Cómo lavar la organza

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Diseñada principalmente para proporcionarle glamour a los vestidos, a la ropa interior, a los pañuelos o a las corbatas, la organza puede contener una amplia gama de fibras ligeras o transparentes, incluyendo la seda, el rayón, el nailon y el poliéster. La organza también se puede usar en el mobiliario, como las cortinas o la tapicería. Luce en forma similar a la transparente y delicada gasa, pero es más rígida. Los fabricantes la hacen con un tejido abierto y fibras excepcionalmente delgadas por lo que es sumamente frágil y susceptible a las manchas por el agua y a la pérdida de la tintura. Cuando necesitas lavar la organza debes tener cuidado de no dañar la tela.

Paso 1

Revisa la etiqueta en busca de instrucciones para limpiar la mezcla de organza que tienes. Algunas telas de organza tienen etiquetas que indican que sólo las puedes limpiar en seco.

Paso 2

Usa una pileta grande para poner tu ropa de organza en remojo para asegurarte de que tienes lugar para extender la prenda. Si la aprietas puedes dañar esta tela frágil.

Paso 3

Usa agua tibia y un jabón suave como un detergente lavavajillas y lava a mano cuidadosamente la organza delicada. Asegúrate de que la temperatura del agua permanezca a 90 grados F (32 °C) manteniendo un termómetro para dulces o para carnes bajo el grifo del agua caliente. Ajusta el termostato de tu calentador de agua eléctrico o a gas de acuerdo a las instrucciones del fabricante si la temperatura es superior a los 90 grados F (32 °C) y recuerda ajustarlos a sus lecturas originales de seguridad siguiendo las instrucciones del electrodoméstico después de lavar la organza. También puedes controlar la temperatura del agua usando tu termómetro y agua fría.

Paso 4

Enjuaga bien la organza y luego sécala en un tendedero. No escurras o aprietes la ropa para quitar el agua, simplemente cuélgala para que se seque.

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