Cómo hacer crecer una planta de tomate con raíz más gruesa desde la semilla

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Los jardineros caseros están interesados en cómo conseguir la temporada de crecimiento más larga y los mayores rendimientos de sus plantas de tomate. Una buena forma de hacer esto es iniciar los tomates desde semillas en interiores para que las plantas establecidas puedan sacarse una vez que el peligro de helada haya pasado para obtener una ventaja inicial en la temporada. Si las semillas trasplantadas tienen un sistema de raíz densamente ramificado bueno, las plantas crecen más rápidamente y dan frutos antes, una consideración importante para aquellos que desean buenos tomates caseros.

Comenzar las semillas

Paso 1

Compra semillas de tomate para los tipos de fruto que deseas hacer crecer. Esto se basará en la longitud de la temporada de crecimiento, la resistencia a las enfermedades y el hábito de crecimiento, así como en si la planta tiene crecimiento determinado o indeterminado; esto es crecimiento limitado o ilimitado.

Paso 2

Rellena un vivero de piso con mezcla estéril para macetas sin suelo a 1/2 pulgada (1,2 centímetros) de la parte superior del piso. Siembra las semillas de acuerdo a las instrucciones del paquete cuando falten de seis a ocho semanas para la fecha de la última helada en tu área.

Paso 3

Riega bien hasta que la mezcla de tierra esté uniformemente húmeda y el agua esté pasando a través de los agujeros de drenaje. Coloque el vivero de piso en una ventana orientada al sur o debajo de luces de crecimiento configuradas para un mínimo de 14 horas de luz al día.

Trasplantar

Paso 1

Observa el vivero de piso por la germinación de semillas. Planta las plántulas una vez que tengan dos conjuntos de verdaderas hojas por encima de las hojas de la semilla, o cotiledones. Coloca cada plántula en una maceta de 2 pulgadas (5 centímetros).

Paso 2

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Transfiere las plántulas a macetas de 4 pulgadas (10 centímetros) cuando se haya llenado la maceta de 2 pulgadas (5 centímetros). Colócalas en macetas de 6 pulgadas (15 centímetros) cuando hayan crecido en las macetas de 4 pulgadas (10 centímetros), ya que con frecuencia al trasplantar se poda la raíz principal y fomenta a la ramificación lateral de las raíces de los lados para desarrollar sistemas de raíces más gruesas. Planta las semillas más profundo en el suelo en cada trasplante para que más raíces pueden crecer desde el tronco enterrado.

Paso 3

Coloca las plantas en las macetas afuera por varias horas durante la parte más cálida del día para hacer que se acostumbren a las condiciones de jardín. Continúa este endurecimiento por una semana a 10 días, alargando el tiempo que las plantas están expuestas afuera cada día.

Plantar en el jardín

Paso 1

Cava un hoyo si la planta es robusta o una zanja si la planta tiene un tronco largo. Coloca la planta temporalmente en el hoyo o la zanja para asegurarte de que sea lo suficientemente grande para encajar no sólo la bola de raíces, sino también la mayor parte del tallo.

Paso 2

Coloca un poco de fertilizante orgánico, como ser harina de huesos o de sangre, en la parte inferior del agujero o zanja y trabaja en el suelo, o usa compost envejecido.

Paso 3

Coloca la planta de tomate en el hoyo de modo que sólo los dos o tres conjuntos de hojas superiores estén por encima del suelo. Quita con los dedos las hojas inferiores que serán enterradas. Pon la planta de lado si estás usando una zanja de modo que sólo los dos o tres conjuntos de hojas superiores estén por encima del suelo; quita las hojas inferiores.

Paso 4

Rellena el hoyo o zanja con suelo bien cultivado sin terrones. Afirma el suelo en torno a la bola de raíces y en torno al tronco enterrado de modo que las raíces se formen todas a lo largo del tronco, haciendo un sistema de raíces más grueso.

Paso 5

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Coloca una estaca de madera de una altura que se ajuste a la dimensión madura de tu planta de tomate. Otra opción es colocar una caja de tomates en torno a la planta, para que el sistema de raíces no se dañe poniéndola luego. Riega la planta inmediatamente. Coloca abono en torno a la planta para evitar que las raíces se sequen.

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