres constante con respecto a lo que demandas de tu hijo, no le permitirás desarrollar una comprensión plena de lo que esperas de él. Si permaneces firme y sigues tus propias reglas al pie de la letra, para tu hijo será más sencillo comprender y cumplir tus expectativas.

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    Comunícale a tu hijo que aunque su comportamiento pueda ser malo, él es una buena persona. Si permites que la frustración por su mal comportamiento te lleve a perder la calma y cometes el error de decirle algo así como "¿Por qué eres siempre tan malo?", le estarás enviando a tu hijo el mensaje de que es una persona llena de defectos, un mensaje que muy probablemente interiorizará. En lugar de eso, debes formular las frases de esa naturaleza de forma diferente, diciendo algo así como "Lo que has hecho es peligroso" o "Tu comportamiento fue inapropiado". De esta forma, estarás etiquetando la acción, y no a tu hijo, como algo negativo.

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    Premia a tu hijo con privilegios adicionales. Si demuestra que se merece un poco más de libertad de acción, dásela. Por ejemplo, al retrasar una hora su horario de llegada a casa como recompensa por ser siempre puntual, le estarás demostrando que, además de darte cuenta de que actúa respetando las normas, aprecias su buen comportamiento.

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    Habla con tu hijo después de las confrontaciones. Es un comportamiento típico de los adolescentes estallar y gritar. Si tu hijo sufre un ataque de rabia, en el que probablemente tendrán mucho que ver las hormonas, deja que se tranquilice y habla más tarde con él. Visitando a tu hijo y conversando amigablemente con él tras un arranque de ira, le demostrarás que él es importante para ti en todo momento, a pesar de que pueda gritarte cuando se enfada. Si, por el contrario, dejas que tu adolescente malhumorado pase toda la tarde a solas en su habitación después de una contienda, es posible que sin darte cuente le estés enviando el mensaje de que no estás realmente a su lado.

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