Problemas con un sofá reclinable eléctrico

Escrito por michael davidson | Traducido por sebastian castro
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Problemas con un sofá reclinable eléctrico
Aunque son convenientes, los sofás con reclinador eléctrico tienen problemas. (Sky View/Digital Vision/Getty Images)

Los sofás que se reclinan de manera eléctrica son útiles para personas con afecciones médicas como artritis que puede hacer que sea difícil entrar y salir del sofá de manera cómoda. Un reclinador eléctrico se ajusta para ayudarte a salir del sillón o para sentarte en él. También es ajustable, normalmente a control remoto, una vez que estés sentado, para poder ubicarte en la posición más cómoda posible. Aunque son convenientes, los sofás con reclinador eléctrico tienen problemas.

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Requiere electricidad

Los sofás con reclinadores eléctricos necesitan electricidad para que funcionen adecuadamente, mientras que los reclinadores tradicionales son operados manualmente con palancas al costado de la silla o del sofá. Si tienes un reclinador eléctrico por una artritis o cualquier otra enfermedad física, podrías encontrarte trabado en la silla en el caso de un corte de luz. Si no tienes una manera alternativa de salir de la silla y no tienes manera de contactar a alguien, debes esperar a que la energía vuelva antes de poder salir del sofá. Si la energía se corta por un corto en la silla, tendrás que luchar para salir y llamar a alguien para pedir ayuda.

Más complicado

Los sofás de reclinación eléctrica son más complicados en diseño que sus contrapartes manuales y por lo tanto, estadísticamente hay más cosas que pueden salir mal. Los reclinadores eléctricos están hechos para la comodidad y las empresas de reputación como La-Z-Boy las fabrican. Sin embargo, una silla con problemas mecánicos frecuentes tiene el efecto inverso al deseado que son un problema para reparar.

Costo

Los sofás con reclinadores eléctricos son más costosos que los regulares o los sofás tradicionales debido a los componentes eléctricos y las partes mecánicas incluidas. Algunos sillones cuestan más de US$1500 en septiembre de 2010, mientras que puedes comprar un reclinador decente por US$200. No sólo es el sofá más costoso, sino que también es costoso para reparar. No es probable que repares un error mecánico en tu reclinador eléctrico por tu cuenta, así que deberás llamar a un técnico en reparaciones. De lo contrario, deberás enviar la silla a una fábrica para reparación, lo que es más que un desafío y más costosa que una reparación tradicional para el reclinador.

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