España y el belén (nacimiento) - Una tradición muy navideña

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El gran número de representaciones del nacimiento de Jesús (belenes) muestran el arraigo de la tradición en España

España y el belén (nacimiento) - Una tradición muy navideña
(Comstock Images/Comstock/Getty Images)

Entendemos por pesebre (o belén) la representación plástica y objetiva del nacimiento de Jesús mediante la disposición de un país visto de manera panorámica, en el que se sitúa una diversidad de figuras móviles que se pueden mover y alterar de sitio a gusto del que hace el pesebre. Toda otra figuración del nacimiento del Mesías, representada en pintura, vidriería, bajo relieve o cualquier otra manifestación artística que no reúna las condiciones indicadas, no puede ser considerada como pesebre.

— folklorista Joan Amades

Los íconos navideños invaden esta época del año, los elfos trabajadores representados en diferentes materiales y texturas junto con los lustrosos árboles de navidad adornan la mayoría de los hogares en occidente. En España los pinos adornados no son extraños en comercios y hogares, pero es el belén (conocido como pesebre o nacimiento en otros países) lo que se coloca como la mayor tradición navideña, dejando de lado figuras más vistosas como los renos, Santa Claus y demás parafernalia.

San Francisco de Asís y la evolución del belén

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(Hemera Technologies/AbleStock.com/Getty Images)

El belén es, en términos genéricos, la representación plástica del nacimiento de Jesús (por lo general incluye a María y José en un pesebre). Desde que por primera vez San Francisco de Asís desplegara un pesebre rústico en una cueva cerca de la ermita de Greccio (Italia) en 1223, la tradición ha sufrido una serie de transformaciones en su paso por los hogares de católicos alrededor del mundo.

La popularización del nacimiento se debe al esfuerzo predicador de los monjes franciscanos, quienes en el siglo XIV lograron convencer a otras órdenes de adoptar la costumbre en casi toda Europa. El carácter humilde y simplista del homenaje ayudó a su rápida difusión. Su llegada a España se dio a mediados del siglo XVIII cuando Carlos III de España (VII de Nápoles) subió al trono y junto con él la popularización del belén, aunque se tienen antecedentes en la península de actividad relacionada como el taller belenista de Alcorcón, fundado en 1471. El país ibérico se encargó posteriormente de llevarlo a toda la América española siendo un motivo navideño que todavía perdura en muchos países.

La tradición llega a España con Carlos III

España cuenta con una gran tradición de representar el nacimiento de Jesús, pues más allá de los pesebres de las iglesias y casas particulares, los ayuntamientos de pueblos y ciudades tienen como parte de la ornamentación navideña el montaje de nacimientos; algunas veces discretos y otras tantas monumentales. Los más visitados son los llamados vivientes, donde gente local forma parte de la representación.

La tradición de representar la natividad mediante un belén se puede evidenciar por la cantidad de personas que forman parte de alguna de las diferentes asociaciones que existen. Por ejemplo: la Federación Española de Belenistas, fundada en Barcelona en 1952, se dedica a normar y organizar toda la actividad relacionada con el tema. La variedad en las representaciones es uno de los puntos fuertes, pues aparte de los antes mencionados, existen también una gran cantidad de belenes, algunos centenarios y otros artesanales. La región del país es determinante a la hora de modelar las figuras representadas, pues van cambiando de ropa y profesiones (en el caso de las representaciones de gente del pueblo) con la idea de plasmar mejor las costumbres locales.

Los belenes más famosos de España

Podemos hablar por cientos de líneas sobre la tradición belenística española, pero es más importante mencionar algunos de los más famosos de la geografía ibérica para ilustrar el entusiasmo y profesionalismo con el que esta tradición católica se ha permeado en la gente.

El primero de la lista tiene que ser el belén viviente de Buitrago de Lozoya (un pueblo de la Comunidad de Madrid), representado en las calles con 200 actores y 50 asistentes a lo largo de 1300 metros de representación natal, puesto en escena desde 1988. Esta representación es de las más conocidas y visitadas del país. Otros belenes vivientes que vale la pena visitar son el de Báscara (Girona), que realza su calidad plástica con los detalles arquitectónicos del pueblo; el de Ubrique (Cádiz), que se despliega a lo largo de su antiguo casco declarado Bien de Interés Cultural en 2003; y el Belén de Beas (Huelva), que se celebra desde 1970 y para el cual se ha construido un aplazamiento especial de 3000 m2, de los cuales aproximadamente 2000 son destinados al nacimiento de Jesús. En Arcos de la Frontera (Cádiz) se dan cita año con año miles de personas para observar la representación de la natividad que ha logrado obtener la categoría de Interés Turístico de Andalucía, además de ser uno de los más visitados en España. Dentro de los más antiguos es digno de mencionarse el de Galisteo (Cáceres), que se celebra desde 1662, y el de Sangüesa, que se viene representando desde hace más de un siglo.

Dentro de la clasificación de belenes monumentales destaca el de la Catedral de Sevilla que opaca en tamaño y belleza a las demás representaciones, ya que es una de las ciudades con más tradición católica en España. Otros belenes famosos en la capital andaluza son los de: el Ateneo de Sevilla, Monte de Piedad, Colegio de la Purísima, la Capilla del Sagrario o el del convento de la Encarnación por mencionar algunos. Otro belén monumental muy visitado es el de Puerto del Rosario en Canarias a cargo del ayuntamiento; la puesta en escena cuenta con figuras móviles y con la colaboración de los escolares de la zona. No podemos quedarnos sin mencionar el belén que la parroquia de la Consolación en Santander monta todos los años, pues sus cerca de 200 figuras (algunas móviles) y la megafonía con información para los visitantes hacen de él un atractivo turístico muy recurrido en el norte

Por último mencionaremos el Belén de Cerezales (León) que desde 1980 viene desplegando un derroche de tecnología y plástica con la implantación de fuentes y figuras que se mueven mientras el visitante se deleita con sus 86 m2, 52 motores y cuatro bombas de agua que hacen circular los 400 litros de agua necesarios para mantener vivos los ríos del nacimiento.

Podemos afirmar que estamos ante una de las tradiciones navideñas más fuertes de España, y aún cuando la normalización mundial de la época (esferas, Santa Claus, renos, duendes y luces) está presente en el país, los belenes otorgan ese grado de diferenciación que es tan latente en la cultura ibérica. Una navidad en España sin Belenes sería como omitir a Santa Claus en Estados Unidos.

Consejos y advertencias

  • Si estás de paso por España probablemente tu mejor opción para comprar todo lo relacionado con los belenes sea Madrid, donde los innumerables mercadillos navideños ofrecen opciones para todos los bolsillos. El más famoso es el que se despliega en la Plaza Mayor.

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