Cómo utilizar algas para abono

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Las algas marinas son ricas en nutrientes como el fósforo, potasio, calcio y nitrógeno. Si las utilizas como abono también añaden muchos micronutrientes que mejoran la calidad del suelo y la salud de las plantas. De acuerdo con la Universidad de California, las bacterias rápidamente se hacen un festín con las hojas de las algas. Esto hace que las mismas funcionen bien como abono al agilizar el proceso de descomposición. Las algas frescas se deterioran rápidamente, así que prepáralas para utilizarlas apenas las consigas.

Werner Van Steen/Digital Vision/Getty Images

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Paso 1

Recolecta algas marinas de la costa. Busca algas cortas o las que tiene forma de tortuga, sargazo, manatí o bajío. No recolectes las algas directamente del agua porque podrías causar daños al ecosistema.

Paso 2

Enjuágalas con agua limpia para eliminar la sal. Extiende el alga en capas delgadas y mójalas durante una hora por cada pulgada que hayas recolectado. Esto le sacará la sal por completo.

Paso 3

Corta las algas en trozos pequeños con unas tijeras o cizallas. Esto ayudará a acelerar el proceso de descomposición.

Paso 4

Añade los trozos de algas a tu pila de abono y mézclala para lograr una distribución uniforme.

Consejos y advertencias

  • Aprovecha una lluvia fuerte para dejar las algas en remojo y este proceso ayudará a eliminarle la sal.
  • No agregue algas al abono sin haberlas enjuagado antes. El residuo de sal en la planta puede matar los tallos de las plantas y las raíces que no son tolerantes a la misma.

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