¿Cómo congelar puerros?

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Los puerros se asemejan a cebollas verdes gigantes, con hojas verdes y el fondo blanco. Su suave sabor a cebolla va bien en guisos y otras recetas, sobre todo la sopa de papa. Cuando compres los puerros buscar las que se vean crujientes con las raíces todavía unidas, ya que estos están en su apogeo de sabor. En la temporada de otoño a invierno, es posible congelarlos para cocinarlos en primavera y verano. Los puerros congelados se vuelven blandos y es mejor servirlos como un componente en otros platos o en sopa para enmascarar el cambio de textura.

Paso 1

Retira las hojas verdes del exterior y deséchelas. Lava bien el puerro con agua corriente, por lo general los puerros tienen como suciedad atrapada entre sus hojas. Sécalas bien.

Paso 2

Recorta lo duro, la parte superior verde del puerro con un cuchillo afilado. Deja las raíces intactas.

Paso 3

Envuelve completamente los puerros herméticamente en papel plástico o séllalas en bolsas de plástico. Los puerros transfieren su aroma a otros artículos en el congelador si no están bien sellados.

Paso 4

Corta el puerro en rodajas si lo prefieres. Coloca las rodajas en una sola capa sobre un papel de pergamino cubriendo una bandeja para hornear.

Paso 5

Coloca la bandeja para hornear en el congelador durante cuatro horas o hasta que los puerros estén congelados. Coloca los puerros en rodajas congeladas en una bolsa de plástico bien cerrada.

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