Cómo elegir una granada madura

Las granadas no sólo son deliciosas sino que también tienen muchos beneficios para la salud. Su jugo hace que la sangre se mantenga diluida y ayuda a evitar que los glóbulos se agrupen. Los antioxidantes de las granadas ayudan a que los niveles de colesterol malo (LDL) permanezcan bajos, lo que colabora con la prevención de la arterioesclerosis. Estas frutas se cultivan en las regiones del Oriente Medio y California, Estados Unidos. Así que, si no vives en esas áreas, tienes que tener en cuenta que para el momento en que compres granadas ya habrá pasado un tiempo desde que fueron cosechadas. Aquí encontrarás algunos consejos para estar alerta a la hora de comprar estas frutas de manera que puedas asegurarte de obtener las que estén en su mejor punto de maduración.

Las granadas más maduras se encuentran en el otoño y en las primeras temporadas de invierno.

El tamaño de las granadas puede oscilar entre el de una naranja a una toronja. A medida que las tomas y las sientes, selecciona las que estén más pesadas. Esto significa que están maduras y llenas de jugo.

La piel de una granada debe ser de un color rojo oscuro o brillante. Frota con los dedos haciendo una ligera presión sobre la piel para asegurarte de que está dura y no se arruga u ondula cuando haces eso. Verifica que la piel esté firme y suave.

Cerciórate de que no haya grietas o moretones en la piel. De esta forma te asegurarás de que la fruta todavía está húmeda en su interior.

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